El valor del afecto en la salud de los niños

El déficit afectivo conduce a los niños a inmadurez en el desarrollo como persona

Doctor Juan Casado, jefe de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid

El afecto es un sentimiento imprescindible para los humanos, especialmente para los más frágiles, aquéllos que están en los extremos de la vida, las personas mayores y los niños. Para ellos es tan necesario que sin afecto enferman, y no sólo del alma con disfunciones psicológicas y del comportamiento; también con enfermedades físicas, de sus órganos. La falta crónica de afecto produce disminución de la inmunidad y en consecuencia más infecciones, también malnutrición y talla baja.

En el pasado, estos efectos perniciosos eran claramente visibles en los niños de orfanatos porque sufrían una intensa y permanente deficiencia de cariño y estímulos. En la actualidad, las consecuencias de la falta de cariño son menos evidentes en el desarrollo físico, pero continúa siendo una causa de talla baja.

El déficit afectivo conduce además a los niños a inmadurez en el desarrollo como persona, dificultad para relacionarse de adultos y adolescentes, inadaptación social y quizás a la delincuencia. El afecto también reduce el estrés, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos.

La falta de cariño facilita los accidentes, tanto dentro como fuera del hogar, porque la vigilancia y cuidados disminuyen, aumentando las intoxicaciones y accidentes, causas importantes de enfermedad e incluso de muerte. Como los niños aprenden sobre todo imitando (no con sermones ni consejos), pueden reproducir en su edad adulta este modelo poco afectivo, distante y frío de conducta, que luego puede tener repercusiones sobre las relaciones personales de adultos.

El afecto es como una vacuna que previene contra múltiples enfermedades, una medicina barata, accesible a todo el mundo y sin efectos secundarios, para la que no se necesita receta, manual de instrucciones ni conocimiento alguno. La mayoría de los animales lo aplican con sus crías, miles de millones de humanos ricos o pobres, cultos o incultos, inteligentes o no, lo han empleado desde siempre con sus hijos.

El nivel de conocimientos o de entrenamiento para dar afecto a los niños, es ninguno. Sólo se precisa disponibilidad y tiempo. Por desgracia, muchos padres actuales, inteligentes, incluso bien situados social y profesionalmente no tienen tiempo para ‘aplicar’ a sus hijos esta vacuna que no se puede adquirir en el mercado, y que sólo ellos pueden aplicar. Compaginar las legítimas aspiraciones personales y profesionales de los padres con el tiempo necesario para aplicar este eficaz medicamento es, desde mi punto de vista, imprescindible.

El afecto se inicia nada más nacer, reconociendo con la mirada, las caricias y el tacto, al bebé, incluso a los recién nacidos prematuros. En las siguientes semanas, arrullándoles, hablándoles, alimentándoles y acariciándoles. El contacto directo piel contra piel es sedante y gratificante para padres e hijos. Más tarde, el afecto se expresa espontáneamente gracias al vínculo afectivo establecido por el roce, el contacto y el reconocimiento de esas personas como cercanas.

En los siguientes meses y años, el afecto que los niños necesitan de sus padres se administra mediante el juego, porque el mejor juguete del niño pequeño es su madre o su padre. El juego es vital para los niños, representa su principal actividad, y puede afirmarse que sin juego no hay salud: mientras un niño juega está sano.

En la edad escolar, el afecto y el cariño consiste en escuchar al niño, respetar sus opiniones y entender sus intereses. Para todo esto se necesita tiempo, más en calidad que en cantidad. Sin tiempo no hay roce, no hay contacto físico, verbal, ni visual; y sin roce no hay cariño.

Aunque los padres dispongan de poco tiempo, realidad difícil cuando no imposible de modificar en muchos casos, por favor dedica el poco tiempo a cubrir afectivamente a tus hijos, no a leer el periódico, ver la televisión o descansar. Juega, achucha, habla y respeta a tu hijo. Su salud mental y física te lo agradecerán. Cuanto antes apliques la vacuna del afecto mejor; unos años más tarde, no será tan efectiva. Te recomiendo una vacuna de afecto todos los días.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2011-03-24

El valor del afecto en la salud de los niños

El déficit afectivo conduce a los niños a inmadurez en el desarrollo como persona

Doctor Juan Casado, jefe de Pediatría del Hospital Niño Jesús de Madrid

El afecto es un sentimiento imprescindible para los humanos, especialmente para los más frágiles, aquéllos que están en los extremos de la vida, las personas mayores y los niños. Para ellos es tan necesario que sin afecto enferman, y no sólo del alma con disfunciones psicológicas y del comportamiento; también con enfermedades físicas, de sus órganos. La falta crónica de afecto produce disminución de la inmunidad y en consecuencia más infecciones, también malnutrición y talla baja.

En el pasado, estos efectos perniciosos eran claramente visibles en los niños de orfanatos porque sufrían una intensa y permanente deficiencia de cariño y estímulos. En la actualidad, las consecuencias de la falta de cariño son menos evidentes en el desarrollo físico, pero continúa siendo una causa de talla baja.

El déficit afectivo conduce además a los niños a inmadurez en el desarrollo como persona, dificultad para relacionarse de adultos y adolescentes, inadaptación social y quizás a la delincuencia. El afecto también reduce el estrés, la ansiedad y los síntomas psicosomáticos.

La falta de cariño facilita los accidentes, tanto dentro como fuera del hogar, porque la vigilancia y cuidados disminuyen, aumentando las intoxicaciones y accidentes, causas importantes de enfermedad e incluso de muerte. Como los niños aprenden sobre todo imitando (no con sermones ni consejos), pueden reproducir en su edad adulta este modelo poco afectivo, distante y frío de conducta, que luego puede tener repercusiones sobre las relaciones personales de adultos.

El afecto es como una vacuna que previene contra múltiples enfermedades, una medicina barata, accesible a todo el mundo y sin efectos secundarios, para la que no se necesita receta, manual de instrucciones ni conocimiento alguno. La mayoría de los animales lo aplican con sus crías, miles de millones de humanos ricos o pobres, cultos o incultos, inteligentes o no, lo han empleado desde siempre con sus hijos.

El nivel de conocimientos o de entrenamiento para dar afecto a los niños, es ninguno. Sólo se precisa disponibilidad y tiempo. Por desgracia, muchos padres actuales, inteligentes, incluso bien situados social y profesionalmente no tienen tiempo para ‘aplicar’ a sus hijos esta vacuna que no se puede adquirir en el mercado, y que sólo ellos pueden aplicar. Compaginar las legítimas aspiraciones personales y profesionales de los padres con el tiempo necesario para aplicar este eficaz medicamento es, desde mi punto de vista, imprescindible.

El afecto se inicia nada más nacer, reconociendo con la mirada, las caricias y el tacto, al bebé, incluso a los recién nacidos prematuros. En las siguientes semanas, arrullándoles, hablándoles, alimentándoles y acariciándoles. El contacto directo piel contra piel es sedante y gratificante para padres e hijos. Más tarde, el afecto se expresa espontáneamente gracias al vínculo afectivo establecido por el roce, el contacto y el reconocimiento de esas personas como cercanas.

En los siguientes meses y años, el afecto que los niños necesitan de sus padres se administra mediante el juego, porque el mejor juguete del niño pequeño es su madre o su padre. El juego es vital para los niños, representa su principal actividad, y puede afirmarse que sin juego no hay salud: mientras un niño juega está sano.

En la edad escolar, el afecto y el cariño consiste en escuchar al niño, respetar sus opiniones y entender sus intereses. Para todo esto se necesita tiempo, más en calidad que en cantidad. Sin tiempo no hay roce, no hay contacto físico, verbal, ni visual; y sin roce no hay cariño.

Aunque los padres dispongan de poco tiempo, realidad difícil cuando no imposible de modificar en muchos casos, por favor dedica el poco tiempo a cubrir afectivamente a tus hijos, no a leer el periódico, ver la televisión o descansar. Juega, achucha, habla y respeta a tu hijo. Su salud mental y física te lo agradecerán. Cuanto antes apliques la vacuna del afecto mejor; unos años más tarde, no será tan efectiva. Te recomiendo una vacuna de afecto todos los días.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2011-03-24

Mimándolos antes de nacer

Elena Calderón Zúñiga

Psicopedagoga

Los adelantos que la medicina y otras áreas del quehacer humano han experimentando durante los últimos años, le han otorgado a las incipientes generaciones un lugar de privilegio en la historia. Desde el descubrimiento de la penicilina hasta el desciframiento del majestuoso genoma humano, cada paso constituye un logro sin precedentes.

Sin duda alguna, si aplicamos los avances científicos a la exploración del fascinante mundo de la vida intrauterina, es imposible dejar de maravillarse. Por ejemplo, de acuerdo con el pediatra Martínez Matos, en su artículo online “Aprendizaje Prenatal”, ya se ha comprobado que el feto puede moverse, sentir, oler, saborear y ver; un conocimiento que se contrapone al viejo concepto de un desarrollo prenatal inactivo. Partiendo de este maravilloso hallazgo, es que surge cada vez con mayor ímpetu, el interés de muchos profesionales y padres de familia en conocer, con detalle, cómo pueden enriquecer los vínculos afectivos y estimular la capacidad receptiva de la nueva criatura.

Mimándolos desde el vientre

La noticia de un embarazo puede resultar una verdadera sorpresa para algunos y un sueño hecho realidad para otros. Empero, la vida en gestación es digna de ser mimada y los padres podemos contribuir con el desarrollo de su potencial y de su crecimiento.

Durante el primer trimestre de vida, es importante estrechar los vínculos afectivos entre padres e hijos. Conversaciones amorosas con el bebé en formación, a través de las cuales se transmitan los sentimientos de aceptación y cariño, pueden contribuir con un desarrollo emocional adecuado a la postre.

Los investigadores han encontrado que durante el segundo trimestre de gestación, un mayor desarrollo sensorial le permite al bebé dar significado y posteriormente identificar, estímulos externos como la voz de la madre y el padre. Frases cariñosas como “buenos días bebé, soy mamá”, “soy papá y te amo mucho”, “eres muy importante para nosotros”, son excelentes herramientas para incentivar su capacidad receptiva a través de mensajes cargados de afectividad. En el caso de que papá sea el que converse con el bebé, se recomienda que éste se acerque al abdomen de la madre de una manera sutil, mientras habla.

Además, numerosos artículos mencionan que al parecer los bebés tienen una buena respuesta a las canciones de cuna y particularmente a la música clásica, Durante los dos últimos meses de embarazo, se pueden utilizar audífonos. Estos se deben colocar en la parte baja de cada lado del abdomen, en dirección a la línea del bikini.

Durante el tercer trimestre se le puede enseñar que sus movimientos pueden tener una respuesta. Cuando se percibe un movimiento, podemos decirle “el bebé está pateando” mientras frotamos suavemente el abdomen. Cada movimiento se convierte en una oportunidad para fortalecer el vínculo afectivo con el bebé en gestación.

Los cuidados de la madre son esenciales

Los cuidados que la madre debe tener durante el embarazo son esenciales para el desarrollo idóneo del bebé. Son muchos los consejos sobre lo que la madre debe o no hacer durante el embarazo. Por esa razón es importante que la nueva mamá se informe sobre las variadas maneras en que puede cuidar su salud y la de su bebé.

El doctor Francisco Rodríguez Varela, ginecólogo y profesor universitario, considera que un control prenatal temprano y frecuente, puede favorecer la detección de complicaciones, que podrían poner en riesgo la vida del bebé. Chinearlos también implica cuidar su salud.

Tome en cuenta:

*Mantenga una buena alimentación.

*No olvide la ingesta abundante de líquido.

*Actividad física moderada (debe ser supervisado por su médico)

*Disfrute de hablar con su bebé mientras acaricia su abdomen.

*Sienta sus movimientos y sonría, a pesar de las posibles incomodidades por los cambios físicos.

*Cantarle a coro en familia y recordarle a cada momento cuanto lo aman, es el mejor chineo que él, ella o ellos pueden recibir.

fuente:enfoquealafamilia.com

¿Cuánto importa el regalo?

Pilar (35) está frustrada porque su marido, Alfonso (40), nunca le regala nada para las fechas importantes, o si lo hace, llega con algo comprado al pasar. Ella ha intentado pensar que es un tema menor, pero una y otra vez, sus cumpleaños, aniversarios o navidades terminan en drama.
Cuenta Pilar
“Llevo quince años felizmente casada. Mi marido es un excelente hombre, un papá entretenido y muy involucrado en la educación de nuestros hijos. De verdad, no tengo ninguna queja importante. Sin embargo, todos los años, ya sea para mi cumpleaños, la Navidad, nuestro aniversario o el nacimiento de un hijo, lloro. La causa: Alfonso le da cero importancia a los regalos. En esas ocasiones siempre vivo alguno de los siguientes escenarios: a) no recibo regalo alguno, b) recibo un vale que finalmente nunca se hace efectivo, c) recibo algo que claramente ha sido comprado a último momento o, lo que es peor, d) recibo algo que satisface sólo sus necesidades, por ejemplo, un termómetro para el vino.

Sé que lo material no tiene importancia, sobre todo si tengo un marido que vale oro en todos los demás aspectos. Pero su dejación en este tema me afecta mucho. Quiero dejar claro que no me importa el valor, no me interesa que el regalo sea caro o grandioso, sólo pido, por ejemplo, para el nacimiento de un hijo, un ramo de flores. ¿Qué hago al respecto? ¿Estoy equivocada? ¿Debo hacer un esfuerzo para que no me importe? ¿O es algo que debo hablarlo con él? ¿Qué pasa si se lo digo, lo encuentra una tontera y todo sigue igual?”

Análisis
Regalar, según su definición, implica halagar, acariciar y expresar afecto.

En estricto rigor, quizás Pilar no necesita nada, e incluso puede que Alfonso no tenga la holgura económica para “satisfacerla”. Sin embargo, nunca se debe olvidar que lo importante del regalo está en el gesto de dar y sorprender.

Todo lo anterior cobra especial sentido en el amor conyugal, donde son fundamentales el reconocimiento y la gratuidad mutuas.

Tampoco hay que minimizar otras “pruebas” que cumple quien regala: comprar un regalo implica dedicación, tiempo, interés en los gustos que tiene el cónyuge y atención en ellos.

Recomendaciones para Pilar
Primero que nada, tienes todo el derecho del mundo a tener expectativas en este plano. Por eso, para empezar a solucionar tu problema, intenta detectar cuál es la raíz de esta actitud. Alfonso, ¿es avaro, pajarón, descuidado, viene de una familia en la que nunca se regaló? ¿Con los hijos también es despreocupado o es sólo contigo?

Si es una actitud general, porque, por ejemplo, su educación no contempló este ítem, entonces tú debes enseñarle.

En una conversación clara entre los dos, explícale que para ti es importante sentir su cariño a través de la preocupación puesta en un regalo. Sé clara y concreta, nómbrale ciertas fechas en las que debe haber un gesto.

También dale a Alfonso una lista con las cosas que a ti te gustan o necesitas: una carta, algo personal para el cumpleaños y para los aniversarios importantes, una merecida salida a comer.

Pero ¡paciencia!, existe la posibilidad de que Alfonso no entienda o, por inercia, continúe con su actitud. Por eso, una semana antes de la fecha, recuérdasela en persona o por e-mail. Es un gran error hacerse la lesa, pues así sólo acumularás más frustración. Es mejor ponerse el parche antes de la herida y avisar, incluso con algún emisario, por ejemplo, la hija mayor.

Recomendaciones para Alfonso
Con una mano en el corazón, piensa si a ti te gustaría que no te regalaran nada o no pensaran en tus gustos.

Piensa, además, que hay una educación silenciosa que reciben los hijos en la casa y que es fundamental, pues ellos la imitarán en el futuro.

Un matrimonio no se construye sólo con grandes gestos ni a través de grandes pruebas. Por el contrario, llenar la vida cotidiana de detalles tiene excelentes resultados. Un día cualquiera regálale una flor. Empezarás a tomarle el gusto a los placeres que produce dar.

Pilar, más que el regalo, quiere sentir tu cariño. El ser humano necesita de los ritos, que por definición son formas de celebrar, de acogerse. De lo contrario, se van perdiendo las ilusiones y las ganas de vivirlos. ¡Dale importancia, porque la tiene!

Sin pautas consumistas
Hoy la sociedad de consumo programa algunas fechas para comprar, lo que a veces lleva a perder el verdadero sentido que tiene la Navidad, el día de la madre o del padre.
También se han llegado a imponer eventos exclusivos para regalar, por ejemplo, los baby shower, o se estereotipan reglas como que el marido debe regalar una joya cuando nace el primer hijo.
La idea es no dejarse dominar por esas “pautas”. Lo mejor es acordar una completa libertad a la hora de regalar, favorecer la autenticidad y la originalidad, que por lo demás son los verdaderos componentes de un presente.

Fuente: www.hacerfamilia.net