Los Adolescentes y sus Formas de Comunicación: Redes Sociales

Os dejamos con interesante articulo publicado en:  www.alia2.org

Dra Marta Rapado (Psicóloga) y Dr. Chiclana (Psiquiatra) 
El papel de los padres y educadores en el uso de las redes sociales.
Los adolescentes hoy están rodeados de numerosas oportunidades para relacionarse con un mayor número de personas gracias a las redes sociales. Queda patente ante los recientes hechos en Inglaterra la capacidad de los adolescentes de utilizar estas redes. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad Camilo José Cela entre casi 6.000 adolescentes el 78% reconocía utilizarlas, en mayor medida las mujeres (81,6%) que los hombres (74,4%).
Los padres, tutores y otros miembros de la sociedad en general pueden actuar con permisividad, con sobreproteccionismo o procurar una educación equilibrada en un uso prudente de las redes sociales.
Los nuevos estilos o formas de comunicación son una fuente inagotable que va produciendo y construyendo la subjetividad de los jóvenes. En un mundo donde prima la libertad individual, hemos de abogar por una libertad dentro de los límites necesarios para el adecuado desarrollo de la personalidad.
Límites que asienten las bases de la comunicación con los demás y de aquellas relaciones sociales adecuadas que puedan nutrir de forma recíproca tanto al adolescente como aquellos que se relacionan con él, como es el caso de los padres o de los tutores, educadores, trabajadores sociales u otros.
El distanciamiento de los mayores en materia de redes sociales, acceso a internet y accesorios portátiles hace que en ocasiones los menores se encuentren inmersos en un mundo donde las leyes son más laxas, los contactos más extensos y la vigilancia se encuentra limitada.
De este modo, los menores pueden aparecer en ocasiones desprotegidos ante la avalancha de contactos, relaciones sociales sujetas a engaños (en la red uno puede ser quien quiera ser sin necesidad de serlo realmente) y de críticas o comentarios que no desparecen y permanecen visibles a los ojos de los demás y se extienden con una rapidez aplastante.
Según el estudio referido la red preferida en estas edades es Tuenti (80%), pero existen ciertas diferencias por Comunidades. Por ejemplo, en Cataluña se prefiere Facebook (75,2%), seguida de Fotolog (15%) y, en tercer lugar, Tuenti (5,1%).
Cuando pensamos que los adolescentes poseen un móvil que les permite estar localizados y hacer o recibir llamadas, nos olvidamos de que no es solamente un teléfono, se trata de algo más. Lo que llamamos (teléfono) móvil, es un dispositivo con las capacidades de un miniordenador portátil que les permite estar constantemente conectados, colgar fotos o videos al instante, mandar mensajes, chatear y hacer o recibir comentarios e incluso ser agredidos o manipulados.
Se hace más necesaria una educación y una formación que promueva la libertad y la responsabilidad, porque pretender vigilar y limitar el uso de estas redes es una empresa inútil y dañina para la persona, además de imposible.
Muchos prefieren entrar en las redes sociales que ver la televisión. Un uso libre, responsable y coherente de las redes sociales, puede ser muy positivo para los adolescentes. De hecho el 80% de ellos refiere que para lo que más las usan es para mantener el contacto con amigos, muy por delante de “saber de gente con la que no se tiene relación habitual”, que es lo que podría dar lugar a contactos no deseados.
El estudio de la Universidad Camilo José Cela revela que “los contactos incluidos están referidos fundamentalmente a amigos con los que se mantiene una relación habitual externa a las redes, y a amigos con los que no se tiene dicha relación habitual, ya sea por vivir en otras ciudades o en los mismos municipios pero sin posibilidad de verse a menudo. En mucha menor medida se incluyen “Gente desconocida” (6,8%).”
La agresión y manipulación a través de estos medios es más frecuente y está más despersonalizada de lo que pensamos. En ella se pierde la empatía ante el sufrimiento ajeno, ya que no somos capaces de ver al instante la reacción del otro. El adolescente reenvía videos y fotos que corresponden a un alguien lejano, distante.
La sensibilidad social y la atención a las consecuencias que estos comportamientos pueden tener, nos resultan ajenas y extrañas; “es sólo una foto/video”, “es muy gracioso”, “todo el mundo lo hace”. Se trata de un mundo donde se vulnera la intimidad de forma constante y las heridas que este hecho suponen para el adolescente pueden tener numerosas repercusiones en su forma de ser y su desarrollo en la relación con sus iguales. Esto se refleja en casos de absentismo escolar o casos extremos de suicidio en adolescentes, que se encuentran en parte mediados por el acoso que sufrían en la red.
Para los padres y educadores, la adolescencia es una etapa de transición, pero para los jóvenes el mundo está anclado en su presente y lo más importante es vivir lo mejor posible el momento actual. Por esto, todo lo que ocurre en su momento presente, tienden a vivirlo con la mayor intensidad y los eventos ocurridos en esta etapa dejarán una huella importante que puede condicionar sus interacciones de aquí en adelante.
Muchos adolescentes utilizan las redes sociales como forma de huida o evitación, bien porque se trata de un lugar donde sentirse aceptados, bien porque no disponen de las vías de comunicación adecuadas en su entorno más cercanos.
Una sobreimplicación de los padres, presión excesiva por su parte a la hora de controlar o actitudes sobreprotectoras pueden marcar un punto de huida hacia una realidad donde los adolescentes pueden adoptar distintas personalidades o caracteres sin ser juzgados pero también pueden poner en marcha conductas que no serían aceptadas en su entorno más cercano y por esto estar sujetos a presiones y chantajes.
Es importante en este sentido examinar las causas y establecer una correcta educación en el uso de estas herramientas que se pueda regir por las mismas normas de comportamiento social de las que disponemos cuando establecemos una relación cara a cara.
Lo ideal sería que los padres estuviéramos al día de las nuevas tecnologías y las redes sociales de forma que fuéramos la fuente de información más fiable. Esto es difícil, pero siempre podremos ser la persona de confianza más fiable y a la que acudir en caso de dudar, de sentirse intimidados, de no saber si algo e beneficioso para él o para otros.
Somos responsables de dónde están nuestros hijos menores y si no les dejaríamos solos por las calles de Nueva York o de Trípoli ¿les dejaremos solos por las avenidas de Facebook o Tuenti? Podemos acompañarles y compartir experiencias con ellos en la red, disfrutar de las cosas buenas que hay e incluso crear con ellos redes, blogs o webs sanas, divertidas y de interés. Al estar con ellos les podremos enseñar a defenderse de posibles engaños, a usar su libertad para elegir lo que les viene bien o a protegerse de contenidos inconvenientes (violencia, racismo, pornografía), archivos equívocos o descargas ilegales.
Tener con ellos estas vivencias nos puede facilitar un mayor contacto con ellos que luego favorezca conversaciones cara a cara sobre los “mares” por los que se ha “navegado” (periódicos on-line, redes sociales, blogs, webs monotemáticas) y en los que han aparecido paisajes maravillosos (amistad, sexualidad, familia, sociedad, aficiones) y también “tiburones” (pornografía, publicidad engañosa, pérdida de tiempo…).
La importancia de establecer bases y principios de comportamiento en la red, de escuchar atentamente al adolescente antes de hablar y de no minimizar sus sensaciones resulta crucial cuando se aborda el uso de estos recursos en red. No se trata de suspender su uso o de vigilar sus contactos, o colarse en el chat pretendiendo ser un compañero, sino de educar en la forma más adecuada de hacer uso de estas herramientas y en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás en este medio.
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Dibujos para niños y nada para adolescentes

Por Mariano González
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Última actualización 16/05/2011@08:19:41 GMT+1
La medida para valorar un programa de televisión suele ser cuánta gente lo ve. Pero también se puede preguntar a los profesionales del Medio qué piensan ellos mismos de los gustos del espectador. En concreto ¿piensan los profesionales que dos segmentos de la audiencia, niños y adolescentes, se identifican con los modelos sociales y la oferta de los Medios?
Si la pregunta se refiere a la televisión que más ven los adultos, la generalista, la respuesta de los profesionales es que a los menores de 13 años esa televisión no les gusta. Y los adolescentes (14-18 años), ¿qué opinan de la tele en general? Pasan de ella. Solo se fijan en algunas series, la mayoría fabricadas para adultos, pero que les atraen porque están protagonizadas por actores de 30 años, disfrazados de alumnos de Instituto. Eso es todo. La industria carece de productos audiovisuales para ese target.

Porque las cosas cambian. Hasta 1986, la única televisión era TVE. Su programación enganchaba a todos y trasladaba bien sus modelos sociales. No había alternativa. Hoy, con una copiosa oferta, los más pequeños sí han encontrado su hueco en los canales infantiles –como Clan y Disney Chanel–, mientras que los adolescentes no se identifican con lo que ven. La oferta selvática de la TDT les resbala. Se van a contenidos más interactivos y los encuentran en el marasmo de las nuevas tecnologías.

La ventana de los canales temáticos tiene una pega: el exceso de dibujos animados, por un lado; y la abundancia de producciones muy americanas, por otra. Muy reductiva. Los programas específicamente infantiles, y de factura española, son habas contadas: el éxito mundial de Pocoyó, El club de Pizzicato (TVE2) y la esporádica aparición de programas con menores en el plató.

Aprender el medio

El canal Teleclip.tv enseña a chicos de 7 a 16 años a realizar reportajes, video-clips, telediarios, guiones, etc. A ser creativos. Su directora, la profesora de Ciencias de la Información (Complutense) Loreto Corredoira, hizo el primer diagnóstico en una reciente jornada sobre televisión y menores de edad: “Los niños han encontrado contenidos especializados con los que se identifican; los adolescentes, no. La televisión no responde a sus expectativas. Quieren sentirse más protagonistas que los niños y por eso se intercambian contenidos”.

En ese mismo acto de iCmedia (federación de asociaciones de usuarios de medios), una solución para el público infantil la dio Yago Fandiño, subdirector de la Web de Contenidos de RTVE. Consiste en desagregar contenidos, según edades. Es un esfuerzo del Medio, que falta en muchas cadenas.

Fandiño apunta dos problemas para los niños: los modos de acceso (móviles, webs, consolas, portátil) son abundantes y los contenidos también. Y como no todos son válidos para ellos, la elección se complica.
En cuanto a los adolescentes, gran despiste. “No les vale el modelo unidireccional. Incluso a partir de los 12 años ya no sabemos qué contenidos les interesan”.

Niños mayores

Sí, el período de infancia se acorta, apostilla Fernando Barrenechea, Responsable de Marketing de Zinkia, productora de Pocoyó. Los niños utilizan ya más de un soporte para ver contenidos, muchas veces diseñados para un público más mayor, “lo que no sé si es bueno”, se lamenta.

En cuanto a los gustos de los adolescentes: “Van por delante del modelo que ofrecemos. Los productos de animación se les quedan cortos, y las series juveniles, que siguen con pasión, tienen un código de valores inapropiado para su edad”.

Una ley muy laxa

Arturo Canalda, Defensor del Menor en Madrid, centró el tiro en los contenidos inadecuados para menores, que una Ley Audiovisual “muy laxa” permite a las cadenas difundirlos. Igualmente culpables son el miedo del espectador y de las instituciones a criticar y sancionar al Medio que así actúa, el morbo de verlos –lo que sube la audiencia– y la actitud de los padres que, con su pasividad, no dan criterio a sus hijos para elegir ofertas de calidad.

Fuente:padresycolegios.com

EL BOMBARDEO SEXUAL DESATA LA VIOLENCIA DE LOS MENORES

Coquetean con el alcohol y las drogas y hablan de sexo con sus amigos. Con 13 años, los niños y niñas españoles reciben desde revistas, series, películas y campañas gubernamentales mensajes que frivolizan la sexualidad, pero nadie les habla de responsabilidad, de límites ni de control. El resultado: una juventud que no sabe, o no quiere, discernir entre bien y mal.

En menos de 20 días, dos niñas de 13 y 12 años han sido amedrentadas, amenazadas y violadas en Andalucía. Sólo uno de los 13 implicados, de 22 años, ha sido sometido a la justicia adulta. Los otros 12, uno por ser discapacitado psíquico y el resto por no alcanzar la mayoría de edad, están ahora internados en centros de tutela o en sus casas, como si nada hubiera pasado.

Se les aplica la Ley Orgánica 8/2006, de 4 de diciembre, que regula la Responsabilidad Penal de los Menores, según la cual los menores de 14 años son inimputables – no responden ante la Justicia- y los menores de entre 14 y 18 años deben ser castigados de acuerdo con las penas establecidas en la ley, que nunca contemplan la cárcel.

Casos como el de las niñas violadas en Andalucía, la muerte de Marta del Castillo -violada y asesinada presuntamente a manos de un menor de edad- o la tortura y asesinato de Sandra Palo reabren siempre el mismo debate: ¿debe reformarse la ley?, ¿deben responder ante la justicia en casos de delitos graves como asesinato o violación, los menores de 13 años? Paralela al debate discurre casi siempre la misma reflexión de expertos: no se puede reformar la ley por casos concretos; no se debe legislar con la carga emocional que implican hechos tan trágicos y, sobre todo, no se puede buscar la solución a esta terrible realidad en un castigo de mayor gravedad, sino en la prevención de unas conductas incomprensibles en chicos de esa edad.

¿Cuáles son las causas?

Para tratar de prevenir y frenar esta violencia sexual en los menores hay que ahondar en las causas. Ya en 2008 la Memoria de la Fiscalía alertaba del aumento de la delincuencia juvenil y se refería a la “desestructuración de las familias”, a la influencia de los “medios de comunicación que inciden en la adquisición de valores en los que la violencia es un recurso aceptable socialmente” y a la “ausencia de límites y control parental” como causas.

Señala también la “permisividad e inconsistencia de pautas educativas” y la “falta de transmisión de valores pro sociales”, las “actitudes tolerantes y las reformas legales que socavan la autoridad de los padres en el ejercicio razonable de la necesaria corrección y sanción a los hijos” y recuerda que la cultura del todo vale, en ocasiones “incitadora o justificadora de la violencia”, está vez cada vez más presente en la juventud.

Además los menores viven hoy en una sociedad mediatizada por el sexo. Experimentan un auténtico bombardeo de mensajes que frivolizan las relaciones sexuales desde series de televisión, campañas de salud sexual, revistas adolescentes y un largo etcétera. El sexo se presenta como algo normal entre niños de 13 o 14 años. Se habla del preservativo, pero no de las implicaciones emocionales que supone mantener relaciones sexuales e incluso alguna revista ofrece pistas para gozar del «sexo sin compromiso».

Una juventud sexualizada y a la que no se ha inculcado responsabilidad ni autocontrol es caldo de cultivo para actos violentos. Si se añade que los menores consumen alcohol desde edades muy tempranas y consideran normal fumar porros, según señala la Fiscalía, empieza a entenderse que las páginas de sucesos se llenen de noticias como las de Huelva y Córdoba. En 2004 más de 200 menores (de 14 a 18 años) fueron condenados por delitos contra la libertad sexual; esta cifra aumentó en 2005, año en que la Fiscalía conoció más de 1.300 cuestiones criminales de este tipo. En 2007, últimos datos oficiales de la Fiscalía y el INE, 109 menores fueron condenados por los mismos delitos y se produjeron, en total, 1.500 agresiones contra la libertad sexual.

¿Qué ha llevado a esos chicos a cometer delitos tan graves?, se pregunta el Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Arturo Canalda, en el diario El Mundo. “A lo mejor nos damos cuenta de que la falta de valores, la banalización de las relaciones sexuales y la violencia que día a día ven nuestros hijos en las series de televisión, el relativismo moral y la falta de atención por parte de los padres tienen algo que ver en todo esto”, señala Canalda. “¿Qué ocurre para que los menores tengan valores tan dislocados?”, decía el ministro de Educación, Ángel Gabilondo, quien también apelaba a una mejor educación, pero que insiste en imponer una asignatura como Educación para la Ciudadanía, gran trivializadora del sexo. “A lo mejor es el momento de que, como padres y como sociedad en general, digamos basta ante tanto desatino. Las reformas legales vendrán luego”, concluye Canalda.

Todos coinciden; ahora falta actuar.

Rosa cuevas-Mons

fuente:sontushijos.org

LA PÉRDIDA DE LA FE EN LOS ADOLESCENTES (II)

María Olabarri

Aunque en el artículo anterior, me atrevo a señalar que, según mi experiencia, la principal causa de la perdida de la fe de los jóvenes que reciben una educación cristiana en el colegio, es la falta de práctica religiosa de los padres, es indudable que también jóvenes de familias seriamente cristianas tiene problemas de fe o se abandonan en su vida espiritual.

Para esos padres preocupados por ayudar a sus hijos a superar esta crisis, escribo algunos consejos:

-Es importante no dramatizar esta situación ya que es normal que personas inteligentes al llegar la adolescencia se planteen dudas de fe. Es lógico que quién empieza a pensar de forma crítica tenga inquietudes sobre verdades que no están al alcance de su inteligencia o sobre criterios morales que no coinciden con lo que hoy día se considera políticamente correcto.

-La religión no debe ser un tema tabú en el ambiente familiar. Con naturalidad conviene hablar con los hijos de Dios, de las noticias que ofrecen los medios de comunicación sobre la Iglesia. Los padres no tienen porque ser “neutros”, ni deben sentirse invasores de la intimidad o de la conciencia de sus hijos cuando les transmiten valores cristianos. ¿Quién mejor que un padre o una madre para proporcionar a su hijo una educación moral y religiosa que considera segura y valiosa?

-La labor de educar en la fe a los jóvenes requiere por parte de los adultos mucha formación. De la misma manera que hemos dedicado varios años a prepararnos para desarrollar nuestra profesión, no es exagerado que nos preocupemos por formarnos para dar siempre una respuesta razonada y competente a los que se interesan por nuestra fe.

-Para eso existen magníficos recursos. Tantas páginas de Internet (www.arguments.es que utilizan tantos profesores y catequistas) o libros inteligentes y sencillos como el que estoy leyendo actualmente “La fe es razonable” de Scott Hahn, un converso estadounidense, del que se publican muchas obras en español en los últimos años.

-Hay que tener en cuenta que con frecuencia el origen de la falta de fe, está en una vida alejada de Dios y de los sacramentos. Cuando se pierde la amistad con Dios y se difiere el recibir su gracia, es fácil que la inteligencia quede algo velada y encuentre dificultades para entender verdades sobrenaturales o el porqué de algunos mandamientos.

-Es razonable, no es un atentado contra la libertad, exigir a los hijos menores de edad que asistan a la Misa del domingo o a la clase de religión del colegio. Mientras los hijos son menores, los padres tienen la grave responsabilidad de proporcionarles la formación integral que consideran necesaria para su desarrollo personal.

-Aunque los padres no sean capaces de dar respuesta a todas las dudas de sus hijos y no consigan “convencerles” de la certeza de las verdades de fe, es importante hacer ver que la fe es un acto de confianza en Dios. Creer siempre supone dar un salto en el vacío y atreverse a saltar no es propio de personas poco racionales. Pretender entender todas las verdades religiosas con nuestra capacidad humana, supone pensar que Dios cuenta con una inteligencia tan limitada como la nuestra. Si no somos capaces de comprender los descubrimientos de tantos científicos, resulta imposible que desentrañemos con nuestro entendimiento la esencia de Dios o sus planes.

Un último consejo: la mayor luz que podemos aportar a la fe de nuestros hijos es nuestra oración –arma imbatible- y el testimonio de nuestra propia vida. Como nos enseñó Pablo VI “El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan o si escucha a los que enseñan es porque dan testimonio” y Juan Pablo II añade “Por consiguiente, hoy son decisivos los signos de la santidad: ésta es un requisito previo esencial para una auténtica evangelización capaz de dar de nuevo esperanza”. (1)

Este es el mayor y más importante reto que se nos plantea a la hora de transmitir nuestra fe a las nuevas generaciones.

(1) Exhortación apostólica La Iglesia en Europa. Juan Pablo II

fuente:sontushijos.org

DISCREPAR CON RESPETO, UNA ASIGNATURA PENDIENTE NO SÓLO PARA ADOLESCENTES

Elizabete Bengoetxea Kortazar

Una de las lecciones que veo cada día con más claridad que hemos de enseñar en las aulas pero especialmente en casa es ésta: enseñar a hablar con respeto, enseñar a discrepar con respeto… y eso afortunada o desafortunadamente no se aprende teorizando, al final sólo se aprende con el ejemplo personal de los propios padres y profesores.

Por mucho que hablemos de respeto, uno sólo puede aprender a respetar viendo cómo otros lo hacen. En una familia en la que al hablar de personas, compañeros de trabajo, familiares, profesores, política, religión, etc., los padres no hablaran con respeto, los hijos repetirán esa actitud también en el colegio, entre sus amigos y allá donde estén…. Da igual que vaya a un “buen colegio de pago” o no, eso se aprende sobretodo en casa. .

En la edad de la preadolescencia y adolescencia, cuando nuestros hijos empiezan a agudizar su sentido crítico hacia los acontecimientos y las personas, qué importante es que los padres sepan reconducir sus comentarios y sean capaces de hacerles ver los aspectos positivos que siempre hay en los mismos. Si por ejemplo critican a una compañera o profesora de clase por una actuación determinada, qué bueno es recordarles aquella vez que esa misma compañera o profesora les ayudó en aquella otra situación. Cuesta mucho más descubrir los aspectos positivos de los demás – que siempre son más numerosos y atractivos- que los negativos.

Estamos en una sociedad muy plural, y el universo de lo opinable es muy grande. Los distintos modos de ver las cosas son enriquecedores, y una ocasión estupenda para ejercitar la actitud de respeto. Las acciones efectivamente pueden estar bien o mal, pero al hablar de las personas que las han realizado cabe tratarlas con respeto y comprensión, o por el contrario con desprecio e intransigencia.

Como decía Luis Vives: “no hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”, en otras palabras “de lo que sale del corazón habla la boca”. Si esto es así, hay mucho que reeducar porque basta escuchar a personas adultas y adolescentes, leer un periódico, escuchar la radio o encender la televisión para oír o leer palabras que no están a la altura del que las utiliza, y que además hieren con mucha frecuencia la dignidad de las personas o instituciones. Como leí en un artículo de Pablo Cabellos “con demasiada frecuencia, parece que la libertad de expresión consista en ofender a otros, bien frivolizando lo que para unos es serio, bien adjetivando de forma manipuladora, también con el uso de palabras y expresiones malsonantes o poniendo en ridículo aquel o aquello con lo que no se está de acuerdo. No me refiero sólo a los profesionales de la comunicación, sino a todos los que de un modo u otro opinamos en público”.

Opinar sin herir es, pues, una asignatura pendiente que hemos de empeñarnos en enseñar en primer lugar en casa con el testimonio personal de los padres, y en segundo lugar en la escuela. Ya sé que no es una tarea fácil pero sí es urgente y necesario que nos la tomemos más en serio si queremos convivir en una sociedad plural como la que vivimos. Los padres y educadores tenemos que hacer un firme propósito para hablar y vivir en positivo. Como decía San Josemaría, “si no puedes alabar, cállate”.

Fuente:sontushijos.com

No deje que su hijo pruebe alcohol en casa

Los adolescentes que beben en casa, con padres o amigos, tienen más riesgo de abuso

PATRICIA MATEY

Los padres que beben con sus hijos de vez en cuando para enseñarles a usar el alcohol con moderación o les permiten ingerirlo en casa con los amigos sólo persiguen educarles en el consumo responsable, pero están equivocados.

Al menos esta es la hipótesis que se desprende de un nuevo estudio que constata que los jóvenes que tienen ‘permiso’ para beber en casa poseen más posibilidades de abusar del alcohol fuera de ella y de desarrollar problemas relacionados con su abuso.

Su autor principal, Haske van der Vorst, del Instituto de Ciencias del Comportamiento de la Universidad Radboud en Nijmegen (Holanda), aclara a ELMUNDO.es los motivos. “El alcohol es una droga que cuando se usa estimula al cerebro a querer más. Además, la juventud tiene un cerebro menos desarrollado, por lo menos en la parte de auto-control. Es difícil además que un adolescente no beba para poder controlar así su consumo. En segundo lugar, beber en casa les dé la impresión de que es algo que está bien, así que lo hará en otras circunstancias”.

En su estudio, publicado en el ‘Journal of Studies on Alcohol and Drugs’, recuerda que “en la mayoría de los países europeos el uso de bebidas etílicas en la población juvenil se ha convertido en un problema de salud pública, ya que incluye agresiones, delincuencia y problemas de abuso”.

Urgencias

De hecho, esta semana, y durante la celebración en Barcelona de la V Jornada de Actualización en Toxicología, se dió a conocer un estudio (realizado durante 2007 y 200), coordinado por Victoria Trenchs, del Hospital San Joan de Déu, que desvela que la mayoría de las consultas a urgencias de adolescentes sobre drogas son debido a un abuso en el consumo de alcohol. El trabajo, con pacientes de 12 a 18 años años, pone de manifiesto que del total de 26.240 atenciones urgentes realizadas al servicio de pediatría de dicho centro el 1% se debió al abuso de drogas. Un 76% por alteración de la conciencia por uso de bebidas etílicas.

Para los científicos holandeses, “la prevención es la vía más importante para disminuir las posibilidades de que los chicos y chicas abusen de él. Muchos programas están encaminados a que los menores resistan las presiones de los amigos, aunque también en los últimos años han surgido otras tendencias como es que los padres supervisen el consumo, enseñándoles el uso social y racional del alcohol en casa con el fin de limitar los excesos fuera de ella. Sin embargo, muchas de estas medidas no tienen un respaldo científico suficiente”.

Los autores mandaron un e-mail a las 5.000 familias de 20 municipios holandeses que están participando en el estudio Familia y Salud [destinado a examinar los distintos procesos de sociabilización de la población, según los comportamientos saludables durante la adolescencia]. Finalmente, la muestra del trabajo se compuso de 428, todas con ambos padres y dos hijos de entre 13 y 15 años. Se las siguió durante dos años.

Tras medir a través de cuestionarios el consumo de bebidas etílicas en casa y fuera de ella, además de la existencia de problemas por su consumo [como 'no hago los deberes por culpa de la ingesta], los autores encontraron que un 53% había ingerido alcohol en el mes previo al estudio con su padre, de los que un 73% lo habían hecho dentro del hogar. Un 43% había tomado ‘alguna copa’ con su madre, la mayoría de ellos en casa. En cuanto al consumo con los amigos, un 79% de los adolescentes reconoció haberlo ingerido, en la mitad de estos casos, también, dentro del domicilio familiar.

Ejemplo paterno

Y los hijos siguen el comportamiento de los padres. “El hecho de que ellos beban predice que sus vástagos también vayan hacerlo dentro y fuera de casa”, comentan los investigadores.

Tras computar todos los datos, los autores comprobaron que los adolescentes que más alcohol tomaban en casa eran, también, los que más consumían en los bares. Y más preocupante aún, los que ingerían mayores cantidades de etanol eran los que dos años más tarde tenían más posibilidades de desarrollar problemas asociados a esta ingesta.

“Las conclusión es fácil de dibujar. Si, primeramente, bebes en casa es probable que en un principio tengas menos problemas de consumo elevado de alcohol. Pero nuestros datos sugieren que su consumo en el hogar predice tanto el incremento de los niveles de ingesta dentro y fuera del mismo a corto plazo como un aumento de las consecuencias negativas asociadas a su uso”, concluye el estudio.

Recomendaciones

Haske van der Vorst aconseja a los padres que no quieran “que sus hijos desarrollen patrones de consumo en la adolescencia que mantegan restricciones estrictas sobre el mismo y vigilen sus actividades diarias”.

Pese a estos datos, los autores hacen hincapié en la necesidad de “que se lleven a cabo más trabajos que repliquen estos resultados y proponen que se evalúen los efectos de los moderadores (beber o no con los padres y hacerlo con amigos o no) en el consumo de los adolescentes por separado”. Recuerdan, sobre todo, que los progenitores son los que debe ser más conscientes de su papel fundamental en la prevención del inicio en el consumo. Y para los menores, un consejo: “El consumo de alcohol es para adultos. No bebas nunca, al menos hasta cumplir los 16 años”, reflexiona el doctor autor principal de la investigación .

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2010-04-29

Identidad fuerte, adolescentes seguros

Escrito por Pía Orellana G. / Nº 169
Domingo 04 de Abril de 2010
Experimentar es parte del aprendizaje, pero hay quienes lo hacen arriesgando su vida. Ayudar a los hijos a desarrollar una identidad propia es la clave para evitar que una conducta temeraria aislada se transforme en un patrón de acción.
“El que no se arriesga no cruza el río”, indica el dicho, y no deja de tener razón. Una de las mejores fórmulas para aprender es experimentando, lo que implica tomar riesgos. Por lo mismo es que como padres debemos estar abiertos y alentar a los niños a hacerlo.

Pero hay personas que, por su temperamento, viven siempre al límite. “La mayoría de los adolescentes, después que han tenido experiencias fuertes por haberse arriesgado seriamente, aprende dónde está el límite y no vuelve a cruzarlo, pero están estos otros que no”, explica la psiquiatra norteamericana Pamela Foelsch. “Ellas escapan del proceso normal de aprendizaje, e incluso ponen en peligro su vida y la de otros”. ¿Cómo detectarlos y evitar que hagan del riesgo un estilo de vida?
“La patología está determinada por la severidad y frecuencia del comportamiento riesgoso, así como el contexto en el cual ocurre. Los adolescentes que repetidamente se ven cruzando la línea, están en más riesgo de padecer una patología”, asegura la Dra. Foelsch.
El problema es que muchos padres, sin embargo, consideran que situaciones como conducir rápido o probar la marihuana forman parte del desarrollo, son “ritos” de paso a la adultez. Pueden excusarlos diciendo que “son sólo niños” o tener una falsa sensación de seguridad al pensar “yo hice las mismas cosas y terminé siendo una persona normal”. Sin embargo, cualquier comportamiento que constituya una amenaza para la vida debe ser considerado una señal de alerta. En otras palabras, puede ocurrir la experimentación ocasional, pero es la repetición e intensidad la que indicará si un adolescente está en problemas o no.

Falta sentido común
Pareciera que el fondo del asunto es que, más que nada, lo que los adolescentes carecen es criterio. “El sentido común es la capacidad para hacer dos cosas: primero, mirar la situación, anticipar las consecuencias y elegir el mejor camino”, dice la Dra. Foelsch. “Y segundo, si una vez tomada una decisión ésta trae consecuencias inesperadas, el sentido común consiste en que uno aprenda y aplique lo aprendido a una situación futura”.
Debido a muchos factores, la habilidad para reflexionar antes de actuar y de obtener la suficiente información para hacer de esa reflexión algo útil, está menos presente en los adolescentes. Algunos suelen actuar primero y pensar después o simplemente no tienen la suficiente experiencia para recabar la información que les permita tomar una mejor decisión.
Por eso es que los padres tienen una importante misión: proveer a sus hijos la mayor cantidad de información posible relacionada a la mayor cantidad de situaciones de la vida. Algo que debiera comenzar cuando los niños son chicos y debiera continuar durante toda la vida. “Cada situación es una oportunidad para enseñar a un niño a identificar qué debe hacer para resolver un evento, qué lo hizo positivo o negativo, y qué pudo haber hecho distinto que pudo haber mejorado el resultado”, explica la Dra. Foelsch. Incluso más importante, señala, los padres pueden moldear esto al compartir su propio proceso interno cuando tienen que tomar una decisión. “Si los hijos ven que sus padres no siempre saben inmediatamente qué deben hacer y que pasan por un proceso de considerar la situación antes de actuar, entonces ellos también considerarán válido no saber qué hacer en determinadas situaciones, y sabrán que tendrán opciones y que está en sus manos tomar la mejor elección”.

Formación de la identidad
En esto tiene crucial importancia el tener una identidad sólida, porque cuando la hay, los adolescentes son capaces de mantenerse firmes ante las situaciones que enfrentan. “Por ejemplo, al ser presionado a tomar alcohol o drogas, al adolescente que tiene una identidad normal le costará menos tomar una decisión que lo proteja; esa es una manifestación de ‘sentido común’”, agrega la Dra. Foelsch. Cuando la identidad, en cambio, está perturbada, el adolescente puede comprometer su integridad física, mental o emocional con tal de serntirse estimado por el grupo. En esta situación, el sentido común se pierde progresivamente a medida que el adolescente se va con el grupo.
“Esto se logra básicamente al interior de la familia, con ambos padres presentes, capaces de formar en valores y virtudes morales, estableciendo límites claros y educando en este sentido, desde pequeños, la voluntad de sus hijos. De este modo el niño va teniendo claro qué es lo que lo diferencia de los otros”, señala Ana María Rodríguez, profesora de la Universidad de los Andes.

Detectando una patología
La Dra. Pamela Foelsch es Doctora en Psiquiatría, y junto a la Dra. Paulina Kernberg (destacada especialista chilena) desarrolló un programa pionero en el trabajo con adolescentes. Su nombre: el Tratamiento de Identidad en Adolescentes, cuyo objetivo es reducir la posibilidad de desarrollar trastornos de identidad.
• Ana María Rodríguez, profesora de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, explica: “En particular, el tratamiento está destinado a tratar a todo tipo de adolescentes que tengan conductas autodestructivas como no ir a clases, agresividad, irritabilidad, desmotivación, desgano, uso de sustancias, no alimentarse bien, euforia, ansiedad, etc.”
De esa manera se pretende prevenir la instalación de un trastorno de personalidad de manera crónica en la adultez: personas con conductas impulsivas, que fácilmente caen en adicciones, tienen dificultad para mantenerse en un trabajo estable y en relaciones de pareja duraderas.

Fuente: www.hacerfamilia.net

Sexualidad en las aulas: ¿educar para el amor?

El cauce que ha tomado la educación afectivo-sexual impartida por algunos gobiernos, merece ser estudiada pues no parece que conduzca a la felicidad ni a la madurez de la juventud. En últimas, la propuesta se reduce a una “sexualidad de usar y tirar”. En diversos países de Latinoamérica, como por ejemplo Colombia, ya se ha comenzado a recibir el “legado” de otros países, como España. Por eso es conveniente que se conozca qué está pasando en el mundo al respecto.

En la clase de Biología, en la de Educación para la Ciudadanía, en las tutorías, en las charlas… los adolescentes reciben hoy una gran cantidad de información sobre afectividad y sexualidad en la escuela. Y pronto será todavía más: la UNESCO ha publicado recientemente unas directrices en educación sexual plagadas de una promoción del aborto, de búsqueda desaforada del placer y de la ideología de género. La nueva ley del aborto incluye también un minucioso plan educativo para formar en “salud sexual y reproductiva”.

¿Qué escuchan nuestros hijos en estas clases?

Los jóvenes y adolescentes están sometidos a un bombardeo constante de información sexual, no sólo desde la televisión y las campañas publicitarias del “póntelo, pónselo”, sino también, y cada vez más, desde los propios centros educativos. Parece que información no les falta, pero ¿son correctos los conocimientos que reciben? Nieves González Rico, médico, sexóloga y directora de la Fundación Desarrollo y Persona, asegura que “lo que prevalece en muchas intervenciones dirigidas a jóvenes es una mirada que reduce la sexualidad a genitalidad, y nuestros adolescentes a potenciales víctimas de sus impulsos. En un planteamiento así se busca proporcionar información sobre métodos anticonceptivos, facilitar el uso del preservativo y el acceso a la píldora del día después, entrenar técnicas para descubrir el placer y normalizar todo tipo de conductas sexuales”. Y ¿quién se ocupa, en términos generales, de transmitir este tipo de formación en la escuela?

Fuentes del Ministerio de Educación español señalaron a la revista Misión que la educación afectivo-sexual no tiene una asignatura propia en la escuela, pero que está amplia y suficientemente tratada en las asignaturas de Educación para la Ciudadanía (EpC) y de Conocimiento del Medio. Los contenidos que se imparten en estas materias dependen mayoritariamente del ideario del centro y del propio docente, pero basta acudir a los libros de texto para darse cuenta de qué concepción de la sexualidad se transmite generalmente en ambas asignaturas.

Pero además de contenidos como éste que se encuentran en ciertos manuales de EpC, existen otros materiales de apoyo a la asignatura que la cartera de Educación recomienda desde su página web institucional y que ahondan más aún en esta concepción de la sexualidad salpicada por la teoría de género. Es el caso de “Axial. Un mundo de valores”, un completo material multimedia que recibió del Ministerio el Premio a materiales educativos curriculares correspondiente a 2007, y que propone como actividad de la unidad didáctica “Diversidad sexual” ver el vídeo del Orgullo gay. Otro recurso didáctico que el Ministerio recomienda a alumnos y docentes de EpC es “Sexpresan”, del colectivo Harimaguada. En él se incita a los adolescentes a las relaciones sexuales ocasionales y tempranas, se les explica qué es el coito anal, el sexo oral y cómo pueden practicarlo con preservativos de sabores. Se incita a los jóvenes a explorar las zonas del cuerpo que producen mayor placer, se les explica cómo pueden masturbarse en solitario o en compañía de otros, se les recomienda qué vía legal deben elegir para abortar y dónde pueden acudir, y se incide en que “desde cualquier orientación sexual podemos resolver plenamente nuestra vida sexual, amorosa y familiar”.

¿Sexo en Biología?

Pero no es EpC la única asignatura que trata contenidos de sexualidad en la escuela. El profesor de la Universidad de Navarra y doctor en Medicina y Salud Pública, Jokin de Irala, y el doctorando Ignacio Gómara realizaron en 2006 un detallado estudio sobre el capítulo dedicado a la reproducción y la sexualidad humana de doce libros correspondientes al área de Biología de tercero de la ESO (14-15 años), y que representan el 80 por ciento de los manuales utilizados en España para esta asignatura. Los resultados del estudio –que según el doctor De Irala se pueden extrapolar a la situación actual– revelan que “el 100% de los textos presentan deficiencias, tanto de rigor científico como de promoción de actitudes, valores y habilidades sociales”. Al igual que ocurre con EpC, el estudio revela que desde Biología también se promueve una sexualidad orientada exclusivamente al placer individual (en el 83% de los manuales), se da por hecho que los adolescentes de esas edades tienen relaciones sexuales y se les insta a usar anticonceptivos porque la sexualidad humana –según dicen los libros– “puede tener consecuencias negativas como embarazos no deseados”, y una vez más, se les enseña que “no hay un único modo de vivir la sexualidad, sino que ésta depende de valores culturales, creencias religiosas, actitudes éticas y, en definitiva, de una elección personal. Una sociedad que se reconozca libre y democrática debe respetar las diferentes opciones sexuales”.

En todo este rompecabezas de la educación en los afectos ha entrado recientemente con fuerza la UNESCO con la Guía Internacional sobre Educación Sexual, que se hizo pública el pasado mes de agosto. Se trata de un amplio programa con una serie de directrices de carácter voluntario para “formar” en la escuela a púberes, adolescentes y jóvenes, de entre 5 y 18 años. José Jara Rascón, presidente de la Asociación de Bioética de Madrid y miembro del Observatorio Mundial de Ética de la UNESCO, recalca que este informe “es un tema muy grave y de una tremenda trascendencia”. “El programa –continúa– aborda la sexualidad como algo totalmente desvinculado de la afectividad y de cualquier valoración moral. El único enfoque es el de una búsqueda desaforada de placer genital. Para ello no duda en instar a que se estimule la iniciación en la masturbación a los niños de 5 años y que se promuevan diferentes roles sexuales entre chicos y chicas para que cada uno pueda descubrir su identidad sexual. Según la guía, los niños deberán ser instruidos sobre los ‘efectos positivos y negativos de los afrodisíacos’ o profundizarán en las ‘razones para abortar’, para que puedan llegar a los 15 años asumiendo la promoción ‘del derecho al aborto y del derecho al acceso al aborto seguro’”.

Colectivos de gays en las aulas

Pero, ¿podrían adoptarse estas directrices en España? El presidente de la Asociación de Bioética de la comunidad de Madrid no tiene dudas: “¡Están implantándose ya! Como experto en Medicina sexual no deja de sorprenderme la pasividad con que los padres españoles reciben las noticias que en estos últimos años van apareciendo en los medios de comunicación. Las informaciones sobre el Quijote pornográfico, las recomendaciones del Ministerio de Educación para usar material claramente pornográfico en las clases de EpC, las noticias de colectivos de gays y lesbianas invitados a dar clases en colegios públicos, etc”.

Como bien señala Jara Rascón, cada vez son más los centros educativos que piden al Colectivo de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales de Madrid (COGAM) que dé charlas sobre “diversidad afectivo-sexual”. Y lo más grave es que en ocasiones acuden también a centros católicos. Teresa García Noblejas denuncia que “en Profesionales por la Ética hemos recibido numerosas quejas de casos de colegios con ideario a los que se les han ‘colado’ contenidos o actividades que no responden en absoluto a una educación católica”.

Las charlas las dan voluntarios que cuentan su experiencia personal y hablan, entre otras cosas, de los beneficios del llamado “matrimonio homosexual”, de la adopción por parte de gays y lesbianas, animan a los alumnos a participar en las fiestas del Orgullo Gay y les explican cómo los homosexuales también pueden tener hijos ya que no hace falta que los conciban con su propia pareja. Estas charlas son sólo una pequeña parte del programa educativo para 2009/2010 que ha desarrollado la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales (FELGTB) y que, según explica su propia página web, incluye cursos de formación para el profesorado y la creación de una unidad didáctica para trabajar la “diversidad afectivo-sexual” en la asignatura de Religión católica.

Pero el pesimista panorama que rodea a la educación afectivo-sexual en la escuela no se queda aquí. José Jara Rascón hace hincapié en un asunto que parece haber pasado desapercibido para la mayor parte de la sociedad española: “Ahora mismo, está ya en trámite parlamentario la aprobación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Mucha gente parece estar muy preocupada por el segundo enunciado de la ley, pero el primero es el que les afectará a todos de modo más cercano y a nadie se le oye decir nada”. Y esto es así porque la nueva norma que despenaliza el aborto pretende además incorporar en el sistema educativo un minucioso plan de formación en “salud sexual y reproductiva”. Conociendo los materiales que el propio Ministerio de Educación recomienda para la asignatura de EpC y las directrices publicadas por la UNESCO, no es difícil imaginar en qué puede consistir exactamente esta nueva formación.

¿Y ahora qué?

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿cómo debe abordarse la educación afectivo-sexual en la escuela? Responder a esta cuestión no es sencillo, pero los expertos coinciden en que este tipo de formación –como cualquier otra– no puede hacerse dejando al margen a los padres. Ellos, como primeros educadores de sus hijos, deben estar presentes en el proceso. Pero también hay que tener en cuenta, como señala Nieves González Rico, que “los padres no están solos educando y pueden encontrar en la comunidad escolar una ayuda adecuada que integre esta formación para el amor. Es importante desarrollar un proyecto integral que implique a padres, alumnos y profesores”.

Ante la situación alarmante que vive la educación afectivo-sexual en algunos centros escolares, Ondina Vélez, directora del Centro de Información y Salud Sexual San Pablo CEU, recalca que es necesario “despertar la preocupación por estos temas”. “Muchas veces –prosigue– es preciso que los centros soliciten el apoyo a otras entidades que se dedican a estos temas para la formación del profesorado y de los alumnos”. De todos modos, concluye la doctora Concepción Medialdea, coordinadora del Instituto Valenciano de Fertilidad, Sexualidad y Relaciones Familiares (IVAF), “la educación de la sexualidad para el amor no es un compartimento de la educación, sino que es la educación fundamental. Tenemos que educar a nuestros hijos y alumnos, desde pequeños, para que de mayores lleguen a ser lo más libres (capacidad de autodominio), lo más capaces de amar, de darse por amor (capacidad de autodonación) y, así, lo más felices posible. Ninguna educación es más importante que ésta”.

Incidir en campañas ineficaces

Año tras año, el Ministerio de Sanidad y Política Social de España, y las Consejerías de Sanidad invierten grandes sumas de dinero en campañas de prevención para disminuir las ETS y los embarazos imprevistos. Estas campañas, que centran su atención en el uso del preservativo y no en educar en la responsabilidad, no sólo no dan resultado, sino que parece que a nadie le interesa medir su verdadero impacto. Ondina Vélez desarrolló en 2007 un informe sobre la evolución de las políticas de prevención en materia de salud sexual y constató que desde que comenzaron a realizarse estas campañas en 1989 no se ha realizado ningún análisis de la eficacia de las mismas. ¿Por qué se incide entonces en enviar siempre el mismo mensaje? “Por motivos políticos e ideológicos –contesta Ondina Vélez–, parece que plantear una sexualidad responsable, y no el ‘sexo seguro’, es hablar de represión y nada más lejos de esta afirmación”.

La responsable de Coordinación Territorial y de Comunicación de Profesionales por la Ética, Teresa García Noblejas, nos explica que los contenidos que se imparten en EpC “no son en general adecuados porque transmiten una idea de la sexualidad basada exclusivamente en la satisfacción del deseo inmediato, en el mal llamado ‘sexo seguro’ (las relaciones sexuales son buenas en cualquier momento con la condición de que se utilice el preservativo), y en la ideología de género (elige tu propio género y practica sexo con quien quieras independientemente de si es hombre o mujer)”. De ahí que al abrir un libro de EpC no sea difícil encontrarse con citas como ésta, de la editorial McGraw Hill: “Mientras una gorriona únicamente intentará satisfacer sus impulsos sexuales con un gorrión (y un gorrión con una gorriona), en el caso de los seres humanos puede suceder que una mujer prefiera satisfacer los suyos con un hombre, con una mujer (o un hombre con otro hombre), consigo misma o, incluso, renuncie a satisfacerlos (algunas personas hacen votos de castidad)”.

En síntesis
Por Elizabete Bengoetxea Kortazar de sontushijos.org

Tanto las instituciones públicas como la UNESCO están lanzando una serie de directrices y programas en educación sexual plagadas de una promoción del aborto, una sexualidad de usar y tirar, y una búsqueda desaforada de placer. La sexualidad en estos programas, basada exclusivamente en la satisfacción del deseo inmediato, queda reducida a mera genitalidad, y nuestros adolescentes reducidos a ser víctimas de sus impulsos sexuales. Estos programas, que se pretenden impartir en los colegios a través de la asignatura de Educación par la Ciudadanía, abordan la sexualidad como algo totalmente desvinculado de la afectividad y de cualquier valoración moral, e incitan a los adolescentes a las relaciones sexuales ocasionales y tempranas, explicándoles pormenorizadamente todos los métodos posibles y zonas del cuerpo que producen mayor placer, y así dejar en sus manos la decisión de usar y manipular su vida sexual. A su vez se estimula al profesorado a promover entre los alumnos diferentes roles sexuales para que cada uno pueda “descubrir” y elegir su identidad sexual. En resumen, nada de capacidad de autodominio, nada de capacidad de autodonación, nada de capacidad de amar, nada de capacidad de sacrificio, cuando sabemos que son valores sin los cuales es imposible alcanzar ninguna meta humana valiosa en la vida en ningún campo, y menos poder llevar una afectividad y sexualidad sana, plena y feliz.

Año tras año, el Ministerio de Sanidad y Política Social invierten grandes sumas de dinero en “campañas de prevención” para disminuir las ETS y los embarazos imprevistos. Estas campañas, que centran su atención únicamente en el uso del preservativo y no en educar en la responsabilidad, no sólo no dan resultado como los números y estadísticas anuales reflejan, sino que normalizan una serie de conductas sexuales vendiendo “sexo seguro” a los adolescentes y provocan que los números de enfermedades sexuales y embarazos imprevistos vaya desbocadamente multiplicándose. En cualquier proceso de calidad, ahora que estamos todos tan inmersos en este tipo de cultura, el responsable/s de proceso podrían concluir que con este tipo de campañas no se están alcanzando los objetivos previstos por lo que habría que reforzar con otra serie de actividades como áreas de mejora, pero como bien dice el refrán: “No hay peor ciego que el que no quiere ver” por muchas estadísticas que se le presenten.

Se diría pues que la única razón para no querer ver ni querer informar de ello a los jóvenes y a la sociedad son motivos puramente políticos y económicos… Y entre tanto, las víctimas de estas campañas, muchas de ellas mortales tanto biológica como afectivamente, siguen siendo principalmente nuestros adolescentes…

Fuente: lafamilia.info

Un nuevo web educará sobre los usos positivos y los riesgos de las webcams

Posteado por: pantallasamigas en: 16/06/2010

Según el estudio La Generación Interactiva en España, el 30% de los niños de 6 a 9 años afirma tener y utilizar la webcam; porcentaje que alcanza el 55% en niños y adolescentes de 10 a 18 años.

Gracias al acuerdo alcanzado entre Generaciones Interactivas y PantallasAmigas, se pone en marcha CuidadoConLaWebcam.com, web que tiene como misión promover el uso responsable de la webcam y la prevención de los riesgos asociados a la misma, entre niños y adolescentes. Por medio de este proyecto, se pretende informar, advertir, y aconsejar de manera lúdica y atractiva sobre la utilización de este dispositivo cada vez más común en los hogares y los centros educativos.

Este nuevo web contiene diferentes historias animadas que inciden en las oportunidades que la webcam brinda a los usuarios: poder comunicarse con sus seres queridos y amigos; acercar las relaciones a un golpe de ratón, salvando cientos de kilómetros; potenciar las relaciones intergeneracionales, etc.

Por otro lado, advierte de algunos riesgos propios de la utilización de esta tecnología que deben tenerse muy en cuenta. Así, estas animaciones ejemplifican las situaciones de riesgo más frecuentes en el uso de la cámara web, como son la divulgación imprudente o inconsciente de imágenes o datos personales, su utilización para inducir al engaño respecto a la identidad real, la posibilidad de ser grabado por aquellos a quienes mostramos nuestras imágenes, o la activación remota por parte de terceros de la webcam mediante el uso de malware.

CuidadoConLaWebcam.com tiene una utilidad divulgativa y didáctica, ofreciendo contenidos tanto para las personas adultas (educadores, padres y madres) como para los propios niños y, sobre todo, adolescentes. También se recogen diferentes consejos de uso y una puntual revista de prensa sobre la actualidad más destacada en este campo.

El Foro Generaciones Interactivas y PantallasAmigas han firmado un acuerdo de colaboración para impulsar campañas educativas y de divulgación en sus respectivos campos de actuación, a través de materiales multimedia.

Decálogo para las víctimas del ciberbullying

Posteado por: pantallasamigas en: 10/09/2010

Ilustración sobre el ciberbullyingCuando se presenta un caso de ciberbullying, es preciso minimizar el daño hasta conseguir acabar con el problema. Este decálogo supone una ayuda para ello.

Se ha recorrido ya un largo camino para sensibilizar e informar sobre la amenaza del ciberacoso. Se ha conseguido llamar la atención sobre este fenómeno para movilizar a la ciudadanía y a las diversas administraciones públicas que, en muchos casos y especialmente en el ámbito escolar, han activado planes y recursos preventivos. Sin descuidar lo anterior, porque la lucha es constante, hay que avanzar un paso más y crear recursos y procedimientos para la intervención… ¿qué hacer cuando se produce un caso? Es preciso establecer tanto servicios de apoyo como protocolos de intervención para la gestión autónoma. Cuando se descubre una situación de este tipo, la comunidad educativa trata de dar una respuesta basada en el conocimiento del bullying tradicional y los planes de convivencia diseñados. Sin embargo, son muchos los matices y diferencias en relación al tradicional acoso escolar y demasiado importantes las consecuencias como para permitirnos el lujo de equivocarnos. Cada minuto que pasa la víctima está a un click de sus acosadores. Intervenir de inmediato y hacerlo de forma adecuada es clave. En ocasiones la iniciativa debe ser de la propia victima y, en todo caso, es precisa su colaboración.

Decálogo para una víctima de ciberbullying

  1. Pide ayuda. Si eres menor recurre a tu padre o tu madre o, en su defecto, a una persona adulta de confianza. Asegúrate de que esa persona conoce y entiende estas pautas para que ambos podáis remar en el mismo sentido y para que, en su ánimo de protección, no haga cosas que acaben siendo perjudiciales.
  2. Nunca respondas a las provocaciones. Hacerlo no te ayuda en nada y, sin embargo, es un estímulo y una ventaja para quienes te acosan. Mantén la calma y no actúes de forma exagerada o impulsiva en ningún caso.
  3. No hagas presunciones. Puede que ni las circunstancias ni las personas que parecen implicadas sean como aparentan. Mantén un margen para la duda razonable porque actuar sobre bases equivocadas puede agravar los problemas y crear otros nuevos.
  4. Trata de evitar aquellos lugares en los que eres asediado en la medida de lo posible hasta que la situación se vaya clarificando. Si se trata de redes sociales o comunidades online no te será difícil. Si el acoso llega por el teléfono móvil, no descartes cambiar de número.
  5. Cuanto más se sepa de ti, más vulnerable eres y más variado e intenso es el daño que pueden causarte. ¿Imaginas una mentira ridiculizándote construida sobre datos privados reales escrita en tu muro?, ¿qué pasaría si alguien, haciéndose pasar por ti, insulta a tus amistades? Es momento, por lo tanto, de cerrar las puertas de tu vida online a personas que no son de plena confianza. Para ello:
    1. Evita intrusos. Para ello debes realizar, en orden, estos pasos:
      1. Realiza un chequeo a fondo de tu equipo para asegurarte de que no tienes software malicioso (troyanos, spyware…) que puede dar ventajas a quien te acosa. Es importante. Dispones de herramientas gratuitas para ello en la dirección www.osi.es.
      2. Cambia las claves de acceso a los servicios online que usas, pero nunca antes de haber realizado el paso anterior. Recuerda que deben ser complejas de adivinar y llevar combinados números y letras.
    2. Depura la lista de contactos. Revisa y reduce la lista de contactos que tienes agregados en las redes sociales (o en otros entornos sociales online).
    3. Reconfigura las opciones de privacidad de las redes sociales o similares en las que participes y hazlas más estrictas. Asegúrate de que sabes bien cómo funcionan estas opciones y sus implicaciones.
    4. Comprueba qué cuentan de ti online. Busca la información sobre ti publicada otras personas y trata de eliminarla si crees que puede ser utilizada para hacerte daño.
    5. Repasa la información que publicas y quién puede acceder a ella y poner, a su vez, al alcance de terceras personas.
    6. Comunica a tus contactos que no deseas que hagan circular informaciones o fotografías tuyas en entornos colectivos.
    7. Ejerce tu derecho sobre la protección de datos personales. Tú decides el uso que se puede hacer de ellos, incluyendo tu fotografía.
  6. Guarda las pruebas del acoso durante todo el tiempo, sea cual fuere la forma en que éste se manifieste, porque pueden serte de gran ayuda. Trata también de conocer o asegurar la identidad de los autores pero, en todo caso, sin lesionar los derechos de ninguna persona.
  7. Comunica a quienes te acosan que lo que están haciendo te molesta y pídeles, sin agresividad ni amenazas, que dejen de hacerlo. Recuerda que no debes presuponer hechos o personas en tu comunicación, por lo que debes medir muy bien cómo lo haces, sin señalar a nadie en público, pero a la vez tratando de asegurarte de que se entera la persona o personas implicadas.
  8. Trata de hacerles saber que lo que están haciendo es perseguible por la Ley en el caso de que el acoso persista. Les puedes sugerir que visiten páginas como www.e-legales.net o www.ciberbullying.net para que lo comprueben por sí mismos.
  9. Deja constancia de que estás en disposición de presentar una denuncia, si a pesar del paso anterior continúa el acecho. Manifiesta que cuentas con pruebas suficientes recopiladas desde el inicio y que sabes cómo y dónde presentarlas. Debes indicar que, si el acecho persiste, te verás obligado a acudir a la policía.
  10. Toma medidas legales si la situación de acoso, llegado este punto, no ha cesado.

Algunas notas que considerar para la puesta en práctica de estas recomendaciones:

  • Aunque son, en su mayoría, pautas de aplicación también para víctimas adultas y fuera del contexto escolar, cuando se deseen transmitir a niños y adolescentes se precisa una modulación en la forma de comunicar el mensaje.
  • Cada caso y persona es diferente. Por ello, estas indicaciones pretenden ser de ayuda, de forma completa o parcial, en los sucesos más comunes.
  • El orden en que se toman las medidas es importante. No obstante, la gravedad de los hechos en algunos casos puede requerir acelerar la ejecución de determinados pasos, reducir el intervalo entre ellos o directamente obviarlos.
  • En casos extremos, la solicitud de ayuda a la policía debe ser inmediata.

Este decálogo es una de las aportaciones de PantallasAmigas al primer Protocolo de Actuación Escolar ante el Ciberbullying desarrollado por el EMICI con la colaboración del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Mientras se ultima su revisión el curso escolar ha empezado y, por ello, deseamos avanzar aquí estas pautas básicas e inéditas para quien le puedan resultar de ayuda.

Fuente: Un blog en Red