«LA CONSOLA NO HA DE SER LA NIÑERA DE NUESTROS HIJOS»

Arturo Canalda

Defensor del menor de la Comunidad de Madrid

  «LA CONSOLA NO HA DE SER LA NIÑERA DE NUESTROS HIJOS»

En la oficina del Defensor del Menor del Menor tienen claro que en el sector de los videojuegos 18+ hay que actuar. Arturo Canalda, habla de esta problemática. “En España la regulación se limita a que aparezcan unos códigos sobre el contenido en las carátulas de los videojuegos. Es un elemento informativo, nada más. Esto contratasta de manera frontal con que en las redes comerciales de nuestro país no se impida a los menores que puedan comprar videojuegos para adultos”.

“Junto a esto”, continúa Canalda, “es de capital importancia que exista una clasificación de los videojuegos por edades y que, al igual que sucede con las películas, tengan un sitio reservado para su alquiler o compra. Otro punto de gran trascendencia es el educativo. Pienso que los padres deben jugar para saber si lo que compran para sus hijos es adecuado o no”. Secuelas psíquicas, físicas y sedentarismo son, a juicio del Defensor del Menor, algunas de las consecuencias de los videojuegos de adultos en los menores. “Los adolescentes se sienten enganchados y cada vez les cuesta más diferenciar la realidad y lo virtual. El problema surge cuando hacen en la vida real lo que han visto en el mundo virtual – conductas xenófobas, violencia gratuita…-. Junto a esto, las muchas horas delante de la pantalla hacen que acechen peligrosamente las conductas sedentarias y que se relegue a un segundo o tercer plano la actividad física en los momentos del ocio. Asociado a esto, aparece como una secuela física la obesidad. Hay compañías como Nintendo que para evitar estos problemas han lanzado juegos más interactivos”.

Otro punto que surge en no pocas ocasiones asociado a conductas adictivas con los videojuegos es el fracaso escolar. “No tanto”, apunta Canalda, por las consecuencias psíquicas, que en ocasiones también, sino por el número de horas dedicadas a la consola, que no se ha de convertir en la niñera de nuestros hijos. En este sentido, me gustaría recalcar la importancia de limitar el tiempo dedicado a los videojuegos. Hemos de poner freno y ofrecer este tipo de ocio como recompensa a un trabajo bien hecho y a unos estudios constantes. Hay que luchar contra la consola como la primera `obligación’ de nuestros hijos cuando llegan a casa. Primero los deberes, el estudio y si queda algo de tiempo, quizá un rato de videojuegos”.

“Personalmente”, concluye Canalda, “soy partidario de una mayor regulación, un control más estricto en los puntos de venta, una mayor labor de recordatorio para los padres de las recomendaciones de cada producto y un etiquetado más riguroso”.

   La Gaceta