Fomentar la interioridad de nuestros hijos

txaro Sorozabal
Licenciada en Pedagogía por la Universidad de Navarra.
Master en dirección de centros educativos por el Centro Universitario Villanueva.
Postgrado en matrimonio y familia por la Universidad Internacional de Cataluña.
Directora del colegio Ayalde Ikastetxea.

Los niños actuales asumen jornadas análogas a las de los adultos. Ocho horas en la escuela más el tiempo de transporte. Aunque hagan tareas recreativas el cansancio es mucho y la necesidad de intimidad y silencio se hacen notar.

Podemos justificar esta realidad aduciendo que no tenemos otra opción, que los padres trabajamos. Muy bien. Entonces pensemos si es necesario que además participen en actividades que posiblemente deseen realizar pero que agreguen cansancio y estrés a una agenda cargada de obligaciones.

¿Cuál es el sentido de todo este activismo? Acaso creemos que cuantas más habilidades aprendan siendo pequeños, más opciones tendrán en el mundo del mañana? Muchos padres creen que si ,que no hay tiempo que perder. Que el mundo laboral es complicado.

En parte es verdad que el futuro es incierto pero también es cierto que a pesar de nuestras buenas intenciones, cuanto más atosigamos a los niños en una vorágine de actividades y estrés más los dejamos desprovistos de sentido común, de contacto consigo mismos y de equilibrio entre sus búsquedas genuinas y los estímulos del entorno. Si un niño no aprende a discernir entre lo necesario y lo superfluo, entre lo que le es afín y lo que no, entre lo que le nutre y lo que le intoxica no habrá conocimiento ni habilidad que valga la pena aprender.

En la educación de nuestros hijos hemos de plantearnos la búsqueda del necesario equilibrio entre la actividad y el tiempo para la reflexión ya que si rellenamos hasta el último minuto de tiempo de nuestros hijos con actividades de todo tipo, no podrán mantener el contacto consigo mismos y como afirmó el próximamente beato Juan Pablo II “la falta de interioridad es el drama de nuestro tiempo”.

Fuente:sontushijos.org

Un verano de provecho

Por Rodrigo Santodomingo
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Última actualización 17/05/2011@09:03:47 GMT+1

¿Tu hijo ha naufragado por completo durante el curso que termina? Quizá sea el momento de plantearse la opción de un internado que le permita salir a flote en septiembre. ¿Sólo ha suspendido un par de asignaturas? Abundan alternativas más ligeras: cursillos personalizados, academias… ¿Su expediente brilla con luz propia pero te resistes a aceptar tres meses de reposo absoluto? Proponle una temporada para practicar inglés mientras disfruta de los encantos de la verde Irlanda. O un campamento astronómico. En las próximas páginas os contamos opciones variopintas para ayudaros a convertir las largas vacaciones estivales en un verano de provecho.
CON VISTAS A SEPTIEMBRE

Internados

Colegio de Verano Piquer
Zaragoza
El Piquer no funciona como colegio a lo largo del curso escolar: su único fin es la recuperación de asignaturas durante el periodo estival. Acepta a alumnos de Primaria a Bachillerato, que pueden pernoctar en régimen interno o acudir de 8:30 a 18. El internado, que acoge a estudiantes de toda España en habitaciones dobles, también funciona el fin de semana para los padres que así lo deseen o según recomendación del colegio por bajo rendimiento de lunes a viernes. Aunque no se trata precisamente de un lugar para el asueto, sus instalaciones –ubicadas en un recinto que el resto del año sirve como residencia universitaria– incluyen piscina, pistas de tenis y amplios jardines.
www.colegiodeveranopiquer.com

Colegio Episcopal Sagrada Familia
Sigüenza (Guadalajara)
Uno de los clásicos españoles entre ese tipo de internados que no oculta una vocación severa para enmendar trayectorias erráticas. Su curso de verano arranca el 4 de julio y finaliza el 5 de agosto. En grupos de no más de 12, los alumnos asisten a seis horas de clase al día más un tiempo de estudio en silencio que oscila según comportamiento. El complejo deportivo cuenta con un campo de fútbol de hierba, piscina, rocódromo, pistas de tenis y cancha de voleibol. Chicos y chicas van a clase juntos y duermen en edificios históricos separados. Una muestra de su filosofía: el código disciplinario prohíbe que las chicas lleven el pelo teñido y más de un pendiente en cada oreja. Beber o poseer alcohol supone la expulsión inmediata.
www.safasi.com

Colegio Unamuno
Málaga
Las modernas residencias (masculina y femenina) de este centro situado en un exclusivo barrio de la capital malagueña reciben, durante julio y agosto, a estudiantes de ESO y Bachillerato. Habitaciones dobles o triples con baño propio y aire acondicionado. Comedor con varios televisores de plasma en las paredes y menús compuestos por plato principal más buffet de pasta y ensaladas. Pasillos ajardinados e iluminación indirecta. Spinning en el gimnasio. Barniz de hotel de lujo no incompatible con un programa académico exigente y personalizado.
www.colegio-unamuno.com

Colegio Internacional del Pirineo
Andorra
Del 4 al 22 de julio, este colegio que evoca las idílicas estampas de un internado de élite en plenos Alpes suizos organiza su programa Repaso-Aventura, una fusión de estudio matinal y actividades deportivas en inglés (bicicleta de montaña, trekking, tirolina) por la tarde. El horario lectivo comienza a las 9 y se prolonga hasta las 13:30, combinando la enseñanza de asignaturas suspensas en grupos reducidos con técnicas de estudio y apoyo personalizado. Pensado para alumnos desde el 2º ciclo de Primaria hasta Bachillerato.
www.cimand.com

Iale School
La Eliana (Valencia)
Centro bilingüe a las afueras de Valencia que mantiene sus residencias abiertas durante todo julio y agosto para alumnos a partir de la ESO. Excluye la posibilidad de que los chavales permanezcan en el colegio los fines de semana. Opción de recibir clases de asignaturas concretas sin necesidad de acogerse al régimen de internado. La tarde es –si el alumno se lo gana– tiempo para los deportes, de raqueta ante todo (abundan las pistas de tenis y pádel), aunque el centro también dispone de piscina y polideportivo.
www.elians.com

RECUPERACIÓN DE ASIGNATURAS

Red de Colegios SEK
Toda España
Varios centros SEK diseminados por toda la geografía española preparan a alumnos del último ciclo de Primaria el aterrizaje en la ESO o permiten recuperar/consolidar asignaturas de Secundaria y Bachillerato. En el primer caso, las sesiones lectivas pretenden afianzar competencias básicas en las materias esenciales, sobre todo Lengua y Matemáticas. A ello se añaden clases de inglés, nuevas tecnologías y, para rema tar la jornada, una hora de natación u otro deporte. Para los alumnos a partir de 1º de ESO, el plan mensual (julio o agosto) supone un carrusel de clases que se extiende entre las 9 de la mañana y las 4 de la tarde, con tres cuartos de hora para comer y un cuarto de hora de recreo. La enseñanza de asignaturas renqueantes se combina con orientaciones sobre técnicas de estudio y planificación eficiente del tiempo. Sólo el Colegio SEK-El Castillo, a las afueras Madrid, dispone de residencia para alumnos internos.
www.sek.es

Grupo Gecesa
Madrid
Dos colegios del Grupo Gecesa situados en el noroeste madrileño –Parque (Galapagar) y Montesclaros (Cerceda)– ofrecen cursos de recuperación tanto para alumnos que han suspendido alguna asignatura como para aquellos que, habiendo aprobado por los pelos, busquen asentar conceptos con vistas al próximo curso. En ambos casos, las clases están abiertas a alumnado de otros centros y se desarrollarán durante julio en horario de 9 a 16. El programa del Parque se dirige a estudiantes desde 1º de ESO hasta 2º de Bachillerato, mientras que el del Montesclaros se centra en los tres primeros cursos de la Secundaria obligatoria.
www.gecesa.org

Colegios Los Sauces
Madrid y Galicia
La red de colegios Los Sauces –con presencia en Madrid (Torrelodones y La Moraleja) y Galicia (Vigo y Pontevedra)– ofrece, en horario de mañana, cuatro sesiones lectivas (60 minutos cada una) con el objetivo de atajar deficiencias en la comprensión de asignaturas concretas. El centro de Pontevedra es el único que dispone de residencia de estudiantes.
http://colegiolossauces.com

Grupo Attendis
Andalucía
De los casi 20 centros englobados bajo la marca Attendis en el sur de España (Andalucía y Extremadura), seis han diseñado planes estivales de aprendizaje y refuerzo. Los cursos y etapas a los que se dirigen y los horarios de asistencia varían, así que lo más recomendable pasa por husmear su web hasta encontrar lo más conveniente para nuestros hijos. Un nexo de unión entre todos ellos es que cubren casi enteros los meses centrales del verano, con la salvedad de los primeros días de julio y los últimos de agosto. Existe también, en algunos casos, la posibilidad de internado.
www.attendis.com

Academias y profesor particular

Si la situación académica de tu hijo no ha alcanzado tintes tan dramáticos como para recurrir a un internado y los cursos externos en los colegios de tu zona no te convencen, siempre queda la alternativa de apuntarle a una academia. Huelga decir que la oferta resulta inmensa y que la calidad de los servicios varía enormemente. El mejor consejo, rastrear unas cuantas, preguntar sin temor a resultar pesado y exigir cuantos certificados, permisos y acreditaciones se nos ocurra. Sé cauto y desconfía, en principio, de las soluciones milagrosas tipo “95% de aprobados garantizado”. Si así se promocionan, que lo demuestren con pruebas fiables. Mejor si la academia está especializada en el área de conocimiento en la que flaquea tu retoño. Un buen punto de arranque puede ser la web www.academias.com, completo buscador por provincias que, en cada ficha, resume el ámbito de actuación y suministra información de contacto. Otra opción son los profesores particulares, que en los últimos años han profesionalizado su actividad a través de empresas especializadas como www.educa-system.com o www.acadomia.es. Salvo algunos matices, ambas siguen el mismo procedimiento: diagnosticar las necesidades concretas del alumno, trazar un plan de aprendizaje individualizado y seleccionar al profesor más idóneo que acudirá al domicilio.

IDIOMAS Y CIENCIAS

Inglés en tierra íbera

Pueblo inglés
Toda España
Si tu hijo tiene entre 13 y 17 años, el programa Teens de Pueblo Inglés aparca la teoría para abrazar la mejora de la destreza oral. Los participantes españoles conviven con chavales de su edad cuya lengua madre es el inglés (británicos, estadounidenses…). La actividad estrella son los encuentros one-to-one, conversaciones de 50 minutos sobre multitud de temas con una única condición: prohibido hablar español. Para niños de 8 a 12 años, se pretende unir el aprendizaje con lo lúdico bajo la supervisión de monitores bilingües. En ambos casos, los programas duran una semana y tendrán lugar durante el mes de julio en sedes repartidas entre Castilla, Cataluña y Andalucía.
www.morethanenglish.com/kidsandteens

English Summer
Cataluña
En las montañas pirenaicas, a tiro de piedra de la Costa Dorada o a escasos kilómetros del Monasterio de Poblet. Los complejos residenciales de English Summer –que acogen a alumnos de 5 a 17 años desde una semana hasta un mes– despliegan un surtido de enclaves para todos los gustos. Los alumnos más mayores sólo pueden asistir en agosto, con programas que incluyen cinco horas de inglés al día impartidas por profesores nativos más todo tipo de actividades deportivas (populares y no tanto: fútbol, baloncesto y natación, pero también golf e hípica), excursiones y talleres manuales. Hasta los 13 años, la oferta se extiende a lo largo y ancho de todo el período estival, reserva cuatro horas de clase diarias y rellena el resto de la jornada con deporte, fiestas temáticas y otras sorpresas.
www.englishsummer.com

Top School
Alicante y Jaén
¿Playa o montaña? Si prefieres la primera opción, tus hijos (de 8 a 16 años) dormirán en cabañas de madera con aire acondicionado situadas a siete kilómetros de Santa Pola (Alicante). Si escoges la segunda, su destino se halla en plena Sierra de Cazorla (Jaén), cerca del nacimiento del río Guadalquivir, y admite únicamente a chavales desde los 12 años. En ambos casos, se trata de campamentos de dos semanas de duración (primera quincena de julio) que combinan mañanas lectivas con énfasis en la conversación y tardes dedicadas a toda clase de divertimentos, sobre todo acuáticos en el primer caso, de cariz más aventurero en el segundo.
www.campamentosdeverano.com.es

Para mentes inquietas

Mathcamp
Yébenes (Toledo)
Qué duda cabe que Mathcamp lanza anzuelos sólo aptos para niños especiales. Durante la primera o segunda quincena de julio, en un albergue ubicado en los Montes de Toledo, alumnos con un talento fuera de lo común para la ciencia pura aprenderán Matemática computacional y habilidades numéricas avanzadas. O si prefieren, inglés científico y ajedrez. Existe, para rizar el rizo, la posibilidad de zambullirse en los intrincados dominios del chino. Son sólo algunos ejemplos del amplio abanico que ofrece este campamento poco convencional en el que los propios chavales perfilan un programa de clases individualizado a partir de sus propios intereses. La vertiente más lúdica incluye deportes de aventura, introducción a la magia y manualidades.
www.mathcamp.eu

Campamentos Mad Science
Bernedo (Álava) y Madrid
La asociación Mad Science organiza tres campamentos que aspiran a fundir conocimiento científico y diversión en un ambiente bilingüe. Experience Summer Camp, entre el 6 y el 16 de julio en la localidad alavesa de Bernedo, está dirigido a chavales entre 12 y 16 años. Talleres de Física y Química, rodaje de cortos, laboratorio de innovación y creatividad, acampadas al aire libre, gymkhanas… Química en Acción, por su parte, se desarrollará en la Universidad Autónoma de Madrid en formato campamento urbano (hasta las 16 horas). Los participantes, de 4 a 13 años, pueden asistir del 27 de junio al 8 de julio, o del 11 al 22 de julio. Y para pequeños astrónomos, durante la primera quincena de julio, el Stars Camp (de nuevo en Bernedo) adentrará a niños hasta los 11 años en el fascinante mundo de las estrellas y los planetas.
http://madscience.es/campamentos2011

Puerta de embarque con destino anglo

Tras una primera toma de contacto idiomática-estival en España, muchas familias apuestan, a los 13 o 14 años, por embarcar a sus hijos rumbo a destinos foráneos que en teoría prometen aventuras lingüísticas más auténticas y desafiantes. Los países anglófonos, claro está, ganan por goleada, acaparando más del 90% de la demanda. La gran duda: ¿comparten los chavales sus horas no lectivas con alumnos de otras nacionalidades, desarmados del español, obligados a expresarse en una lengua ajena para hacerse entender?

La mayoría suele hablar maravillas cuando regresa: deportes poco convencionales, excursiones por doquier, algún flirteo, su cuenta de Facebook repleta de nuevos contactos… ¿Y el inglés? Bien, gracias. En las clases matinales quedaba proscrito el uso del español, contarán algunos, para luego reconocer que el resto del tiempo se relacionaban casi únicamente con compatriotas.

Para optimizar la inversión de una estancia en residencia, conviene fijarse en programas plurinacionales que aseguren que la delegación española será minoritaria. Si no, el riesgo de endogamia hispanohablante se antoja elevado. Otra opción es que nuestros hijos vivan en casa de una familia de acogida nativa con retoños de su misma edad. Todo un clásico en los viajes lingüísticos que facilita una inmersión real.

En la página web de la Asociación Española de Promotores de Cursos en el Extranjero (www.aseproce), uno puede bucear en un mar de ofertas gestionadas por empresas patrias. En su sección de consejos, la asociación recomienda comparar varios programas antes de decantarse por uno, exigir profesionalidad (que no sea una actividad secundaria de la empresa) y supervisar con lupa qué entra en el precio. Quincenas de iniciación en la verde Irlanda, aularios con solera por toda Inglaterra, american way of life en el Medio Oeste, playas californianas, exotismo en las antípodas si el coste no es problema… La búsqueda puede ser fatigosa, pero tus hijos lo valen…

Otra alternativa es recurrir directamente al British Council (www.britishcouncil.org/es/spain), que facilita el contacto directo con agencias de allí que acogen a jóvenes de todo el mundo. O si prefieres el francés o el alemán, consulta los paquetes estivales que organizan el Institut Français (www.ifmadrid) y el Goethe Institut (www.goethe.de/ins/es/mad).

fuente: padresycolegios.com

Pareja: ¿QUÉ PUEDO ESPERAR DE TI?

Nos casamos buscando la felicidad y de hecho podemos encontrar muchas alegrías en el matrimonio. Pero también nos casamos llenos de ilusiones, sobre nuestra pareja, sobre nosotros mismos y sobre lo que realmente pasa cuando dos seres humanos deciden unirlo todo.
Dios nos ha creado -nadie más lo hará- y nosotros con su ayuda vamos perfeccionándonos, pero siempre vivimos con cierto grado de insatisfacción. El matrimonio necesita una extensión espiritual en la que respirar.
La otra persona nos podrá ayudar o incluso nos podrá hundir todavía más.

¿Qué puedo esperar razonablemente de mi pareja?

1.– No puedo esperar que mi pareja supla todas nuestras necesidades, incluyendo algunas importantes.
Las personas somos diferentes y tenemos necesidades diferentes. No puedo exigirle al otro que tenga mis mismos puntos de vista u opiniones.
Tengo que tener amigos y amigas con los cuales puedo compartir aspectos que quizá con mi esposo/a no llego a realizarlo.
Tenemos que ver como algo normal que suceda que nuestra pareja no comparte nuestros intereses e inquietudes. Ambos necesitamos vivir en mundos más amplios de los que podemos constituir entre los dos.

2.– Es razonable esperar que nuestra pareja cometa errores, fracase y peque y que estas cosas no nos resultarán agradables.
No solamente es distinto a ti sino que también se equivoca y peca como lo haces tú.
El amor humano siempre es un amor hacia un pecador y necesita fidelidad, paciencia, sufrimiento.
Tenemos que reconocer que nuestra pareja es imperfecta, pero nosotros también lo somos.

3.– Es razonable que nuestra pareja no sea nuestro mejor amigo.
Puede ser que nuestra pareja no sea la persona más cercana o con la que compartamos nuestras inquietudes más profundas.
Las amistades entre hombres suelen basarse en la realización de actividades conjuntas, mientras que en el caso de las mujeres, normalmente se fundamentan en el intercambio de intimidades. Las mujeres y los hombres experimentan y expresan de forma diferente sus necesidades de intimidad.
Es bueno tener amigos y amigas fuera del matrimonio siempre y cuando esa amistad no deje en segundo plano nuestro matrimonio. Si la amistad con una persona determinada es mucho más importante que nuestro cónyuge algo está fallando por algún lado.
Lógicamente no tenemos que llegar con nuestros amigos o amigas a la intimidad sexual ya que esto supondría muchísima mayor tensión en nuestro matrimonio.

4.– Es razonable esperar que nuestro matrimonio pasará por ciertos períodos de crisis.
Una crisis son los malos tragos, los malos momentos que pueden hacer peligrar la relación. Esos malos momentos son muchas veces procesos de adaptación a las nuevas cosas que viven juntos. Tenemos que ser conscientes que pasaremos por momentos críticos y que también esto es normal en el matrimonio.
No tenemos que esperar demasiado del otro sino ser consciente que el otro está creciendo.

Fuente: buzoncatolico.es

Ojo con cargar la agenda del niño

 La jornada laboral de los escolares, desde hace muchos años ya, no termina cuando suena el timbre del colegio. Más del 90% de los alumnos españoles de enseñanza obligatoria (de 6 a 16 años) desarrolla alguna actividad extraescolar, y algo más de la mitad, dos o más a la semana, según los datos del Ministerio de Educación. Estas actividades, que pueden tener muchas virtudes y ser beneficiosas para el escolar, responden muchas veces, según distintos expertos, solo a las necesidades de unos padres trabajadores que tienen que colocar a sus hijos muchas horas al día, o se eligen en función de los gustos parentales, y pueden llegar a suponer una carga demasiado pesada para algunos niños y niñas.

J. A. AUNIÓN

Un estudio culminado en 2003 sobre las principales causas del estrés entre los chavales andaluces de 8 a 12 años, elaborado por la catedrática de Psicología Victoria Trianes concluyó que algunos de los factores que más les pueden agobiar son la preocupación por su apariencia física, participar en demasiadas actividades extraescolares y estar mucho tiempo solos.

Es muy difícil saber cuántos niños y adolescentes pueden estar sobrecargados, sobre todo teniendo en cuenta que el mismo peso que resulta ligero para un chaval a otro puede machacarlo. Lo que está claro es que puede llegar a ser un problema, explica Trianes, y también la investigadora de la Facultad de Medicina de la Autónoma de Barcelona Beatriz Molianuevo. Juan Antonio Planas, presidente de la Confederación de Organizaciones de Psicopedagogía y Orientación de España, asegura que incluso puede acabar en fracaso escolar.

“No es lo habitual. Aunque es verdad que puede haber padres que por sus necesidades de trabajo necesiten que sus hijos estén en muchas actividades”, señala Pilar Triguero, presidenta de la Confederación Democrática de APAS de Andalucía (Codapa). “Igual entre los que van a los conservatorios de música o practican deportes más en serio”, añade María José Navarro, presidenta de la Federación de asociaciones de padres de Valencia.

En general, la mayoría de los escolares de educación obligatoria practican algún deporte, un 73% según las últimas cifras del Ministerio de Educación, de 2007. Muy por detrás, en porcentajes que van del 21% al 28%, estudian idiomas, música o danza, dibujo o pintura e informática.

Nada es blanco o negro en educación, dice Planas, y todo va a depender de cada chaval. “Cada niño y cada niña son seres únicos que por sus especiales circunstancias van a beneficiarse o a responder mejor unos que otros a determinados tipos de actividades”, dice el profesor del Departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba Juan Moriana.

“A veces, las actividades extraescolares, que pretenden ser la solución, se convierten en el problema. Así, un alumno inquieto, con atención dispersa, y que debe entrenar su atención mantenida, si se le apunta a actividades de deporte todas las tardes para tranquilizarlo, a la postre, cada vez tendrá menos hábitos de trabajo y de atención. Justo lo contrarío de lo que se pretendía”, asegura el profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad de Almería Jesús de la Fuente.

En general, los expertos no creen necesario ni recomendable acudir a estas actividades antes de los cinco o seis años. Si acaso, Moriana recomienda la natación para estas edades: “Supone un ejercicio físico muy completo para el desarrollo del menor y es positivo que los niños aprendan a nadar pronto”, asegura. En cuanto al aprendizaje de idiomas, sobre todo el inglés, acepta que, cuanto antes se empiece, mejor. Eso sí, teniendo muy en cuenta la forma en que se van a recibir esas clases. “Los padres deberían asegurarse de que el método utilizado es adaptado a su edad, tremendamente lúdico (juegos, canciones) y poco instruccional”, añade Moriana. “Para algunos aprendizajes es cierto que cuanto antes se empiece, mejor, pero con otros no tanto. De hecho, lo que a veces hacemos es quemar oportunides, porque sometemos a los niños a actividades que les vienen grandes y acaban aborreciéndolas”, dice la psicóloga experta en educación infantil Gema Paniagua.

A partir de Primaria, en lo que insisten los especialistas es en tener muy en cuenta los gustos y las preferencias del niño y preguntar a los profesores y a los orientadores escolares, sobre todo para hacer un seguimiento de si el niño o adolescente no está teniendo problemas para seguir las actividades normales del colegio. “Habría que plantearse año a año la conveniencia de mantener cada actividad, en función de los resultados obtenidos y principalmente de cómo lo viva el niño”, añade Moriana. Daniel Veiga, orientador del instituto de Secundaria García Barbón, de Verín (Ourense), insiste en que, en todo caso, el escolar debe tener suficiente tiempo libre para “jugar, descansar y estar con la familia” y en que las actividades extraescolares deben “sustituir horas de televisión o de sofá, nunca de convivencia familiar, deberes o juegos”.

Unas reglas parecidas (preguntar a los profesores, asegurarse de que el método de enseñanza es el adecuado) se suelen proponer cuando se habla de las actividades de refuerzo, de las típicas clases particulares. Según los datos del Ministerio de Educación, recogidos en 2004, algo menos del 10% de los alumnos de Primaria y el 20% de los de Secundaria recibe ayuda externa en academias o con profesores particulares.

Están bien, continúa Daniel Veiga, si se llega a la conclusión, junto a los profesores, de que el niño realmente lo necesita y, sobre todo, en las primeras etapas, además de la materia se enseña a los chavales a organizarse, planificar, estudiar él solo. Sin embargo, hay que tener cuidado de que todo se reduzca solo a hacer los ejercicios de la materia que se está reforzando o que el estudiante se acostumbre de tal manera a estos apoyos que luego no sea capaz de continuar por él mismo. “Lo que queremos como educacores es que el niño desarrolle el trabajo autónomo también en casa. Y si le ayudamos siempre nosotros como padres o recibe la ayuda de profesores particulares ese objetivo fundamental puede no cumplirse”, dice la orientadora escolar de Infantil y Primaria Luz Santesmases.

Además, una vez decidido, es importante ver todas las posibilidades, dice José María Salguero, orientador de Secundaria. Salguero recuerda que en muchos centros se ofrecen refuerzos académicos fuera del horario lectivo, con planes institucionales como el PROA, o con iniciativas con las que alumnos mayores, de Bachillerato, echan una mano a sus compañeros más pequeños, de 1º o 2º de ESO. “Muchas veces esa iniciativa es más interesante, quizá que la asistencia a academias que pueden alargar excesivamente la jornada escolar e impartir contenidos algo distintos a los que se siguen en el colegio”, señala.

¿Dónde? ¿Qué? ¿Cuánto? ¿Cómo?

Las necesidades y las jornadas labores de los padres, y su capacidad de gasto, sobre todo en el contexto actual de crisis económica, marcarán la elección de las actividades extraescolares de los niños y adolescentes. Pero incluso con esos imperativos, los económicos y los de cercanía de la oferta, hay bastante margen para elegir. Los especialistas ofrecen una serie de consejos para hacerlo mejor.

– La oferta. La mayoría de los colegios e institutos ofrecen, a través de las asociaciones de padres o de empresas, muy diversas actividades que muchas veces están subvencionadas, por lo que, al menos una a la semana, este tipo de formación complementaria está al alcance de la inmensa mayoría de las familias. También las ofrecen muchos Ayuntamientos, “que pueden costar 30 o 40 euros al año”, dice María José Navarro, presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Valencia. Todo tipo de asociaciones, academias o empresas externas de precio muy variable completan la oferta.

– Los gustos del niño, no de los padres. “La elección debe tomarse teniendo en cuenta la opinión del niño o la niña (preferiblemente según sus gustos, carácter y habilidades). Debemos orientarle pero no imponerle nuestras preferencias”, dice el orientador de Secundaria Daniel Veiga. “Es prioritario escoger lo que más le guste y divierta, a la vez que favorezca su desarrollo personal, le ayude a relacionarse con los demás y favorezca su sociabilidad”, añade.

– Una posibilidad para cada carácter. Veiga aporta una pequeña guía del tipo de recurso que puyede venir bien según el carácter de cada chico o chica: para alguien tímido, actividades en grupo, pero no competitivas, como danza o teatro; para el perezoso, deportes y actividades individuales como tenis o pintura; para el nervioso, algo que le ayude a dominarse como el yudo o la natación; y para el que le cuesta relacionarse, actividades en grupo como pueden ser el fútbol o el baloncesto. “Las actividades deportivas de grupo son especialmente interesantes para la socialización de determinados menores, sobre todo, en edades clave, de 9 a 13 años”, añade el profesor de la Universidad de Córdoba Juan Antonio Moriana.

– Dos o tres a la semana. “Parece que lo más recomendado es una o dos actividades, algunos especialistas insisten en no sobrepasar las tres. Yo pienso que es mejor que pasen tiempo de calidad educativa con sus padres y/o que realicen actividades con ellos, más que desempeñar multitud de extraescolares”, dice Moriana.

– El equilibrio. “Un aspecto clave es el hecho de no sobrecargar al escolar. Es imprescindible que disponga de tiempo libre para jugar, descansar y estar con su familia”, dice Veiga. Un equilibrio que también debería darse, según el profesor de la Universidad de Almería Jesús de la Fuente, entre las actividades de carácter más lúdico y las de aprendizaje que pueden suponer una ventaja en el futuro. “Es comprensible que las familias se preocupen de que sus hijos e hijas accedan en el futuro al mercado de trabajo con competencias acreditadas (títulos) en idiomas, informática o música”, pero estas siempre deberían mantener un equilibrio con las otras, las que ayudan “al desarrollo integral de la personalidad”.

– Lo lúdico y lo preprofesional. En todo caso, hay que diferenciar entre lo que sería un aprendizaje lúdico de la música o la danza, o de la práctica de algún deporte, de actividades cuasiprofesionales. “La distancia entre lo lúdico y lo preprofesional tiene importantes implicaciones para los niños y, en muchas ocasiones, los padres fuerzan el amor por una actividad en la que finalmente sus hijos es probable que fracasen. Independientemente del nivel al que llegue el niño, lo importante es que sea feliz y desarrolle la actividad con interés y motivación (se divierta, disfrute, desee que llegue ese momento, etcétera). Un menor con importantes niveles de motivación e interés por la actividad es capaz de tener un rendimiento sobresaliente en el aula y ser un deportista (músico, bailarín…) de élite”, dice Moriana.

– El seguimiento. No todos los niños responden de la misma manera a las mismas actividades y la misma carga horaria, por eso, se puede no acertar a la primera, pero siempre se puede rectificar. “Lo mejor sería hablar con los profesores del menor (que conocen su comportamiento dentro del medio escolar), hablar con el propio niño (para valorar sus gustos e intereses) y evaluar de forma continua la evolución del menor en el desarrollo de la actividad y en cómo esta afecta en su funcionamiento personal y escolar. Si el chico disfruta con la actividad y no baja su rendimiento escolar ni su funcionamiento diario, quizás vayamos por el buen camino”, asegura Moriana.
Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2010-09-02