el rosario de los no nacidos

“Le robé a muchas mujeres la belleza de su maternidad”

Tras presenciar un aborto guiado por una ecografía, Abby Johnson supo que su carrera como directiva en la organización líder en practicar abortos de EE UU, Planned Parenthood, era “una mentira”, y se dedicó a revelar las trampas de esta industria.

Por Isabel Molina E. Fotografía: cortesía de Abby Johnson e Ignatius Press

ABBY JOHNSON se ha convertido en el dolor de cabeza de Planned Parenthood. En su libro UnPlanned –NoPlanificada– (Ignatius Press, 2011, EE UU), pone al descubierto las prioridades abortistas de esta organización y la manipulación semántica que utiliza. Sus antiguos empleadores la llevaron a juicio para intentar silenciarla. Sin embargo, no solo ganó la demanda, sino que el caso atrajo la atención de los medios y lo único que consiguieron fue darle una plataforma para contar su historia. Hoy, Abby Johnson forma parte de Coalition for Life (Coalición por la Vida), la organización provida que trabaja del otro lado de la reja de la misma clínica que ella dirigió, para intentar ofrecer alternativas distintas al aborto a las mujeres que allí acuden.
Usted fue educada en una familia cristiana provida, ¿qué la llevó a involucrarse con Planned Parenthood?
Cuando estaba en la Universidad (Texas A&M University), asistí a la feria anual que promueve causas de distintas organizaciones en las que los estudiantes pueden participar. Me acerqué a la mesa de Planned Parenthood y me encontré con una mujer compasiva con la que sentí que tenía mucho en común. Ella me habló de que esta organización buscaba reducir el número de abortos, proporcionando una asistencia sanitaria segura, asequible y de calidad a las mujeres en dificultades.
Bastó una conversación de diez minutos con esta mujer… Después de eso me hice voluntaria, llegué a ser empleada y, finalmente, directora de la Clínica de Bryan, en Texas, durante ocho años.
Solo al final de esos años descubrió la verdadera agenda de esta organización. ¿Cómo ocultan ellos sus prioridades abortistas?
Planned Parenthood afirma ser una organización que se preocupa por las mujeres y ofrece una asistencia sanitaria de calidad, segura y asequible para ellas. Muchos empleados –me ocurrió a mí también– están allí porque comparten ese objetivo. Sin embargo, hay una parte que ellos no anuncian: que la mayoría de sus ingresos proviene del aborto, no de la “planificación familiar” ni de los demás servicios que ofrecen. Cuando atraviesan dificultades económicas, como sucedió cuando yo era directora de la Clínica Bryan, aumentan el número de abortos para incrementar sus ingresos. Yo siempre creí que estaba haciendo lo mejor por las mujeres, pero luego me di cuenta de que Planned Parenthood le roba a esas mujeres el don de la maternidad, y ante un aborto no hay manera de dar marcha atrás. Es una tragedia… pero ellos lo presentan todo muy bonito.
¿Qué hacen para aumentar sus cuotas de abortos?
Planned Parenthood es un negocio, y esto significa que sus empleados muchas veces están obligados a recomendar el aborto a las mujeres que se enfrentan a un embarazo no planeado. Aunque les preocupen las mujeres que entran a sus clínicas tanto como a las personas provida que están del otro lado de sus rejas, no siempre tendrán la opción de ayudarles de verdad. Muchas veces se verán forzados a sugerirles un aborto.
Su vida cambió tras colaborar en un aborto… ¿qué fue lo que ocurrió?
Al principio, cuando me pidieron ayuda pensé que sería una gran experiencia de aprendizaje, porque durante todos mis años alentando a las mujeres a abortar, nunca había presenciado un aborto. El inicio del procedimiento me resultaba familiar. Sabía cómo sostener la sonda de ultrasonidos, pero tan pronto la sonda permitió ver el feto, mi corazón se encogió. Vi el cuerpo perfectamente formado de un bebé de 13 semanas, al igual que había visto a mi hija Grace en una ecografía. Quise despertar a la mujer, mostrarle que era madre de un bebé hermoso y perfecto, pero ya era demasiado tarde. Mientras se realizaba ese aborto mi corazón ya no era el mismo…
¿Qué cambió en su corazón?
Supe que no quería volver a ser parte de un aborto, y me di cuenta de que no quería ser parte de una organización que practica abortos. Me di cuenta de que la organización en la que había construido mi carrera era una mentira; y que yo le había mentido y robado la belleza de la maternidad a muchas mujeres, incluso sabiendo lo que es ser madre. Mi corazón cambió de manera insospechada. Me di cuenta de que desde la concepción se forma un bebé perfectamente creado para vivir, no un “tejido” ni un “feto que no siente”. En esa sala de abortos –aunque yo no lo sabía en ese momento– nació mi deseo de defender vidas, como la de ese bebé, cada día de mi vida.
¿Cree que si más madres pudieran ver a sus bebés en una ecografía elegirían no abortar?
Sí. Una de las preguntas más frecuentes que me hacían las mujeres durante las asesorías era: “¿Mi bebé sentirá algo durante el aborto?” En Planned Parenthood me enseñaron que “no, que el bebé no siente nada”. Ellas preguntan porque les importa su bebé y quieren asegurarse de que este “procedimiento médico” no le hará daño a la vida que crece dentro de ellas. Sé que si esas mujeres hubieran sabido que su bebé sentiría el aborto, que sufriría dolor y que se sentiría atacado, muchas no habrían abortado.
¿Cómo cambió su misión personal tras el giro que dio su vida?
Mi misión solía ser ayudar a las mujeres y creía que el aborto era un procedimiento necesario en determinadas situaciones. Después de presenciar ese aborto entendí que siempre hay una opción mejor que el aborto. Mi objetivo hoy es denunciar la realidad del aborto y educar a las mujeres, a los hombres y a las generaciones futuras sobre la vida en el útero y las opciones que tienen ante un embrazo no planeado.
Usted habla mucho del trabajo con las “mujeres en crisis” ante un embarazo no planeado, pero, ¿quién se ocupa de los “padres en crisis”?
Hay organizaciones como 40 Days for Life (40 Días por la Vida), que abordan el papel del padre en un embarazo no planeado. Desafortunadamente nuestra cultura está guiada por el lema “es mi cuerpo, yo elijo”, sin embargo, los hombres pueden jugar un papel decisivo en la prevención del aborto. Muchas veces ellos sienten que no tienen voz ni voto pues no llevan al niño en su vientre… Mi consejo es que acudan a organizaciones como 40 Days for Life que los animarán a usar su voz.
Su marido nunca compartió su visión sobre el aborto, pero la amaba incondicionalmente…
Doug fue mi roca durante mis años de trabajo en Planned Parenthood. Dios le dio un regalo maravilloso: la paciencia y el amor más allá del entendimiento. Él me reto de la manera más amorosa: confiaba en que, por fin, yo vería las cosas de forma diferente durante el embarazo de nuestra hija Grace.
¿Cómo cree que reaccionan sus antiguos colegas al leer su libro?
Seguro que a algunos les produce un gran shock, porque nunca se imaginaron que yo, como directora de una clínica de Planned Parenthood, muchas veces no estaba de acuerdo con lo que me tocaba hacer. Nunca conoceré las reacciones de cada uno, pero deseo que ellos busquen la verdad, la vean y que esa verdad los libere de la industria del aborto, tal como me liberó a mí.
En su libro menciona que muchos de ellos se sienten atrapados, pero piensan que alguien tiene que hacer su trabajo. ¿Qué les diría hoy si pudiera hablar con ellos?
He tenido muchas conversaciones de estas desde que me marché de Planned Parenthood. Les cuento que hay brazos amorosos que están dispuestos a ayudarles a encontrar otro trabajo, a apoyarlos mientras lo encuentran, y a caminar a su lado; que no están solos. Les cuento del apoyo que yo recibí cuando me retiré y del peso tan grande que me quité de encima. Cada uno de ellos puede recibir ese mismo apoyo que yo tuve.
Y si nos vamos del otro lado de la reja, ¿qué le recomienda a las personas que trabajan por la vida para que su labor toque mentes y corazones?
La única manera de cautivar las mentes y los corazones es revelar la verdad sobre el aborto y las opciones ante un embarazo no planeado de manera amo­rosa y serena, y hacerlo en oración. Durante mis años en Planned Parenthood, siempre admiré los esfuerzos de las personas provida que se paraban del otro lado de nuestras rejas. Sabía que, al igual que yo, querían ayudar a quienes entraban a la clínica. Gracias a ellos supe a dónde ir cuando decidí dejar la industria del aborto.
Durante los años que describe en su libro, usted y su esposo participaron en servicios dominicales de distintas iglesias cristianas, buscando una comunidad de fe. ¿Han logrado encontrarla?
Sí. Hace un año que mi esposo y yo nos convertimos al catolicismo. Cuando yo dejé Planned Parenthood, fuimos recibidos en los brazos amorosos de la comunidad provida. La mayoría de ellos son católicos y me invitaron a dar charlas y a participar en actividades parroquiales. Poco a poco, fui creciendo en el amor a la liturgia de la Iglesia católica, a sus formas y a sus enseñanzas.
Al despertarse por la mañana, ¿qué le pide a Dios?
Rezo para que en mi país se valore y se ame la vida, rezo por la sanación de los hombres y mujeres que sufren emocionalmente los trastornos de abortos pasados, y rezo por todas las personas involucradas en la industria del aborto o que están pensando en abortar, para que busquen y escuchen la verdad que pueden mostrarles los activistas provida que están del otro lado de la reja. La oración acabará con el aborto. Mi último ruego es que el aborto se acabe y que en todo el mundo se respete la creación más sagrada de Dios: la vida.

CRUZAR LA REJA
Abby Johnson cuenta en su libro por qué pensaba que el feto no era una persona con derecho a la vida –incluso ella misma se sometió a dos abortos de bebés concebidos con su primer esposo y los mantuvo en secreto– y por qué todo cambió el día que tuvo que asistir a un aborto… Dio la casualidad de que el médico abortista utilizó un procedimiento que suele evitarse en las instalaciones de Planned Parenthood para ahorrar tiempo: realizó un aborto asistido por ultrasonido. Una semana después, aunque le angustiaba renunciar a su salario sin tener un nuevo trabajo, decidió cruzar la reja y unirse a la causa provida que durante años había mirado con recelo. Hoy Abby trabaja en proyectos de la campaña 40 Días por la Vida, unas jornadas de oración que se realizan frente a clínicas abortistas. Una de aquellas campañas estaba en marcha frente a su clínica cuando ella dejó el cargo.

fuente: revistamision.org

E. Verastegui: la realidad del aborto

Síndrome de Down – el amor de unos padres

¿aborto en caso de violación?

Jornadas científicas de derecho a vivir

POR UNA CULTURA DE LA VIDA

Autor: Ramiro Pellitero
Fuentes: Arvo.net
Analisisdigital.com, 12-XI-2008

Muchos que defienden la vida en sus inicios y en su final, y se preocupan, con razón, del terreno que van ganando el aborto y la eutanasia en algunos países, sin embargo no son conocidos por su defensa de la justicia social o por su compromiso a favor de los pobres y necesitados. Piensan quizá que no hay tantos (porque ellos comen tres veces al día y van calientes y en coche); o al contrario, que, como son muchísimos, sólo se puede hacer muy poco, y así se van conformando con hacer ese poco, quizá demasiado poco.

Es claro –y con el Evangelio en la mano es evidente– que una cosa no va sin la otra, la protección de la vida naciente y la preocupación por la justicia social, pues la vida humana ha de ser protegida en toda su amplitud.

Benedicto XVI ha empleado, en su primera encíclica, la expresión “cultura de la vida” como opuesta a la anticultura de la muerte, en el sentido de promover la solidaridad y la generosidad con los otros. Dos semanas más tarde, en enero de 2006, se refería a la anticultura de la muerte que se expresa en la crueldad y la violencia, el mundo ilusorio de la droga, la felicidad falsa, la mentira y el fraude, la injusticia y desprecio del otro, la falta de solidaridad y responsabilidad con respecto a los pobres y a los que sufren. Anticultura que se expresa también en la sexualidad vivida como pura diversión irresponsable que cosifica a las personas, que de por sí son dignas de un amor que pide fidelidad, y por tanto no pueden convertirse en mercancías, en meros objetos.

Y proponía tomar una postura firme: “A esta promesa de aparente felicidad, a esta ‘pompa’ de una vida aparente, que en realidad sólo es instrumento de muerte, a esta ‘anticultura’ le decimos ‘no’, para cultivar la cultura de la vida. Por eso, el ‘sí’ cristiano, desde los tiempos antiguos hasta hoy, es un gran ‘sí’ a la vida. Este es nuestro ‘sí’ a Cristo, el ‘sí’ al vencedor de la muerte y el ‘sí’ a la vida en el tiempo y en la eternidad”.

¿Cómo se expresa ese “sí” a Dios que es a la vez un sí a la vida humana? Pues en los diez mandamientos, que –explicaba el Papa– no son un paquete de prohibiciones, de “noes”, sino que presentan una gran visión de la vida. Si se recorren uno a uno se percibe que son un sí a Dios y a la familia, a la vida y al amor responsable, a la solidaridad, la responsabilidad social y la justicia, a la verdad y al respeto del otro y de lo que le pertenece. En definitiva: son un “sí” a la verdadera vida que se nos da con el bautismo y con la eucaristía.

Al mes siguiente (febrero de 2006) volvía a insistir en que la cultura de la vida se basa en la atención a los demás, sin exclusiones o discriminaciones. “Toda vida humana, en cuanto tal, merece y exige ser defendida y promovida siempre”. El hedonismo de las sociedades del bienestar exalta la vida mientras es agradable, pero rebaja el cuidado y el respeto cuando está enferma o experimenta la discapacidad. Desde la coherencia del Evangelio se hace preciso, y posible, servir eficazmente a la vida, “tanto a la naciente como a la que está marcada por la marginación o el sufrimiento, especialmente en su fase terminal”.

En la catedral de San Patricio (Nueva York), en abril de 2008, confirmó que los cristianos estamos llamados a proclamar el don de la vida, proteger la vida y promover una cultura de la vida, que va unida a “la alegría que nace de la fe y de la experiencia del amor de Dios”.

Parece llegado, por eso, el tiempo en que los “pro vida” promuevan también la justicia social, y que los defensores de la justicia se preocupen por los no nacidos y los que se ven amenazados por su debilidad o ancianidad. Quizá se responda que no se llega a todo, que en el propio grupo se encuentran las dificultades. Pero lo cortés no quita lo valiente. Sobre todo de los cristianos, y más en tiempos de crisis, se espera esa valentía.

Ramiro Pellitero,
Instituto Superior de Ciencias Religiosas,
Universidad de Navarra

el aborto no libera a las mujeres

La mayoría de las feministas modernas han hecho del acceso fácil al aborto, el símbolo mismo de la liberación de las mujeres. La literatura de la National Organization for Women -Organización Nacional de Mujeres- se refiere repetidamente al aborto como “el derecho más fundamental de las mujeres” -más importante incluso que el derecho a votar y el derecho a la libertad de expresión. La NOW ha señalado la protección del derecho al aborto como su máxima prioridad. Esto es irónico, porque el aborto no libera a las mujeres. Por el contrario, el aborto -y el uso que de él se hace- dan validez al concepto patriarcal del mundo que mantiene que las mujeres, a quienes su capacidad de tener hijos les estorba, son inferiores a los hombres. El aborto libera a los hombres, no a las mujeres. Hay tres razones por lo cual esto es cierto.

“El feminismo es parte de una filosofía más amplia que valora toda vida.” Las mujeres verdaderamente liberadas rechazan el aborto porque rechazan el concepto masculino del mundo que acepta la violencia como una solución legítima al conflicto. Más que contentarse con la mera igualdad -el derecho a contribuir igualmente al mal del mundo- las feministas provida tratan de transformar la sociedad para crear un mundo que refleje los verdaderos ideales feministas. El feminismo es, verdaderamente, parte de una filosofía más amplia que valora toda vida. Las feministas creemos que todos los seres humanos tienen un valor inherente y que este valor no puede ser concedido ni negado por otras personas. El verdadero pensamiento feminista reconoce la interdependencia de todos los seres vivos y la responsabilidad que todos tenemos los unos por los otros. Este feminismo rechaza la idea masculina que ve a los individuos como seres que funcionan separadamente de sus semejantes, en mutua competencia.

El aborto es incompatible con esta visión feminista. El aborto hace que la mujer rechace a sus propios hijos para competir por los favores del patriarcado. El aborto es de gran provecho para los empresarios -que no tienen que hacer concesiones a las mujeres embarazadas y a las madres-, para las escuelas -que no tienen que adaptarse a las necesidades de los padres-, y para los hombres irresponsables -que no tienen que comprometerse con sus compañeras o con sus hijos. Las mujeres que aceptan el aborto han consentido en sacrificar a sus hijos por la conveniencia del mundo de los hombres.

Las mujeres que han sido liberadas de los modelos de pensamiento masculinos se niegan a participar en su propia opresión y en la opresión de sus hijos. Se niegan a aceptar el aborto, que denigra la capacidad de dar vida de las mujeres. En su lugar, se esfuerzan por conseguir crear un mundo que reconozca la superioridad moral del pensamiento materno y que sea, por tanto, bondadoso, amoroso, educador y provida. Cada aborto frustra este objetivo y perpetúa el patriarcado. Las mujeres liberadas no cooperarán. Rechazan el aborto y todo lo que representa.

*Los esfuerzos para establecer el aborto como una solución legítima a los problemas de ser mujer en una sociedad dominada por los varones, entregan a las mujeres a la discriminación debido al embarazo. Aquellas feministas que exigen el derecho al aborto aceptan la noción de que una mujer embarazada es inferior a una no embarazada,que el embarazo y la maternidad son incompatibles con ser una adulta que funcione plenamente, y que un varón sin trabas y libre es el modelo para el éxito. Al contentarse con el aborto en lugar de trabajar por los cambios sociales que harían posible combinar el tener hijos y la profesión, las feministas proaborto han consentido en participar en el mundo de los hombre bajo las condiciones del hombre. Han traicionado a la mayoría de las mujeres trabajadoras que quieren tener hijos.

*El aborto permite que los hombres escapen a la responsabilidad por su propio comportamiento sexual. Un hombre cuyo hijo es abortado es liberado de la necesidad de que mantenga a sus hijos. No es sorprendente el que la Fundación Playboy sea una importante partidaria del derecho al aborto, porque el aborto es una consecuencia natural del ideal de Playboy de sexo sin consecuencias, sin compromiso y anónimo. Las mujeres pueden ser reducidas a la condición de un artículo de consumo, que si se “rompe” por el embarazo se puede “arreglar” por el aborto.

*Las feministas proaborto han corrompido el feminismo adoptando los criterios masculinos, que mantienen que es permisible tratar desigualmente a los “desiguales”, y para los poderosos oprimir a los débiles. Al aceptar este concepto patriarcal del mundo, estas feministas han capitulado a la dominación masculina. Las mujeres que consienten en ajustarse a los ideales de un mundo hecho por los hombres y para ellos, no están liberadas; simplemente han alterado sus papeles dentro del patriarcado.

Nota: Esta es la traducción autorizada de un folleto publicado por Feminists for Life of America. Para obtener más información sobre esta organización y sobre el feminismo provida, consulte su portal en Internet: http://www.feministsforlife.org/spanish/.

Fuente: vidahumana.org

A favor de la mujer, contra el aborto

(Por Fernando Pascual, Colaborador de Mujer Nueva, 2008-10-27)

La mujer necesita ser defendida de cualquier tipo de violencia. Nadie debe insultar, despreciar, marginar, perseguir, dañar físicamente a las mujeres. Nadie debe negar el acceso de la mujer al mundo de la cultura, del trabajo, de la política, de la ciencia. Nadie debe caer en actitudes de desprecio hacia ninguna mujer por ser mujer.

La mujer tiene un derecho básico a la vida, que sostiene y permite la existencia de los demás derechos. Por eso, nadie puede realizar ningún acto que implique herir, mutilar, asesinar a las mujeres.

Precisamente por eso, no existe derecho alguno al aborto. Porque en el aborto es eliminado, es asesinado, un hijo en el seno de su madre. Y porque de cada 100 abortos, el 50% (a veces más del 50%) son mujeres en la primera etapa de su existencia humana.

Sabemos que hay estados, como en La India o en China, en los que son eliminadas miles y miles de hijas antes de nacer, simplemente por el hecho de ser mujeres. Lo cual implica una discriminación enorme y una injusticia contra la que no puede dejar de protestar ningún movimiento que sea auténticamente “feminista”.

Pero también sabemos que en otros países, considerados “libres” y “democráticos”, se cometen millones de abortos en los que son asesinados embriones masculinos y femeninos, hijos e hijas.

Necesitamos recordar que ser mujer no es algo que inicia con el parto. Ser mujer inicia con la concepción. La defensa de la mujer y de sus derechos, por lo tanto, ha de aplicarse a la fase prenatal, debe llegar a la promoción y defensa del derecho a la vida de cada mujer en los meses en que se desarrolla hasta llegar al día del parto.

Estar a favor de las mujeres implica estar en contra del aborto. Cualquier grupo que defienda el mal llamado derecho al aborto promueve, simplemente, una discriminación y una injusticia contra la mujer (también contra el varón: no podemos callar ante los abortos que eliminan a millones de embriones y fetos masculinos).

Defender la vida de los embriones humanos, masculinos y femeninos nos lleva a implementar políticas eficaces a favor de las millones de madres que no abortarían si hubieran sido ayudadas y acompañadas a lo largo de los meses de embarazo.

Es posible, es urgente, cambiar una tendencia mundial que ha presentado el aborto como “derecho” y ha olvidado que se trata de un “delito”, como recordaba con firmeza el Papa Juan Pablo II. Es posible, es urgente, promover una cultura de la solidaridad, de la justicia, del amor, donde cualquier mujer sea respetada y amada desde su concepción hasta la llegada de la hora de su muerte. Lo merece simplemente en cuanto ser humano, y ello es suficiente para que la miremos y la protejamos con eficaces instrumentos de asistencia jurídica, médica, social y, sobre todo, con mucho amor.

Fuente: mujernueva.org

El embarazo adolescente: ¿Problema o síntoma? (I)

Junio 25, 2010

(PARTE I)

Los preservativos iban a evitar o reducir los embarazos de adolescentes. Ha ocurrido lo contrario. ¿cual es la raiz del tema?

Los defensores del aborto dicen que los preservativos son la forma de reducir o evitar los embarazos de adolescentes, pero una destacada ginecóloga norteamericana sostiene que ese enfoque viene fracasando porque ignoran la raíz de la causa.

“¿El embarazo del adolescente es realmente el problema, o el síntoma de un problema mayor?” preguntó la Dra. Monique Chireau en una mesa de delegados de las Naciones Unidas. Por invitación de Population Research Institute y auspiciado por la Misión Mexicana de las Naciones Unidas, la Dra. Monique Chireau, especialista en Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Duke, trajo una voz fresca y científica al debate de las Naciones Unidas para solucionar la mortalidad materna y el embarazo del adolescente. 

“En mi opinión, el embarazo del adolescente es un síntoma del declive de toda una sociedad”, puntualizó la Dra. Chireau, argumentando por una nueva metodología en el enfoque de las Naciones Unidas. “Los magros resultados de lo hecho hasta ahora nos exige dar un paso atrás para analizar los factores de riesgo en la sociedad por los cuales las jóvenes quedan embarazadas.”

Ciertamente la evidencia recogida en diversos estudios muestra que “las niñas en el rango de 11-14 años tienen los mas altos riesgos” de muerte durante o después del embarazo. También es claro que el embarazo en adolescentes es un tema que tiene fuertes implicaciones en el futuro económico de las adolescentes. Éstas tienden a abandonar la escuela, sus ingresos están al nivel de pobreza o por debajo y rara vez son capaces de lograr una paridad tanto educativa como económica con sus coetáneos.

Sin embargo, no hay suficientes estudios de comparación sobre riesgos durante el embarazo entre adolescentes solteras enfrentando ambientes desfavorables con  adolescentes casadas en sociedades estables, explicó la Dra. Monique Chireau.  Este tipo de comparación nos daría luces sobre lo que los gobiernos podrían hacer para ayudar a las adolescentes embarazadas. 

La evidencia científica contradice las tesis a favor del aborto y la anticoncepción

Un argumento frecuente para la ampliación del aborto es que evita la mortalidad materna y el embarazo de la adolescente, explicó la Dra. Chireau. “Chile tiene leyes del aborto muy restringidas, y sin embargo, cuenta con las tasas mas bajas de mortalidad materna en el mundo.” A propósito, Chile tiene unos registros de datos excelentes y buenos servicios de asistencia materna primaria.

 “Los embarazos en adolescentes son elevados en áreas con tasas de natalidad bajas, con excepción de Sudáfrica,” señaló la Dra. Chireau, analizando las cifras de los 5 continentes. “Tasas de embarazos en adolescentes, suicidios masculinos y femeninos, el homicidio y la depresión coinciden en parte.”

“Inglaterra tiene las tasas mas elevadas de embarazos de adolescentes en Europa. A pesar de 10 años de intensos esfuerzos del Partido Laborista, aplicando estrategias típicas de prevención, incluyendo la ampliación de la educación sexual, la creciente disponibilidad a la anticoncepción y el aumento al acceso del aborto (sin el consentimiento de los padres), la tasa de natalidad entre las adolescentes ha continuado aumentando de 5% a 10% por año y el 50% de embarazos de adolescentes en Inglaterra termina en aborto”.

“Dado que Gran Bretaña tiene acceso universal a la asistencia médica primaria como todo país desarrollado, la mortalidad materna permanece baja. Pero si los embarazos de adolescentes aumentan 5 a 10% en un país en vías de desarrollo (debido a este enfoque fallido de la educación sexual, el aborto y la anticoncepción), su mortalidad materna podría fácilmente dispararse.”

De hecho, artículos médicos publicados ponen en duda la educación sexual actual y las estrategias del aborto para reducir la maternidad adolescente. No obstante y aunque parezca mentira, estos estudios son prácticamente ignorados. En el 2002, el British Medical Journal publicó un meta-análisis sobre el punto. Un meta-análisis es una cuidadosa reseña sistemática, un método que detecta con precisión las pequeñas diferencias, analizando beneficios y daños. Este estudio abarcó 12 bases de datos electrónicos, 10 journals de prestigio, contacto con los autores y descubrió que las estrategias de prevención, educación sexual estándar y la planificación familiar, “no retrasan el inicio de las relaciones sexuales, ni mejoran el uso de métodos de control natal entre los jóvenes, ni tampoco reducen el número de embarazos en mujeres jóvenes”. También el mismo metanálisis “muestra que algunos de estos programas aumentan las tasas de embarazo y las enfermedades de transmisión sexual.”

Inflar las estadísticas de mortalidad materna y embarazos adolescentes

Esta fue la tónica del discurso feminista en la reunión de la Comisión sobre el Status de la Mujer en marzo, más conocida como “Beijing + 15”. Su objetivo era reiterar que la panacea era el uso universal de anticonceptivos, el aborto legalizado y una super agencia del género dentro de UN.

“Cada minuto una mujer muere por causas relacionadas al embarazo” Dr. Yves Bergevin, UNFPA, sesión inaugural de la reunión de la Comisión sobre el Status de la Mujer 2010, Naciones Unidas.

“Los programas rígidos, moralistas, de sólo abstinencia promovidos por una política federal anterior… son un experimento fallido”, Instituto Guttmacher, comunicado de prensa reciente, citando el incremento de 3% de embarazos de adolescentes en los Estados Unidos durante el año 2006 “No puedes morir por un embarazo si no estas embarazada. Por lo tanto, el acceso universal a la planificación familiar es lo más efectivo a corto plazo para reducir la mortalidad materna.
´el combo clásico´ incluye preservativos, anticonceptivos orales, inyectables, Depo-Provera, métodos a largo plazo, implantes, y una vez que la familia ha decidido no tener más hijos, la permanente ligadura de trompas y vasectomía.”. Dr. Bergevin, UNFPA.

 “Se estima que hasta 100,000 muertes maternas podrían evitarse cada año si la necesidad de la anticoncepción se cumpliera con eficacia… Cada año, casi 70,000 niñas con edades entre los 15 y 19 años mueren por complicaciones relacionadas con el embarazo” “La situación mundial de los niños en el 2009″, UNICEF

-Continuará-

Steven W. Mosher Presidente

Dra. Monique Chireau

Fuente:www.sinsida.com