Educación y familia (II)

 

Nos guste o no, en la vida hay límites, somos seres limitados y es necesario que los vayamos conociendo para interiorizarlos, pero para aprender algo es obligado tener a alguien que nos lo enseñe, y no siempre es así.

El adulto debe combinar normas y límites con no frenar continuamente las iniciativas, la capacidad de elegir del educando. Querer significa también decir y saber decir No. No todo se puede y no todo lo que se puede, se debe permitir. Decir No significa que me importas, que no es conveniente ni bueno que sigas por el camino iniciado porque lleva a un error que no te ayuda en el proceso de hacerte persona. En esta línea, y sustentado en estudios recientes, se concluye que el restablecimiento de la disciplina en las aulas es clave para combatir el acoso escolar y la violencia, aunque la imposición de límites ha de ser coherente. Y entre las causas del aumento del acoso escolar mencionaban la crisis de autoridad de los docentes.

Debemos animar a los niños y a los jóvenes a tomar decisiones con la seguridad del apoyo, también en el error.

El valor de la dedicación

Es necesario compartir tiempos que transmitan el deseo del diálogo desde la comprensión y el respeto.

Hay que enseñarles que lo importante, no siempre es visible en cosas materiales. Es una pena comprobar, una y otra vez, el poco tiempo que compartimos con nuestros hijos. Es muy difícil enseñar a ser generosos a alguien si no somos generosos nosotros con nuestro tiempo. Sé que las condiciones laborales no siempre lo permiten, y este es un punto sobre el que debemos reflexionar y quizás tomar decisiones al respecto.

Es muy importante que padres y educadores compartamos información y criterios y debemos reflexionar sobre las exigencias a las que tenemos sometidos a nuestros hijos. Diferenciar lo esencial de lo accesorio será fundamental si no queremos tener a nuestros niños y jóvenes estresados, antesala del fracaso escolar.

Es importante, también, animarles y ayudarles a que valoren el trabajo bien hecho. Hacerles ver, con el ejemplo, que con esfuerzos salen las cosas, aunque a veces se resistan. Esta es la clave para prepararles para el estudio y el trabajo posterior.

Equilibrios

Hay que proporcionarles una enseñanza estimulante con niveles de exigencias adecuadas a las distintas edades, ni objetivos inalcanzables ni objetivos regalados. Una educación basada en principios generales no cuestionados continuamente, principios como el respeto al niño y al docente, al débil y al diferente, al que no llega al mismo tiempo, ni violencia ni discriminación, el diálogo como base fundamental del entendimiento entre los hombres, aunque la historia nos demuestra con demasiada frecuencia que no ha sido ni es el medio más utilizado por los adultos para entendernos.

Y un punto crucial en todo este proceso de educar es apoyar al docente, como colaborador de la familia en esta larga tarea de la educación. Nunca ha habido tantas bajas laborales como en los últimos años, ni tantos síndromes de burnout, de profesionales quemados. Profesores y maestros que perdieron la ilusión por transmitir conocimientos, porque no se sintieron apoyados ni reconocidos, sino más bien criticados y cuestionados.

Llevamos en pocos años muchos cambios en políticas educativas que responden, en muchas ocasiones, más a intereses políticos que a criterios educacionales.

Es mi deseo que en todo este proceso educativo potenciemos una visión de la vida positiva, trascendente, que libere al hombre de escrúpulos y angustias que le neurotizan y le llevan a la intrascendencia. Vivir el presente con paradigmas y principios no adaptados o no discernidos limita la experiencia de grupo y para conseguir esto es necesario un proceso de cambio individual y social que nos proporcione un sentido de finalidad del comportamiento y de la vida.

José María Fernández Chavero
Psicólogo
chavero@correo.cop.es