Un acompañamiento lleno de vida

Hace poquito pude comprobar cómo el tiempo y el esfuerzo merecen la pena. Así fue cuando vimos a María, una preciosa niña que ha traído gran esperanza para sus padres y su hermano.

Su madre hace casi un año se planteo la posibilidad de abortar, ya que era fruto de algo que no estaba programado o preparado como lo fue su primer embarazo. Lo que si fue importante es que desde un principio confió en los profesionales que la atendíamos, y que su marido la quería y apoyaba para que esa vida siguiera hacia delante.

Simplemente lo que valió para este caso es la escucha activa, el soltar en la terapia las preocupaciones, el replantearse una historia de su propia vida.

Quizás todos podamos hacer esta labor con los que nos rodean y no nos damos cuenta en muchos casos. ¡Hoy por hoy hay una familia más feliz y eso merece la pena!

 

Os dejamos con una palabras de Khalil Gibran, sobre los hijos

 

Vuestros hijos no son vuestros hijos.

Ellos son los hijos y las hijas de la Vida que trata de llenarse a si misma
Ellos vienen a través de vosotros pero no de vosotros.
Y aunque ellos están con vosotros no os pertenecen.

Les podeís dar vuestro amor, pero no vuestros pensamientos.
Porque ellos tienen sus propios pensamientos.
Podeís dar habitáculo a sus cuerpos pero no a sus almas,
Pues sus almas habitan en la casa del mañana, la cual no ser puede visitar, ni tan siquiera en los sueños.
Podeís anhelar ser como ellos, pero no lucheís para hacerlos como sois vosotros.
Porque la vida no maarcha hacia atrás y no se mueve con el ayer.

Vosotros sois los arcos con los que vuestros hijos, como flechas vivientes son lanzados a la Vida.
El Gran Arquero ve la diana en el camino del infinito, y la dobla con su poder y sus flechas pueden ir rápidas y lejos.
Haced que la forma en que dobleís el arco en vuestra manos sea para alegría.
El también, además a amar la flecha que vuela, ama el arco que es estable.

Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

Lovefield. Corto Provida

el rosario de los no nacidos

Ser provida