La voz de la madre
Los primeros días de vida del bebé no es extraño que sólo la madre sea capaz de calmarlo cuando llora o cuando está inquieto. El padre se afana, pero parece que el bebé es menos sensible a sus cuidados. Entonces, de pronto, la suegra se lo quita de los brazos y en un santiamén lo tranquiliza. ¿Por qué la voz de la madre (y la voz de la tía, y de la abuela) tiene esa influencia sobre el bebé, pero no la voz del padre?
Sabemos que hacia los cinco meses de gestación, tal vez antes, el feto comienza a desarrollar el sentido de la audición, una audición que apenas puede diferenciarse todavía de los otros sentidos, como el sentido del tacto, pero que le permite entrar por primera vez en contacto con el mundo exterior. Hay que tener en cuenta que allá dentro, el mundo exterior se reduce a los ruidos producidos en el cuerpo de la madre, en particular, el latido del corazón (que es una presencia constante y poderosa pero también regular e indistinta) y la voz de la madre (una presencia sonora igualmente constante y poderosa, pero sumamente cambiante, distinta cada vez). Aunque la madre ni lo sabe, porque ella habla para otros, su bebé la escucha narrar, cantar, preguntar, ordenar, quejarse, reír…
Es decir, el primer contacto del bebé con el mundo exterior, aun mucho antes de nacer, es la voz de la madre. No es de extrañar, por tanto, que la voz de la madre tenga ese efecto especial sobre el bebé, y que sea el primer vínculo de unión entre ambos: antes de ver su cara, antes de oler su piel, antes aún de necesitarla para comer y para moverse, la voz de la madre es el cordón umbilical que les une y que les unirá para siempre.
La audición intrauterina
Nuestra voz se produce cuando expulsamos el aire de los pulmones y lo hacemos pasar por un estrechamiento de la tráquea, las cuerdas vocales (que, por cierto, no son “cuerdas” sino unos pliegues cartilaginosos). Al pasar por entre los pliegues vocales, el aire comienza a vibrar y se produce una especie de zumbido: nuestra voz (que todavía es irreconocible como voz humana). Del mismo modo que las cuerdas de una guitarra necesitan la caja de resonancia para sonar “como una guitarra”, la voz generada en la laringe tiene que pasar por una serie de “cajas de resonancia” para sonar como voz humana: estas cajas de resonancia son la faringe, la boca, la cavidad nasal, pero también toda la caja craneana e incluso nuestra columna vertebral. Cada vértebra, en efecto, es una pequeña caja de resonancia de nuestra voz (lo que es fácil de comprobar si le tocamos la espalda a alguien que está hablando).
Pues bien, cuando la madre embarazada habla, su voz resuena a lo largo de su columna vertebral, especialmente en las vértebras que quedan a la altura del vientre. Inmerso en el líquido amniótico, el feto puede oír la voz de la madre “por dentro”: todo el líquido amniótico vibra con la voz de la madre, el propio niño vibra, y escucha, y “toca” la voz. Él aún es incapaz de producir ningún ruido, así que apenas puede diferenciar entre la voz de su madre y él mismo.
Por eso, durante el embarazo, el feto se mueve especialmente cuando la madre habla. Por ejemplo, si la madre ha estado sola en casa toda la mañana (seguramente, en silencio), cuando habla por teléfono o cuando llega una visita, de pronto, el bebé se mueve: es decir, reacciona al estímulo (que es un estímulo muy fuerte) y se mueve. Se trata de la primera comunicación real madre-hijo.
Desde luego, es un error muy común no hablar al feto pensando (falso) de que no nos oye, de que no es nadie, sólo porque aún no ha nacido: nos oye, cada semana que pasa nos oye mejor, y responde a nuestra voz. La mejor demostración de que nos oye es que da una patadita cuando la madre habla (también se mueve ante otros estímulos, por ejemplo, cuando le empujamos, cuando tocamos el vientre de la madre, cuando lo incomodamos haciendo una ecografía, etc.). En una gestación avanzada, la madre puede incluso reconocer cuándo el feto está dormido y cuando se ha despertado: la mejor manera de despertarlo, hablarle; de dormirlo, cantarle.
El parto sónico
Desde el punto de vista auditivo, el nacimiento es un momento traumático: el bebé sale de un mundo líquido, de sonidos familiares de altas frecuencias, y entra en contacto con el aire, un mundo poblado de bajas frecuencias y voces extrañas. El bebé incluso se extraña de su propia voz, que oye por primera vez. Instalado en el vientre de la madre, el bebé sólo podía ver algo de luz, igual que después del nacimiento, ya que su visión no es mucho mejor: apenas ve más allá de unos centímetros, y solo reconoce la luz. Sin embargo, su audición es perfecta, y se encuentra sumido de golpe en un mundo nuevo de ruidos. A veces, se ha llamado a este momento traumático el “parto sónico”. Una buena manera de minimizarlo es el parto acuático, traer al mundo al bebé en un medio líquido.
Entonces, la voz de la madre es un remanso de paz, como una vuelta al útero, un lugar sonoro feliz y tranquilizador. Después, durante toda nuestra vida, la voz de la madre será igualmente un oasis de consuelo. Incluso hay técnicas terapéuticas basadas en este fenómeno: el “Método Tomatis”, por ejemplo, toma como base el poder de la voz de la madre en el psiquismo del paciente, como vehículo idóneo para el condicionamiento audio-vocal.
Además de las frecuencias propias de la voz de la madre, durante el embarazo el feto está en constante contacto auditivo con el ritmo cardiaco de la madre, y con su ritmo de respiración; después del nacimiento, la voz de la madre mantiene y transmite estos ritmos, que refuerzan el efecto de la propia voz, especialmente en los prolongados abrazos que el bebé reclama (durante la lactancia, mientras lo acuna, etc.).
Por cierto, durante la lactancia es muy curioso observar que si la madre comienza a hablar el bebé interrumpe la succión y se gira hacia ella: hasta ese punto la voz de la madre es un elemento de atracción poderoso para él.
La voz del padre
En cambio, la voz del padre, de entrada, pertenece exclusivamente al mundo exterior. Nunca antes la había oído, y es por tanto un ruido extraño, irreconocible. No ocurre lo mismo con la voz de la tía o la abuela materna, que se parece mucho a la voz de la madre (proceden, podríamos decir, de la misma “factoría”), y por tanto son muy familiares desde el mismo día del nacimiento. Por eso la hermana de la madre y la abuela materna tienen tantos puntos ganados con el bebé, y por eso son tan tranquilizadoras para él: son lo más parecido a su mamá, incluso en buena parte de su voz, justo las frecuencias más altas, las que él oía mejor en el útero.
La comunicación con el bebé
Durante toda nuestra vida, buscamos el contacto auditivo “interno” con las personas queridas: hablar abrazados permite oír la voz del otro resonando en nuestro propio cuerpo, y es la mejor manera de establecer una relación afectiva.
Por tanto, para el padre es una buena idea hablar con el feto a menudo, abrazando a la madre, e incluso dirigiéndose a él hablándole al vientre: así la voz del padre puede entrar a formar parte, de algún modo, de su mundo sonoro, y luego no será una presencia totalmente extraña.
Una vez ha nacido, cantar al bebé es una buena manera de crear lazos afectivos y asociar la voz del padre con algo agradable y gozoso, pero, sobre todo, es una buena manera de aunar los ritmos (cardíacos y respiratorios) del padre y el bebé.
En el caso de la madre es una manera óptima de fortalecer los lazos afectivos, porque lo importante no es la música en sí, sino la voz. Una idea excelente es cantar juntos, papá y mamá, la nana favorita después de la cena: así en el bebé se asocian ambas voces, con lo que la voz del padre gana en credibilidad.
Con todo, la influencia de la voz de la madre no se reduce al embarazo y a los primeros meses de vida del bebé, sino que se extiende durante toda la vida. Incluso mucho después, ya de adultos, el remanso de consuelo más seguro siempre será la voz de la madre, y un susurro, una orden o un piropo de la madre son palabras mágicas para nosotros.
Francisco José Cantero Serena
Profesor del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura
Director del Laboratorio de Fonética Aplicada de la Universidad de Barcelona
Fuente:solohijos.com
“Le robé a muchas mujeres la belleza de su maternidad”
Tras presenciar un aborto guiado por una ecografía, Abby Johnson supo que su carrera como directiva en la organización líder en practicar abortos de EE UU, Planned Parenthood, era “una mentira”, y se dedicó a revelar las trampas de esta industria.
Por Isabel Molina E. Fotografía: cortesía de Abby Johnson e Ignatius Press
ABBY JOHNSON se ha convertido en el dolor de cabeza de Planned Parenthood. En su libro UnPlanned –NoPlanificada– (Ignatius Press, 2011, EE UU), pone al descubierto las prioridades abortistas de esta organización y la manipulación semántica que utiliza. Sus antiguos empleadores la llevaron a juicio para intentar silenciarla. Sin embargo, no solo ganó la demanda, sino que el caso atrajo la atención de los medios y lo único que consiguieron fue darle una plataforma para contar su historia. Hoy, Abby Johnson forma parte de Coalition for Life (Coalición por la Vida), la organización provida que trabaja del otro lado de la reja de la misma clínica que ella dirigió, para intentar ofrecer alternativas distintas al aborto a las mujeres que allí acuden.
Usted fue educada en una familia cristiana provida, ¿qué la llevó a involucrarse con Planned Parenthood?
Cuando estaba en la Universidad (Texas A&M University), asistí a la feria anual que promueve causas de distintas organizaciones en las que los estudiantes pueden participar. Me acerqué a la mesa de Planned Parenthood y me encontré con una mujer compasiva con la que sentí que tenía mucho en común. Ella me habló de que esta organización buscaba reducir el número de abortos, proporcionando una asistencia sanitaria segura, asequible y de calidad a las mujeres en dificultades.
Bastó una conversación de diez minutos con esta mujer… Después de eso me hice voluntaria, llegué a ser empleada y, finalmente, directora de la Clínica de Bryan, en Texas, durante ocho años.
Solo al final de esos años descubrió la verdadera agenda de esta organización. ¿Cómo ocultan ellos sus prioridades abortistas?
Planned Parenthood afirma ser una organización que se preocupa por las mujeres y ofrece una asistencia sanitaria de calidad, segura y asequible para ellas. Muchos empleados –me ocurrió a mí también– están allí porque comparten ese objetivo. Sin embargo, hay una parte que ellos no anuncian: que la mayoría de sus ingresos proviene del aborto, no de la “planificación familiar” ni de los demás servicios que ofrecen. Cuando atraviesan dificultades económicas, como sucedió cuando yo era directora de la Clínica Bryan, aumentan el número de abortos para incrementar sus ingresos. Yo siempre creí que estaba haciendo lo mejor por las mujeres, pero luego me di cuenta de que Planned Parenthood le roba a esas mujeres el don de la maternidad, y ante un aborto no hay manera de dar marcha atrás. Es una tragedia… pero ellos lo presentan todo muy bonito.
¿Qué hacen para aumentar sus cuotas de abortos?
Planned Parenthood es un negocio, y esto significa que sus empleados muchas veces están obligados a recomendar el aborto a las mujeres que se enfrentan a un embarazo no planeado. Aunque les preocupen las mujeres que entran a sus clínicas tanto como a las personas provida que están del otro lado de sus rejas, no siempre tendrán la opción de ayudarles de verdad. Muchas veces se verán forzados a sugerirles un aborto.
Su vida cambió tras colaborar en un aborto… ¿qué fue lo que ocurrió?
Al principio, cuando me pidieron ayuda pensé que sería una gran experiencia de aprendizaje, porque durante todos mis años alentando a las mujeres a abortar, nunca había presenciado un aborto. El inicio del procedimiento me resultaba familiar. Sabía cómo sostener la sonda de ultrasonidos, pero tan pronto la sonda permitió ver el feto, mi corazón se encogió. Vi el cuerpo perfectamente formado de un bebé de 13 semanas, al igual que había visto a mi hija Grace en una ecografía. Quise despertar a la mujer, mostrarle que era madre de un bebé hermoso y perfecto, pero ya era demasiado tarde. Mientras se realizaba ese aborto mi corazón ya no era el mismo…
¿Qué cambió en su corazón?
Supe que no quería volver a ser parte de un aborto, y me di cuenta de que no quería ser parte de una organización que practica abortos. Me di cuenta de que la organización en la que había construido mi carrera era una mentira; y que yo le había mentido y robado la belleza de la maternidad a muchas mujeres, incluso sabiendo lo que es ser madre. Mi corazón cambió de manera insospechada. Me di cuenta de que desde la concepción se forma un bebé perfectamente creado para vivir, no un “tejido” ni un “feto que no siente”. En esa sala de abortos –aunque yo no lo sabía en ese momento– nació mi deseo de defender vidas, como la de ese bebé, cada día de mi vida.
¿Cree que si más madres pudieran ver a sus bebés en una ecografía elegirían no abortar?
Sí. Una de las preguntas más frecuentes que me hacían las mujeres durante las asesorías era: “¿Mi bebé sentirá algo durante el aborto?” En Planned Parenthood me enseñaron que “no, que el bebé no siente nada”. Ellas preguntan porque les importa su bebé y quieren asegurarse de que este “procedimiento médico” no le hará daño a la vida que crece dentro de ellas. Sé que si esas mujeres hubieran sabido que su bebé sentiría el aborto, que sufriría dolor y que se sentiría atacado, muchas no habrían abortado.
¿Cómo cambió su misión personal tras el giro que dio su vida?
Mi misión solía ser ayudar a las mujeres y creía que el aborto era un procedimiento necesario en determinadas situaciones. Después de presenciar ese aborto entendí que siempre hay una opción mejor que el aborto. Mi objetivo hoy es denunciar la realidad del aborto y educar a las mujeres, a los hombres y a las generaciones futuras sobre la vida en el útero y las opciones que tienen ante un embrazo no planeado.
Usted habla mucho del trabajo con las “mujeres en crisis” ante un embarazo no planeado, pero, ¿quién se ocupa de los “padres en crisis”?
Hay organizaciones como 40 Days for Life (40 Días por la Vida), que abordan el papel del padre en un embarazo no planeado. Desafortunadamente nuestra cultura está guiada por el lema “es mi cuerpo, yo elijo”, sin embargo, los hombres pueden jugar un papel decisivo en la prevención del aborto. Muchas veces ellos sienten que no tienen voz ni voto pues no llevan al niño en su vientre… Mi consejo es que acudan a organizaciones como 40 Days for Life que los animarán a usar su voz.
Su marido nunca compartió su visión sobre el aborto, pero la amaba incondicionalmente…
Doug fue mi roca durante mis años de trabajo en Planned Parenthood. Dios le dio un regalo maravilloso: la paciencia y el amor más allá del entendimiento. Él me reto de la manera más amorosa: confiaba en que, por fin, yo vería las cosas de forma diferente durante el embarazo de nuestra hija Grace.
¿Cómo cree que reaccionan sus antiguos colegas al leer su libro?
Seguro que a algunos les produce un gran shock, porque nunca se imaginaron que yo, como directora de una clínica de Planned Parenthood, muchas veces no estaba de acuerdo con lo que me tocaba hacer. Nunca conoceré las reacciones de cada uno, pero deseo que ellos busquen la verdad, la vean y que esa verdad los libere de la industria del aborto, tal como me liberó a mí.
En su libro menciona que muchos de ellos se sienten atrapados, pero piensan que alguien tiene que hacer su trabajo. ¿Qué les diría hoy si pudiera hablar con ellos?
He tenido muchas conversaciones de estas desde que me marché de Planned Parenthood. Les cuento que hay brazos amorosos que están dispuestos a ayudarles a encontrar otro trabajo, a apoyarlos mientras lo encuentran, y a caminar a su lado; que no están solos. Les cuento del apoyo que yo recibí cuando me retiré y del peso tan grande que me quité de encima. Cada uno de ellos puede recibir ese mismo apoyo que yo tuve.
Y si nos vamos del otro lado de la reja, ¿qué le recomienda a las personas que trabajan por la vida para que su labor toque mentes y corazones?
La única manera de cautivar las mentes y los corazones es revelar la verdad sobre el aborto y las opciones ante un embarazo no planeado de manera amorosa y serena, y hacerlo en oración. Durante mis años en Planned Parenthood, siempre admiré los esfuerzos de las personas provida que se paraban del otro lado de nuestras rejas. Sabía que, al igual que yo, querían ayudar a quienes entraban a la clínica. Gracias a ellos supe a dónde ir cuando decidí dejar la industria del aborto.
Durante los años que describe en su libro, usted y su esposo participaron en servicios dominicales de distintas iglesias cristianas, buscando una comunidad de fe. ¿Han logrado encontrarla?
Sí. Hace un año que mi esposo y yo nos convertimos al catolicismo. Cuando yo dejé Planned Parenthood, fuimos recibidos en los brazos amorosos de la comunidad provida. La mayoría de ellos son católicos y me invitaron a dar charlas y a participar en actividades parroquiales. Poco a poco, fui creciendo en el amor a la liturgia de la Iglesia católica, a sus formas y a sus enseñanzas.
Al despertarse por la mañana, ¿qué le pide a Dios?
Rezo para que en mi país se valore y se ame la vida, rezo por la sanación de los hombres y mujeres que sufren emocionalmente los trastornos de abortos pasados, y rezo por todas las personas involucradas en la industria del aborto o que están pensando en abortar, para que busquen y escuchen la verdad que pueden mostrarles los activistas provida que están del otro lado de la reja. La oración acabará con el aborto. Mi último ruego es que el aborto se acabe y que en todo el mundo se respete la creación más sagrada de Dios: la vida.
CRUZAR LA REJA
Abby Johnson cuenta en su libro por qué pensaba que el feto no era una persona con derecho a la vida –incluso ella misma se sometió a dos abortos de bebés concebidos con su primer esposo y los mantuvo en secreto– y por qué todo cambió el día que tuvo que asistir a un aborto… Dio la casualidad de que el médico abortista utilizó un procedimiento que suele evitarse en las instalaciones de Planned Parenthood para ahorrar tiempo: realizó un aborto asistido por ultrasonido. Una semana después, aunque le angustiaba renunciar a su salario sin tener un nuevo trabajo, decidió cruzar la reja y unirse a la causa provida que durante años había mirado con recelo. Hoy Abby trabaja en proyectos de la campaña 40 Días por la Vida, unas jornadas de oración que se realizan frente a clínicas abortistas. Una de aquellas campañas estaba en marcha frente a su clínica cuando ella dejó el cargo.
fuente: revistamision.org
CEDAW y eliminación de niñas
(Por Bosco Aguirre, Colaborador de Mujer Nueva, 2004-12-17)
La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (conocida por sus siglas en inglés CEDAW) se enfrenta con enormes problemas aplicativos en diversos lugares del mundo. Dos problemas especialmente delicados son el aborto selectivo de embriones y fetos “femeninos”, y el infanticidio de niñas recién nacidas en familias o culturas que dan excesiva importancia al nacimiento de varones.
El problema es particularmente intenso en los dos países más poblados del mundo: China y la India. La política del “hijo único” impuesta por el gobierno chino ha llevado a muchas familias a privilegiar el nacimiento de varones. Para ello, resulta sumamente fácil recurrir al aborto cuando el diagnóstico prenatal determina que el primer concebido es niña y no niño.
Los resultados de una injusticia tan grave contra la condición femenina son cada vez más evidentes. En algunas zonas de China hay entre 120 y 130 varones por cada 100 mujeres, cuando lo normal sería una proporción de 95/97 varones por cada 100 mujeres. El mismo gobierno chino, según se indicaba en la prensa mundial en julio de 2004, estaba decidiendo poner fuertes límites legales al aborto cometido sobre embriones y fetos femeninos.
La situación es parecida en la India. A nivel nacional, según el censo de 2001, se percibe una clara disminución de niñas entre los 0 y 6 años. Si en 1991 la proporción era de 945 niñas por cada 1000 niños, en 2001 el número descendió a 927 niñas por cada 1000 niños. En algunas zonas geográficas de la India la proporción es mucho más baja: en Punjab 793 niñas por cada 1000 niños, en Delhi 865, y en Gujarat 878.
Trabajar en favor de la eliminación del aborto selectivo por razones de sexo implica un importante paso hacia el respeto a la mujer. No puede ser justa una sociedad en la que los embriones femeninos corran un enorme riesgo de ser eliminados simplemente por eso: porque alguno piense que es mejor tener un niño y no una niña.
Pero tampoco sería justo condenar sólo los abortos que eliminan embriones y fetos femeninos, o los infanticidios contra las niñas recién nacidas, y guardar silencio cuando el aborto o el infanticidio se realiza para impedir el nacimiento de varones. Las dos injusticias merecen ser condenadas enérgicamente. Nadie puede ser suprimido por tener un sexo no deseado por sus padres.
Podríamos incluso dar un paso más adelante: nadie puede ser suprimido simplemente porque sus padres u otras personas no quieren admitir a algunas categorías de seres humanos en el mundo de los vivos.
Reconocer esto supondrá un mayor compromiso internacional para que disminuya el aborto y el infanticidio en el mundo. Para que ningún hijo, por su sexo, su raza, sus características genéticas, sus posibles enfermedades (a todos nos llegan tarde o temprano), o su condición socio-económica, sea suprimido, sea eliminado, antes o después de su nacimiento.
La vida es el primer derecho humano. Vale para las mujeres, y vale para los hombres. Defender este derecho será la mejor manera de luchar para eliminar discriminaciones contra las mujeres, contra los hombres, contra cualquier ser humano. Todos estamos dotados de la misma dignidad. Reconocerlo y sacar las consecuencias será la mejor manera de aplicar lo mucho positivo que proponen acuerdos internacionales como el que busca suprimir cualquier discriminación contra la mujer.
fuente: mujernueva.org
Alma-cuerpo y vida profesional: vocación natural de la mujer y ethos correspondiente
La mujer tiene la vocación natural de madre pero esto no significa incapacidad para desarrollar otras profesiones propias de su feminidad
1. ¿Particular vocación de la mujer?
Durante la segunda y tercera década del siglo XX se radicalizó la postura de los movimientos feministas. Estos movimientos negaban la posibilidad de una sola y particular vocación profesional de la mujer. En aras de una mayor apertura que reivindicara el valor de ésta en la sociedad, se abogó por un principio de facto de modo que se obtuviese el acceso a una multiplicidad de profesiones femeninas. A este requerimiento se opusieron posturas tradicionales que mantenían el celo por la idea de que la mujer es para el hogar, la educación de los hijos y poco más.
En este contexto Edith Stein desarrolla su fenomenología: ¿tiene la mujer una vocación profesional particular o hay una multiplicidad de profesiones femeninas? Para dar una respuesta se dispone a analizar el argumento desde dos perspectivas: ¿existe una vocación natural de la mujer? y ¿qué profunda disposición del alma exige ésta? Irá más allá de las pretensiones de los grupos feministas y tradicionalistas: respecto a los primeros, al confirmar la imposibilidad de que la intromisión en profesiones masculinas sea propio de la mujer; con los segundos, al dejar claro y sin reducciones el concepto de profesión y la capacidad de la mujer. Es verdad que sólo ella tiene la vocación natural de madre pero esto no significa incapacidad para desarrollar otras profesiones propias de su feminidad.
1.1 Vocación natural de la mujer
A partir de la verdad formulada por el angélico –“Anima forma corporis”–, Stein llega a la conclusión de que tanto al cuerpo masculino como al femenino corresponde un alma en consonancia con su ser. Como consecuencia, es el alma quien determinará la estructura del cuerpo femenino para un particular fin y desarrollo, para ejecutar aquello para lo cual su cuerpo está dotado (compañera del hombre y madre de los hombres). Es por eso que a este fin se orientan las características de su alma. Su vocación natural es la de madre pero no queda sólo ahí.
1.2 Disposiciones corporales y anímicas
La fenomenología aplicada le deja claro los planos típicos del alma femenina: en lo práctico, el pensamiento de la mujer tiende hacia lo vivo y personal, al objeto considerado como un todo. La abstracción es lejana de su naturaleza; teóricamente, no conoce conceptual ni analíticamente sino de modo contemplativo y experimental, está orientada a participar en la vida del otro, a donarse en la compañía.
Con la misma seguridad, advierte de las hipertrofias en las que puede caer el alma femenina cuando su naturaleza no se desarrolla genuinamente: inclinación a ocupar y preocupar, vanidad, deseo de honores, reconocimiento, curiosidad… Estableciendo estas disposiciones se trata de afirmar cómo el cuerpo y el alma empujan a la mujer a realizar cierto tipo de actividades profesionales. A partir de aquí, y por analogía a las disposiciones masculinas, se asienta una diferencia que no dice superioridad cuanto mutua necesidad.
2. Un presupuesto: el ethos (existencia y posibilidad)
Dado que la mujer tiene unas disposiciones, en el ethos o hábito, entendido como una forma interior, como una estable orientación que regula los actos del ser humano, residirá el valor positivo que dará satisfacción a las particulares exigencias objetivas o leyes de las mismas. Ethos es algo duradero que regula los actos del hombre; una forma interior, una estable orientación del alma: un hábito, en lenguaje escolástico.
Es la misma inclinación natural la que permite configurar en ethos las disposiciones existentes con un esfuerzo de la voluntad pequeño si bien inclinaciones y dotes no van siempre de la mano:
“Estar dotado para algo quiere decir que nuestra naturaleza nos lleva hacer algo a gusto. Por regla general tendemos a aquello a lo que por naturaleza estamos dotados, y la actividad correspondiente nos produce satisfacción. Pero la inclinación implica una especial estimación de lo que se hace. Puede suceder que no se estime especialmente aquello para lo que se está dotado, y que en cambio estimemos mucho algo para lo que no estamos dotados en esa misma medida. La estimación produce alegría en la actividad, y la alegría es un incremento de la fuerza. De esta manera, en un terreno determinado es posible llegar por inclinación al grado máximo de la cualidad que las dotes dadas nos permiten alcanzar; es posible incluso conseguir ese máximo con un esfuerzo de la voluntad proporcionalmente pequeño, porque «se va en alas de la alegría»”.
Con este planteamiento, entonces, ¿se puede hablar de un ethos vocacional y profesional? Edith Stein responde que sí. Sin embargo
“Quien considera el propio trabajo sólo como fuente de ganancia o como modo de ocupar el tiempo, lo desarrollará de manera diversa a quien lo considera una verdadera vocación a la que se siente llamado. En sentido estricto, sólo en este último caso se puede hablar de ethos profesional”.
A toda profesión corresponderá un ethos profesional exigido por el significado mismo de la profesión. Este se encontrará de dos maneras: por un don de naturaleza o a través de un desarrollo por medio de la continua repetición de las actividades y de las operaciones requeridas por la profesión misma. Tanto la profesión del varón como la de la mujer tienen un ethos.
Autor: Jorge Enrique Mújica
Fuente:catholic.net
Cuando ella gana más que él: ¿se afecta la relación matrimonial?
Cada vez son más las mujeres que se adhieren a la fuerza laboral para poder contribuir a la economía familiar, incluso muchas de ellas alcanzan cargos superiores, y por consiguiente, mejores sueldos que sus esposos, pero ¿afecta esto la relación matrimonial?
Hasta hace poco era normal que el hombre asumiera el rol de proveedor de recursos para el hogar, y la mujer el cuidado de los hijos y el hogar. Pero los tiempos han cambiado, y ahora son numerosas las mujeres, que por decisión propia o necesidad, han tenido que compaginar el papel de madres con el de ejecutivas, llegando a ser exitosas y muy profesionales en sus quehaceres. Sin embrago, esta situación puede ser motivo de conflicto; bien porque las parejas no logran afrontar adecuadamente la situación, o bien porque la cultura del rol varonil está fuertemente marcada y resulta impensable que sea la mujer quien suministre mayores recursos al hogar.
No está demás aclarar, que por fortuna existen matrimonios que viven bajo estas circunstancias, las cuales no comprometen su estabilidad, puesto que las asumen como una oportunidad para fortalecer la economía familiar y además tienen muy presente que la valía personal no está sujeta a los ingresos (lo que implica un alto grado de madurez).
¿Qué ocurre entonces en los matrimonios donde sí hay conflicto por este motivo?
Actitudes que ponen en juego a las parejas
Los problemas suelen comenzar con un detonante distinto al tema dinero, pero después se descubrirá que es éste el causante de las continuas discusiones.
Por lo general, el hombre comienza a mostrar comportamientos que denotan un nivel bajo de autoestima, inseguridad, frustración e incluso algunos síntomas de depresión. “Estos sentimientos se dan a partir de ideas o reglas que ya se tienen como que `la persona que gana un mejor sueldo es porque es más inteligente y puede lograr mejores oportunidades´. Todo esto es producto de la relación de equivalencia que se ha hecho entre sueldo-poder, sueldo-éxito, éxito-admiración.” Puntualiza la psicóloga Claudia Zabala. *finanzaspersonales.com.co
Y es que el hecho de que estos paradigmas estén tan incrustados en las personas, no es gratis. Desde los inicios de la evolución humana, el hombre ha sido el líder de su grupo familiar, su posición jerárquica se ha caracterizado por ser dominante y aunque la esposa ha mostrado ser su acompañante incondicional, ha debido estar también bajo su sombra. Así que cuando este modelo se transforma, es cuando se abren las puertas para el campo de batalla.
Por otro lado, es común encontrar que las mujeres comienzan a manifestar ciertos vientos de superioridad, emiten comparaciones indeseables por el hecho de estar mejor remuneradas que sus esposos y otras actitudes algo humillantes que obviamente provocan enfados. Además pueden sentir que sus decisiones deben tener más peso dentro de la familia y así quitarle valor a la opinión de sus cónyuges. De esta manera, ellas pueden descubrir facetas hasta el momento desconocidas de sus maridos, lo que puede llevarlas al desencanto.
¿Cuáles son las consecuencias?
Los especialistas resaltan diversas secuelas de este tipo de situaciones, como puede ser el deterioro de la relación precedido de comportamientos hostiles, el detrimento del auto-concepto de los involucrados, la búsqueda de actividades satisfactorias fuera del hogar y en los casos más extremos, el divorcio.
¿Cómo manejar esta situación?
La recomendación entonces, comienza por dar mayor importancia a los logros, esfuerzos, desempeño del cónyuge, sin tener de por medio el factor dinero. Requiere cambiar la idea de que el poder y el dinero están vinculados. En el matrimonio existe algo llamado “comunión”: todo es de todos, decisiones, bienes, dificultades, tristezas, alegrías…
Los aportes que cada quien hace al hogar, deben ser igualmente valorados sin percatarse si son monetarios o no. Se debe tener claro que dedicar tiempo a la educación de los hijos, el cuidado de la casa, etc. también son aportes supremamente significativos.
Algo clave en este tema, es nunca perder la admiración por el cónyuge. Cuando se deja de admirar a quien se ama, sus fortalezas y esfuerzos serán pisoteados. Haga lo que haga, (siempre y cuando no vaya en contra de las leyes y la integridad humana) se debe apoyar al esposo/a, lo que implica también ayudarle a ser cada vez mejor en su actividad profesional.
Cuando ambos trabajan…
La autora Sylvia Villarreal de Lozano expone algunos consejos para los matrimonios donde ambos trabajan:
No compitan. No se trata de una competencia. Cada quien debe sentirse orgulloso de su puesto, sea cual sea, y debe ocurrir lo mismo con el de la pareja.
Reconozcan sus logros. Por pequeños que puedan parecer, es importante motivar a la pareja en todo lo que realice, y de igual manera también el otro debe apoyarle a llevar a cabo las metas.
Piensen en un beneficio mutuo. Se trata de apoyarse en todo momento. No hay que enojarse cuando se requiera que uno de los dos responda económicamente por más cosas. El hecho de que ser hombre, no quiere decir que tenga que ser el único sustento y que siempre será autosuficiente.
Administren el tiempo. Distribuyan los quehaceres y las tareas del hogar. Cuando ambos trabajan, es imposible que sólo uno se encargue de todo. Lo mejor es que platiquen y lleguen a un acuerdo en donde ambos resulten recompensados de igual manera.
No permitan que se acaben los detalles. El hecho de que ahora la esposa también trabaje no quiere decir que es menos mujer, menos femenina, o que deje de ser una dama y su esposo un caballero. Recuerden, ¡la caballerosidad y la femineidad jamás pasarán de moda!
Y no olviden… Para que un matrimonio funcione se requiere de dos; que ambos se ayuden, se tengan confianza, se comuniquen, se valoren, se den libertad y sobre todo, que se amen y se lo hagan saber a cada instante.
Fuente: masalto.com
La mujer en el Islam
Al parecer los musulmanes no están muy de acuerdo con la evolución de la mujer en el resto del mundo.
Luis Recio García
Por eso quizás, hacen comentarios del tipo: “la mujer es una amenaza para el mundo masculino” o que “ la mujer, a través de miles de engaños y fraudes por medios auditivos, visuales, psicológicos,… utilizan su existencia para persuadir a los consumidores a adquirir innecesariamente productos, mancillando su honor y dignidad” según los musulmanes, “ la mujer ha caído en un irrespeto tal que sólo se le mira desde el punto de vista material”.
Pero la realidad podría ser que quizás el resto de los países ha evolucionado cada vez más rápido pero ésta visión refleja la parte más oscura de éste desarrollo, pues el trabajo de la mujer de estos tiempos no consiste en desnudarse en revistas, reinados de belleza, programas de televisión…como comentan en este país. La realidad es que la mujer ha evolucionado de tal manera que su incorporación en el mundo laboral cada vez es más consolidada, y es ya un hecho, ya que la mujer ha seguido una sólida trayectoria luchando para conseguir lo que al parecer ahora está logrando que es respeto y admiración por el éxito de su trabajo, puesto que cada vez las mujeres están tan o más preparadas para poder ocupar puestos igual de dignos para los hombres que para las mujeres.
1. EL MATRIMONIO
El Islam, considera el matrimonio un compromiso sumamente serio, será por eso que los hombres pueden casarse hasta con cuatro mujeres, algo para ellas totalmente prohibido, y condenable, puesto que el Código Penal (en Irán) permite al hombre matar a su esposa si la descubriese manteniendo relaciones con otra persona.
Prueba de ello fue la condena de una nigeriana, Safiya Hussaini, el 31 de octubre de 2007, Safiya Hussaini, fue condenada a morir lapidada después de descubrir que había tenido relaciones sexuales prematrimoniales y quedar embarazada. Pero el intenso apoyo y la presión de los medios de comunicación de todo el mundo, las protestas masivas tanto dentro de Nigeria como fuera del país y las manifestaciones realizadas contra la sentencia de la Shari ´a, así como el apoyo incondicional de Amnistía Internacional quien hizo una campaña de apoyo en una web con el fin de recoger firmas y cartas y enviarlas a las autoridades nigerianas, gracias a esto se consiguió que Safiya quedara absuelta de ser condenada a muerte por lapidación debido a un supuesto adulterio, según indica la prensa nigeriana.
No me parece nada correcto el privilegio del que gozan los hombres respecto a las mujeres en este país, ya que éstas están privadas de libertad y entre sus obligaciones está la de hacer feliz a su esposo, así como complacerle en todos sus deseos, su situación socialmente está por debajo de la de los hombres, deben mostrar sumisión y obediencia ante su padre y marido. Esta situación, está empezando a ser condenada por algunas mujeres, aunque son pocas las que se han llegado a revelar intentando reivindicar sus derechos pero debido al escaso apoyo no llegan a ningún lado.
Los musulmanes tendrían que empezar a aprender a vivir teniendo en cuenta a las mujeres y sobre todo a ir aceptando la evolución de éstas, puesto que tienen mucho que aportar a esa sociedad todavía, a mi modo de ver, arcaica y atrasada.
1.1 El divorcio
En cuanto al divorcio, la mujer como en el resto de las situaciones la ley la desfavorece totalmente.
Según la ley, una mujer puede presentar la demanda de divorcio sólo si su marido se casa con otra mujer , si la abandona o si abusa de ella físicamente. Aún así, este proceso es largo y complicado, y como he dicho, desfavorece totalmente a la mujer.
2. VESTIMENTA
· Túnica y pantalones sencillos y amplios, largos de tela a poder ser monocolor y oscura.
· Zapatos y calcetines oscuros y sin tacón.
· Se prohíbe utilizar adornos y abalorios, así como el uso de cualquier maquillaje, el uso de éste puede llevar a que la mujer sea detenida por estar maquillada, los labios le serán desmaquillados con cristales rotos. Tener flequillo está penado con un año de cárcel, después de poner la cabeza en una bañera llena de bichos, se le rapará el pelo.
Esta forma de vestir discriminatoria y distinta a la del resto de los países, es debido a que: “la mujer es una amenaza constante para la pureza masculina y el hombre debe protegerse contra ese ser maléfico”. Por ello tienen que ir tapadas casi en su totalidad a excepción de la cara para no provocarles, no pueden maquillarse y apenas tienen vida social.
Según el Islam, el burka se utiliza como acto de obediencia, pureza, y castidad, y “es una manera de vestir que hay que mantener”.
3. LA MUTILACIÓN GENITAL
La mutilación genital femenina es el término utilizado para referirse a la extirpación parcial o total de los órganos genitales femeninos, también llamada circuncisión faraónica.
Se practican diferentes tipos de mutilación genital femenina (MGF). Los conocidos son:
§ Excisión del labio mayor, con o sin excisión del clítoris, en su totalidad o en parte.
§ Excisión del clítoris con la excisión total o parcial del labio menor.
§ Excisión de una parte o de la totalidad de los genitales y sutura del orificio vaginal. (Procedimiento conocido como Infibulación). Dicho orificio será de, aproximadamente, medio centímetro, para poder evacuar la orina y el flujo.
§ Pinchazos, heridas o incisiones en el clítoris; estiramiento del clítoris; cauterización, mediante calor, del clítoris; raspadura del orificio vaginal o corte de la vagina; introducción de sustancias corrosivas o hierbas dentro de la vagina hasta provocar la sangre; y otros procedimientos que mezclan las técnicas citadas anteriormente.
El tipo de mutilación genital más utilizado es el de la excisión del clítoris y el labio interior, que se realiza en más del 80% de los casos.
Como vemos, no solo tienen que soportar maltratos físicos y psíquicos, sino también la mutilación genital, realizada en la mayoría de las ocasiones por la propia familia, a bebes, niñas y mujeres.
Las consecuencias que esta conlleva pueden llegar a ser tan graves que incluso en ocasiones puede ocasionar la muerte debido a las tremendas infecciones que pueden contraer tanto si está mal practicado como si los medios utilizados no son los más adecuados y además no están bien esterilizados.
Las razones que se dan al respecto son que disminuyen los deseos sexuales de la mujer, que es una señal de identidad con la herencia cultural, por razones religiosas,…
Se ha intentado abolir este rito, pero actualmente siguen siendo millones de niñas y mujeres las que desgraciadamente sufren esta “ceremonia“.
4. LA VIRGINIDAD EN EL MUNDO MUSULMÁN
Para el mundo árabe, el tema de la virginidad es algo sumamente serio, y toda novia tiene que llegar virgen a la noche de bodas, por eso no es ninguna sorpresa que la virginidad de algunas novias esa noche sea artificial, ya que muchas de ellas en vísperas de su boda acuden al ginecólogo para borrar las huellas de su falta, mediante una sencilla operación que les devuelve su bien más preciado, a pesar de ser muy difícil encontrar un médico benévolo que esté dispuesto a realizar milagrosa transformación, en una virgen con himen.
5. ESPACIOS QUE SIRVEN PARA SU DESAHOGO
Considero, totalmente discriminatorio el hecho de que una mujer solo tenga determinados espacios en los que pueda expresarse libremente y sin represión alguna, es decir, sin que ningún hombre este detrás para reprocharle lo que esta bien o mal, estos lugares son:
· El espacio interior de una casa.
· El hamman, es un baño turco y quizá la única salida permitida y único lugar donde las mujeres ejercen su poder.
· El santuario, aquí las mujeres utilizan la religión como escapatoria, de la privacidad de libertades a las que están sometidas dentro y fuera de su hogar. Aquí se sienten dignas y capaces de despreciar al hombre ya que aquí se ven poderosas y libres.
6. POCO A POCO…
Actualmente las mujeres reivindican su derecho a la educación y al empleo, y que además éste sea valorado, aunque esto es bastante difícil de conseguir, ya están empezando a verse los primeros avances. En la industria y en la administración empiezan a verse ya las primeras mujeres, aunque para ello tengan que tener obligatoriamente dos años de educación secundaria o más.
En cuanto a su actuación en la política, es prácticamente imposible, las dejan participar, para luego ninguna salir elegida.
Para las mujeres que tanto esfuerzo gastan en prepararse para conseguir puesto dignos en el mundo laboral, sus principales preocupaciones e inquietudes son la igualdad de oportunidades en la educación y en el trabajo,… ya que están tanto o más preparadas que los hombres, ya que se les exigen más, a cambio de menos, y no la danza del vientre, el velo,… como ellos están acostumbrados a ver. La mujer del siglo XXI exige cambios y más en este país, donde a penas se puede disfrutar de libertad y mucho menos por parte de las mujeres que incluso en cuestiones de herencia la mayor parte es para el hijo.
El “ mundo masculino”, teme por su situación al ver como las mujeres son cada vez más luchadoras, pero hasta que algunos de estos derechos que se reivindican no se haga vigentes no podremos hablar del triunfo de su lucha, ya que allí se encuentran mucho mas privadas de su libertad que en cualquier otro país.
Aquellas que empezaron la lucha eran mujeres pertenecientes a una clase elevada y noble, que eran las que podían tener el privilegio, al ser una minoría no han podido lograr grandes avances, ya que el resto son mujeres subordinadas al hombre porque no tiene otra opción debido a su escasa educación y situación económica.
Aunque poco a poco, están logrando que por ejemplo la cuarta parte de los profesores universitarios en los países árabes sean mujeres, y aunque no tengan acceso a importantes cargos de la política, cuentan con una importante representación femenina en la administración.
A pesar de no haber conseguido grandes avances en cuanto a igualdad, lo positivo de todo esto es que poco a poco se están ganando el respeto de la sociedad, y todo gracias a su lucha por la igualdad y al valor de hacer frente a la sociedad y reivindicar todo aquello que ellas ven que les pertenecen, y lo bueno, es que gracias a unas pocas, cada vez son más, y cada vez tienen más poder, llegando a formar organizaciones de mujeres que luchan y se centran en campañas de alfabetización y formación de actividades domesticas, reivindicando también la abolición de la poligamia, entre otras injusticias que en ese mundo tienen que consentir como mujer.
¿Cuál es la condición femenina en el Islam?
La condición de la mujer en los países islámicos está cambiando rápidamente. Los hombres pueden tener hasta cuatro mujeres, esto es algo raro en la actualidad y la mayoría tiene solo una. Esto se debe que para tener cuatro mujeres debe tener suficiente dinero para mantenerlas y hoy en día es difícil mantener una y mucho más mantener cuatro.
La tradición dice que un hombre puede divorciarse de su mujer declarando tres veces oralmente que tiene la intención de divorciarse (el repudio), pero la mujer no puede hacer lo mismo. Sin embargo, las reformas en algunos países han permitido desde hace poco que la mujer pueda divorciarse bajo ciertas circunstancias, por ejemplo si el marido se casa con una segunda mujer después de haberse comprometido en el contrato de matrimonio a tener una sola.
Muchas mujeres visten según la tradición islámica, cubriéndose todo el cuerpo incluyendo manos, cara y pelo. Actualmente se permiten mostrar el rostro y las manos, y algunas incluso visten un discreto estilo occidental, aunque conservan su vestimenta islámica para acudir a la Mezquita y para oraciones en casa.
Hoy muchas mujeres jóvenes trabajan, algunas ocupan altos cargos en el gobierno o tienen sus propias empresas. No existen restricciones para el acceso de la mujer a la vida laboral y profesional, salvo para desempeñar la función de Cadí (Juez).
Pero hace unos años esto no era así, la mujer musulmana se pasaba su vida en el aislamiento total del harem, en el que se ocupaban de cuestiones domésticas, de vigilar el trabajo de las criadas, de cuidar a los niños o de bordar. Su vida social estaba limitada a las reuniones de familia.
Lady Montague, mujer de un embajador inglés dice: “las ocupaciones principales de la mujer consisten en visitar a las vecinas, ir a los baños turcos, gastar con prodigalidad e inventar nuevos modelos de vestidos.”
Las mujeres usan distinto tipo de ropa para estar en su casa y para salir. Para salir utilizan un velo que les cubre la cara y además llevaban una especie de chalvolante llamado charchaf. Había una variante de esa vestimenta que era una combinación del feradje y del yachmak; el primero era una especie de manto de formas imprecisas y el segundo un velo que dejaba los ojos al descubierto.
Por otra parte les está prohibido a las damas musulmanas ir en coche o pasearse a pie por los barrios, así como entrar al gran bazar y sentarse en las tiendas. Se les prohíbe también reunirse en grupos públicamente, si la policía las ve es su deber invitar a las interesadas en dispersarse, se le dirá a la dama mayor de todas o a sus sirvientes, esto es a juicio del policía.
Otra regla es que los hombres que dirijan la palabra a una mujer o le hagan señas en la calle, serán castigados de acuerdo a determinados reglamentos ya establecidos.
Pero éstas disposiciones no fueron siempre aplicadas al pie de la letra, hubo una época llamada “de los tulipanes”, en la segunda mitad del siglo XVIII, en que la mujer tuvo cierta libertad, vestida con un feradje asistían a fiestas y espectáculos al aire libre.
Poco a poco se introdujo la vida en el Harem en Persia y Bizancio, pero en el siglo XV se dividió éste en una sección de mujeres o Harem y una de hombres o Selamlik, en poco tiempo se convirtió en una costumbre de la población en las casas particulares.
Hasta que finalizó la primera Guerra Mundial hombres y mujeres viajaban separados en los vehículos de transporte público. Entre 1918 y 1923 fueron varios los cambios que sufrió la situación de la mujer.
Primeramente el éxito profesional correspondía únicamente al hombre; sin embargo aquellas mujeres que no carecían de habilidad ni de inteligencia, llegaron a realizar numerosos intentos para abolir la discriminación e imponer sus derechos en la sociedad.
Desde el punto de vista familiar, la familia está sometida a la autoridad del padre. Éste posee numerosos derechos sobre la esposa. El tipo de familia más característico es la llamada familia extensa patriarcal (usra). Está compuesta por las familias monógamas constituidas por los hijos del mismo padre que viven bajo el mismo techo, todos juntos pueden sumar desde unos 20 a 50 miembros que permanecen unidos mientras viva el patriarca.
El matrimonio es endogámico, es decir se casan entre familiares. La mujer se casa muy pronto, apenas núbil, entre los 8 y 18 años, el varón entre los 14 y 18 años.
Primeramente se acuerda el casamiento entre los padres sin tener en cuenta a los jóvenes, por ello el repudio es tan generalizado. Es la madre del novio quien tiene que encontrar una esposa para su hijo; visita las familias y negocia el mahr (la dote) y el shart (los gastos de nupcias y el ajuar). No se permite el adulterio, y para las mujeres es difícil repudiar, ya que tiene que dar sus explicaciones de porqué, en cambio el hombre puede repudiar sin deshonrar a su familia.
En la época de la Ignorancia, la mujer Árabe sufrió una situación de desastrosa humillación. Fue considerada como simple objeto entre las demás propiedades del hombre.
El Corán se hace cargo de ésta situación:
“Pues cuando se anuncia a uno de ellos el nacimiento de una hembra, su rostro se oscurece y se sofoca, se oculta de la gente a causa de la desgracia que fue anunciada. ¿Cogerá la criatura a pesar del deshonor, o la ocultará en el polvo? ¡Cuan malo lo que juzgan!”
Esto representa lo que ocurre cuando nace una niña a su padre, primeramente se enrojece de humillación, pero luego debe decidir lo peor, quedársela o matarla. En la época de la Ignorancia para un padre lo más humillante era tener una niña, vemos aquí el poco valor que tenía en aquel entonces una mujer. A pesar de todo el Corán continúa igualándolos porque finalmente dice, ¡Cuan malo es lo que juzgan!; claramente hace referencia tanto a la mujer como al hombre, pues siempre que menciona a éste hace referencia a ella, por ejemplo “Los musulmanes y las musulmanas”.
La Dra. Muna Yaqún afirma que la mujer musulmana está aún muy lejos de poder ejercer su derecho y desarrollar el papel social y universal que le corresponde. Su arbitraria marginación limita su existencia, enturbia su quietud y la aparta de toda acción. Vemos así el problema del reconocimiento de la capacidad de la mujer de su participación y de su rechazo a una tutela ilimitada sobre ella, vienen a constituir los aspectos más destacados que preocupan su mente.
BIBLIOGRAFÍA:
- SEGARRA, MARTA. (1998): LAS MUJERES MAGREBÍES, EDIT. ICARIA & ANTRAZYT.
- MORGAN, ROBIN.(1984): ATLAS DE LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN EL MUNDO
fuente:encuentra.com





