Tener amigos alarga la vida

La influencia de la falta de relaciones sociales sobre la salud es aún mayor que la que ejercen problemas como la inactividad física o la obesidad

Cristina G. Lucio

La lista de enemigos de la salud es larga y nutrida, pero no deja de crecer. Apunten un nuevo ‘villano’ al que combatir si quieren estar sanos: la soledad. Una investigación estadounidense demuestra que las personas con buenas relaciones sociales tienen más posibilidades de sobrevivir.

Para llegar a estas conclusiones, los autores de este trabajo -de las Universidades de Brigham Young de Utah y North Carolina (EEUU)- repasaron la literatura médica en busca de trabajos que hubieran analizado la influencia de las relaciones sociales sobre la mortalidad.

Preocupados por el aumento del número de ‘solitarios’ registrado en los últimos tiempos, estos científicos querían averiguar las consecuencias que puede tener un excesivo aislamiento.

En total, revisaron 148 trabajos previos sobre el tema que incluían análisis de factores como la integración en redes sociales, el apoyo familiar, el estado civil o la participación en distintas actividades de 308.849 individuos, que fueron estudiados durante una media de 7,5 años.

El hombre, un animal social
Los resultados de la evaluación mostraron que las relaciones sociales parecen influir directamente sobre el riesgo de muerte de los individuos. Así, quienes tenían una vida social adecuada tenían un 50% más de posibilidades de sobrevivir que aquellos cuyas conexiones interpersonales eran insuficientes.

“La magnitud sobre la salud de este efecto [mantener una buena red de apoyos familiares y de amigos] es similar a la que se obtiene dejando de fumar”, comentan los autores de este trabajo, publicado en la revista ‘PLoS Medicine’.

Según sus datos, la influencia de la falta de relaciones sociales sobre la salud es aún mayor que la que ejercen problemas como la inactividad física o la obesidad.

“Los médicos, profesionales sanitarios y educadores tienen en cuenta factores de riesgo como el tabaquismo, la dieta o el ejercicio. Los datos que presentamos dan razones de peso para añadir las relaciones sociales a esa lista”, remarcan los científicos, quienes sugieren la inclusión de distintas variables para medir el bienestar social en las revisiones médicas rutinarias.

Pese a su entusiasmo, también reconocen que son necesarias más investigaciones sobre el tema y un análisis exhaustivo de los mecanismos que intervienen en esta relación.

“Las relaciones sociales se relacionan con prácticas más saludables y con determinados procesos psicológicos [...] Sin embargo, estos factores no explican por completo la influencia de las interacciones sobre la salud”, sugieren los investigadores, quienes están convencidos de que otros factores biológicos también podrían tener mucho qué decir en este tema.

Autor: FAMILIAE Psicoterapia- Fecha: 2011-04-25

La familia y yo

Reflexión sobre el valor de nuestra familia.

LA FAMILIA Y YO

OBJETIVO:

Reflexionar sobre el valor de nuestra familia. ¿Cómo es?, ¿cómo nos gustaría que fuera?, ¿qué podemos hacer nosotros para lograr que se asemeje a ese ideal?

Comprender y perdonar, en vez de juzgar.

MATERIAL:

Plumones y tres hojas de papel para cada uno.

DINÁMICA:

Esta dinámica consta de tres pasos…. nuestra relación con papá, con mamá y con nuestros hermanos. En los tres pasos, vamos a contestar las mismas preguntas que aquí sugieren. Pedir mucha sinceridad. Si se juzga conveniente, al terminar, se eligen por parejas y se comenta lo que escribieron y dibujaron. Respetar a quien no quiera platicarlo.

1. ¿Cómo siento mi relación con papá? ¿Por qué?
¿Estoy contenta con ella?
¿Siento que me quiere, que me comprende, que me respeta?
¿Puedo platicar con él? ¿Lo conozco realmente?
¿Y yo, lo quiero, lo comprendo, lo respeto, me intereso por él?
¿Cómo me gustaría que fuera mi relación con papá?
¿Qué puedo hacer yo para mejorarla?
(Dibuja ahora a tu papá y a ti, según sientas tu relación actual con él…. de la mano, distantes, abrazados, dando órdenes, platicando, etc.)

2. ¿Cómo siento mi relación con mamá? ¿Por qué? (continuar el cuestionario)

3. ¿Cómo siento mi relación con mis hermanos? (continuar cuestionario)

Como esta dinámica es muy profunda, hay que dar el tiempo suficiente, no presionar. Si es necesario, la información del tema se deja hasta la próxima clase.

Tradicionalmente hemos esperado que la familia sea ese lugar donde podemos encontrar amor, comprensión y apoyo, aún cuando todos los demás nos fallen; el lugar donde podemos refrescarnos y cargarnos de energía, para poder enfrentarnos al mundo y sus problemas. Ese lugar donde somos amados y aceptados, no por lo que hacemos y por qué tan bien lo hacemos, sino simplemente por ser, por haber nacido, por ser personas.

Si en la dinámica, nosotros descubrimos que vivimos todo eso, bien, tu trabajo será mantener y acrecentar la riqueza de esa relación familiar.

Sin embargo, es probable que muchos de nosotros no estemos muy satisfechos con nuestra relación familiar actual, que, al menos en algunos aspectos, quisiéramos que fuera diferente. Y esto no es difícil de explicar. Si tomamos en cuenta que nuestra familia está formada por personas que tenemos algo en común, que es la sangre, pero que somos totalmente diferentes, pues no existen dos personas iguales, con distinta manera de pensar, de sentir, de ser, con necesidades personales que satisfacer y que van cambiando con la edad y la realidad que vive cada quien, con derechos y obligaciones, con expectativas diferentes, y conviviendo juntos casi las 24 horas, vemos por qué esa relación que debería ser lo máximo, es tan difícil, qué diferente es aceptar a una amiga por una o dos horas, que a un hermano todo el día.

La pregunta aquí es, ¿creemos que la familia es necesaria? ¿qué pasaría si no tuviéramos familia? ¿Qué sentiríamos si un día, al regresar de la escuela, nos encontráramos con la noticia de que todos habían muerto en un accidente? A veces es bueno pensar en esto, pues nadie sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido.

Por tanto, si consideramos que la familia es necesaria, ¿valdrá la pena estar todos los días renegando, deseando que todos sean diferentes, envidiando a otras familias, o habrá otra forma de vivir más en paz y feliz? Es cierto que nosotros no escogimos a nuestra familia… ellos tampoco pudieron escoger a sus hijos o hermanos… fue en esta familia que Dios quiso que naciéramos…. y si queremos ser felices, conviene que aprendamos a florecer donde hemos sido plantados.

Relación con papá y mamá, nuestra primera relación al nacer, fue con ellos. Ellos nos enseñaron a caminar, a hablar y todas aquellas cosas que nos fueron ayudando a crecer. Sin su cuidado, sin su cariño, no habríamos podido vivir. La vida misma la recibimos a través de ellos. ¿Por qué pues es a veces tan difícil esta relación? Hay varios por qués… Estamos creciendo, y hemos descubierto que papá y mamá son seres humanos, con necesidades y limitaciones, con conductas que no nos agradan, y no los seres omnipotentes que creíamos que eran.

Estamos buscando ser independientes, romper el cordón umbilical que nos une a ellos. Nos molesta que nos cuiden tanto, que no comprendan que queremos más libertad, más permisos.

Esperamos mucho de ellos. Como que el hecho de habernos traído al mundo, los obliga a hacernos y a darnos todo. Nuestra necesidad de amor, de comprensión, de ser importantes para ellos, es insaciable.

Nos deslumbra y emociona tanto el mundo exterior, los amigos, las nuevas experiencias, que la casa y la familia nos ahogan.

Todo esto es bien natural, es parte de nuestro crecimiento.
Así pues, tenemos dos opciones: vivir en guerra con ellos, o buscar formas para vivir en armonía. Una cosa tenemos que tener bien clara…. si nuestra felicidad depende de que papá y mamá cambien y sean como nosotros queremos que sean, hemos decidido ser infelices, pues nosotros podemos cambiar nuestro mundo, pero no el mundo de los demás, si ellos no quieren. ¿Estaríamos dispuestos a cambiar a como cada miembro de la familia quiera? ¿Podríamos darle gusto a todos?

¿Qué se requiere en una familia para que haya armonía y paz? Se requiere comprensión, comunicación, respeto y sobre todo, amor.

a) COMPRENSIÓN. Nuestra canción favorita es que nadie nos comprende, que papá y mamá son unos anticuados, que no comprenden que ya no somos niños, que queremos más libertad, que los tiempos han cambiado, etc. Todo eso es cierto…. más, ¿nos comprendemos nosotros a nosotros mismos? Pedimos que nos comprendan cuando nosotros no nos comprendemos. Y, ¿qué tanto comprendemos nosotros a mamá y a papá? ¿hemos tratado de entender su manera de ser? ¿nos hemos puesto en sus zapatos? Si por ejemplo, no nos gusta que papá tome, ¿nos hemos puesto a pensar por qué lo hace?, le hemos preguntado con interés y cariño, ¿por qué toma? Si mamá anda seguido de mal humor, ¿qué le pasa? Es tan fácil convertirnos en jueces y criticar. Si nosotros queremos ser comprendidos, tenemos también que comprender.

b) COMUNICACIÓN. La única manera de que nuestros papás y hermanos sepan realmente cómo nos sentimos y qué pensamos, es comunicándoselos. La única manera de conocer a fondo a papá y mamá y a nuestros hermanos, es platicando con ellos de lo que sienten, piensan y el por qué de algunas conductas que a nosotros no nos gustan. Comprender no es aprobar. Si no estamos de acuerdo en algunas cosas, como por ejemplo permisos, hay que dialogar, para tratar de llegar a un acuerdo. Lo que pasa es que cuando nos niegan algo, en lugar de hablarlo con serenidad, nos enojamos, damos portazos o levantamos la voz y con eso estamos demostrando que no somos dueños de nuestras emociones y que posiblemente no somos responsables como para obtener el permiso deseado.
Muchas veces pensamos: ni para qué intento hablar con ellos, nunca me escuchan. No es conveniente adelantarnos a juzgar y cerrar la oportunidad de dialogar. Escojamos el momento oportuno y vayamos abiertos a escuchar también su punto de vista. Si nosotros estamos convencidos de que lo que pedimos es bueno para nosotros, es casi seguro que lograremos convencer a nuestros papás.

Los papás aprenden a ser padres a través de sus hijos y de lo que de ellos aprenden. Qué triste que en muchos casos la única comunicación que existe entre papás e hijos, son órdenes y regaños, o cuando hay que pedir permisos o dinero.

c) RESPETO. ¿Qué significa para nosotros “Honrar a tu padre y a tu madre”? ¿Será llevar serenata y regalos el diez de mayo? ¿o el Día del padre?
Honrar quiere decir: respetar, considerar.
Respetar a nuestros papás es respetar su manera de ser, de pensar de sentir, de actuar. Es no ponernos en plan de jueces. Respetar su unicidad. Es no burlarnos de sus fallas o tratarlos en forma grosera. Es ayudarlos y motivarlos en su tarea de papás. Es hacer florecer en nosotros todo lo bueno que han sembrado. Así como nosotros nos sentimos felices aquella vez en la escuela, que sembramos un frijol y que germinó y brotó una nueva plantita, así se sienten felices y recompensados los papás, cuando ven que sus hijos van creciendo y superándose. Respetar es cuidar de ellos cuando enferman o envejecen, y no hacerlos un lado porque estorban.

Si nosotros queremos que nos respeten nuestra manera de ser, necesitamos respetar.

Posiblemente algunos de nosotros nos preguntemos, ¿cómo puedo yo sentir respeto hacia alguien que me ha hecho daño? ¿o que me abandonó cuando era yo un niño? ¿o que nunca me ha demostrado cariño? Etc., etc.
Aquí la pregunta es: ¿y sirve de algo guardar enojo y resentimiento contra ellos? Ya hemos hablado de lo que es un resentimiento. Cómo hace pesada la vida, cómo nos priva de la felicidad. Aún cuando no entendamos el por qué de ciertas conductas, hay que aprender a perdonar…. el perdón nos hace libres para disfrutar la vida y para respetarlos, aunque no aprobemos lo que hacen. Ellos no van a cambiar, si no quieren. Aprendamos a respetar, procurando que no nos afecten y lastimen.

Y, si nos hemos dado cuenta, que ser papás es una misión muy bella, pero que implica gran responsabilidad por lo mucho que los papás influyen y afectan a sus hijos, hagamos el propósito de prepararnos lo mejor posible para ser buenas mamás y buenos papás el día de mañana.

De nuestros papás tomemos todo lo bueno que tienen. Así como cuando una persona se cambia de casa, escoge las cosas mejores para llevarlas consigo y regala o tira lo que ya no quiere o no le sirve, así también nosotros podemos tomar lo que más nos gusta de nuestros papás y hermanos, y no imitar aquéllo que nos lastima o desagrada.

d) AMOR. El comprender, el compartir, el respetar, eso es amar. El amor es el sentimiento más maravilloso que podemos sentir. Y necesita ser demostrado, ya sea con caricias, palabras alentadoras, sonrisas, etc. ¿Les decimos nosotros a papá y a mamá lo que los queremos? ¿y a nuestros hermanos? No llevemos flores a los panteones. Hay que hacérselo saber y sentir, ahorita que están vivos.

e) OBEDIENCIA. El respetar a nuestros papás significa también obedecerlos. ¿Obedecer siempre? ¿Obedecer en todo? Cuando fuimos pequeños nuestra experiencia de la vida era muy escasa. Necesitábamos que papá y mamá nos marcaran el camino a seguir. Ahora que hemos crecido, nos molesta que nos digan qué hacer. Casi siempre nos rebelamos ante sus mandatos, como los hemos etiquetado de anticuados, ni siquiera reflexionamos si lo que nos están pidiendo es lógico y conveniente.

No hay que irnos a los extremos: rebeldes o totalmente sumisos. El mismo Jesús nos da un claro ejemplo de cómo actuar. En su edad adolescente, toma una decisión independientemente de sus padres; es su misión la que está en juego y debe cumplirla, y así que se los hace comprender a sus padres, extrañados y desconcertados. Pero no produce ruptura en sus relaciones familiares, no se afirma destruyendo, sino que, tras el diálogo y explicación, perdura la unión, la integración y la colaboración obediente.

Relación con nuestros hermanos. ¿Por qué casi siempre estamos como perros y gatos? ¿Por qué con los amigos mostramos nuestra mejor cara, y con los hermanos ni nos sonreímos?

Es probable que para valorar lo que es un hermano, necesitaríamos meternos en los zapatos de alguien que es hijo único, para sentir la soledad. Cómo se comparten las alegrías y las tristezas y hasta el trabajo de la casa, cuando son varios hermanos.

ILUMINACIÓN CRISTIANA DE LA REALIDAD

La paternidad y la maternidad es un signo Eucarístico.
En la Eucaristía, Jesús se nos presenta en forma de una mamá, puede decir lo mismo. Ella se ha gastado levantándose desde muy temprano para hacer el lunch, para tenernos ropa limpia, para asear la casa, para servirnos la comida caliente.

Un día, esos papás serán ancianos, estarán acabados….. y sus hijos, nosotros, estaremos en la plenitud de la vida, con todo el vigor en nuestro cuerpo.

Cuántas cosas podía haber hecho papá con su dinero, si no hubiera tenido que mantenernos. Cuánto descanso y tiempo para hacer lo que quisiera, hubiera tenido mamá, si no tuviera que cuidar de nosotros. Más ellos, gustosamente, gastaron su vida, para darnos la vida. Un acto de amor constante, sin vacaciones.

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Fuente:
Pastoral Juvenil Coyuca.

http://pjcweb.org

Conócete a ti mismo: Eres importante.

Ejercicios prácticos de relaciones humanas para que el joven se conozca más.

CONÓCETE A TI MISMO: ERES IMPORTANTE.

1. OBJETIVO

Que el joven se conozca más a sí mismo por medio de unos ejercicios prácticos de relaciones humanas.

2. DESARROLLO DE LA REUNIÓN

2.1. Motivación.

Se habla de la importancia de conocerse a sí mismo, de aceptarse, de conocer las propias cualidades y defectos. Este es el primer paso para lograr una madurez humana.

2.2. Trabajo personal.

Se le entrega una hoja a cada joven con las instrucciones de los tres ejercicios personales.

El animador explica brevemente el trabajo:

EJERCICIO 1: Escribe sin pensarlo mucho todas las CUALIDADES que tienes. Dispones solamente de tres minutos para escribir todo lo bueno que tienes en lo físico, intelectual, moral. Para que puedas escribir más cosas usa sólo una o dos palabras para cada cualidad. Por ejemplo: amable, sencillo.
Vuelve a escribir, sin pensarlo dos veces, todos tus DEFECTOS. Dispones también de 3 minutos.

EJERCICIO 2: Vas a dibujar el ESCUDO de tu vida. Divide el escudo en 4 cuadros. En el primer cuadro dibuja un signo expresivo de tu infancia; en el segundo, de tu adolescencia; en el tercero, de tu presente; en el cuarto, de tu futuro. Dispones de 15 ó 20 minutos.

EJERCICIO 3: En la escala de calificaciones del cero al diez, asigna la calificación que creas merecer como persona. Es un juicio cuantitativo de valores. Escribe tu calificación.

2.3. Pequeños grupos.

Comenten las siguientes preguntas:

¿Cómo te ves a ti mismo?
¿Te gusta tu forma de ser?
¿Quieres cambiar en algo? ¿En qué?
¿Cómo te gustaría ser? ¿Por qué?

2.4. Plenario.

El animador pregunta si los ejercicios personales y la discusión en pequeños grupos les ayudaron a conocerse más. Se da el tiempo necesario para escuchar experiencias personales, impresiones y comentarios sobre los ejercicios realizados.

3. MATERIALES COMPLEMENTARIOS

3.1. Rasgos que te definen a la hora de actuar y manifestarte.

1. De la siguiente lista de adjetivos, señala cinco que reflejen las actitudes que se dan en ti normalmente:

inquieto
locuaz
indeciso
cínico
quijotesco
utópico
solitario
frustrado
servicial
libre
animado
reflexivo
desanimado
muerto
auténtico
impulsivo
realizado
incrédulo
manejado
confiado
eficaz
responsable
comprensivo
evadido
sensible
lanzado
entregado
comunitario
infantil
realista
dependiente
sincero
optimista
triste
revolucionario
comprendido
crítico
expectativo
tímido
coherente
inútil
cegado
fructífero
comprometido
fanático

2. De los cinco adjetivos elegidos, subraya los que expresan:
- tu actitud más positiva
- la actitud que más te gustaría cambiar

3. Comparte con otra persona tus actitudes.

4. Deja que otro miembro del grupo te comunique las actitudes que más se reflejan en ti.

3.2. ¿Quién soy?

¿Quién soy? Me dicen a menudo
que salgo de mi celda
sereno, risueño y firme,
como un noble de su palacio.

¿Quién soy? Me dicen a menudo
que hablo con los carceleros
libre, amistosa y francamente,
como si mandase yo.

¿Quién soy? me dicen también
que soporto los días de infortunio
con la indiferencia, sonrisa y orgullo,
como alguien acostumbrado a vencer.

¿Soy realmente lo que los otros dicen de mí?
¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí?
Intranquilo, ansioso; enfermo, cual pajarillo enjaulado.
Pugnando por poder respirar,
como si alguien me oprimiese la garganta
hambriento de colores, de flores, de cantos de aves,
sediento de buenas palabras y de proximidad humana,
temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
agitado por la espera de grandes cosas,
impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
cansado y vacío para orar, pensar y crear,
agotado y dispuesto a despedirme de todo.

¿Quién soy? ¿Éste o aquél?
¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? ¿Ante los hombres un hipócrita,
y ante mí mismo un despreciable y quejumbroso débil?
¿O bien, lo que aún queda en mí semeja el ejército batido que se retira desordenado ante la victoria que tenía segura?
¿Quién soy? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, tú me conoces, tuyo soy, ¡oh, Dios!

(D. BONHOEFFER, 1944)
Prisionero por su compromiso contra el régimen nazi

3.3. “El Rey de lo Creado”.

Llamados a diferenciarnos y ser conscientes.
Hace años, un papá se consiguió un chimpancé recién nacido y lo juntó con su hijito, también él un bebé. Durante los primeros meses el niño y el chimpancé crecieron a la misma velocidad. Jugaban juntos y casi no había diferencia entre ellos. Pero al comenzar el segundo año empezó a verse una diferencia grande. El niño empezaba a ser consciente de sí mismo, a darse cuenta de quién era y a percatarse de su propio yo. En este momento el animal y el hombre comenzaron a diferenciarse radicalmente. El hombre empezó a ser capaz de verse a sí mismo, de observarse a sí mismo.

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Texto propiedad de:
Un proceso de Formación para los Grupos Juveniles 1
Javier González Ramírez
Editorial San Pablo
(Este texto sólo puede ser utilizado para fines de formación juvenil. Se prohíbe el uso lucrativo con cualquier contenido de este material)

Fuente:
• Pastoral Juvenil Monterrey.

http://www.pastoraljuvenilmty.org.mx/

Razones para terminar un noviazgo.

No basta amar a una persona para formar una pareja con ella.

RAZONES PARA TERMINAR UN NOVIAZGO

Objetivo:
Hacer conciencia de los factores por los cuales una relación de noviazgo debería terminar, preparando al joven a relaciones emocionalmente estables.

No basta amar a una persona para formar una pareja con ella. Aunque íntimamente ligados, son dos asuntos diferentes. Podemos amar intensa y profundamente a una persona, y al mismo tiempo darnos cuenta de que no podemos formar una buena pareja con esa persona.

La relación de pareja es maravillosa, pero también difícil. No es suficiente, para construirla, con lindos sentimientos. Hacen falta otras cosas: madurez, salud emocional, respeto, solidaridad, generosidad, comunicación, proyectos de vida comunes, acuerdo en los principios básicos, flexibilidad…

El noviazgo es, precisamente, la etapa para darse cuenta de si dos personas que se aman pueden o no, al cabo del tiempo, formar un matrimonio feliz. Por eso necesitan estar atentos a lo que verdaderamente ocurre en su relación, más allá de la atracción y el enamoramiento. Conviene que estén atentos a los pequeños signos, detalles que pueden estar ocultando problemas graves, como los siguientes, que deben prender una señal de alarma en nuestra relación:

1.- VIOLENCIA. Cuando hay violencia en la relación sea verbal, emocional o física, aunque sea leve, esa relación debe terminar de inmediato. Las esposas de hombres golpeadores, por poner un ejemplo, relatan casi siempre que de novios ya había gritos e insultos. Nunca pensaron que eso empeoraría, la violencia nunca construye una relación. Es una profunda falta de respeto.

2.- CELOS. Cuando alguno de los dos es celoso, son una señal terrible de inseguridad, de afán de control y de posesión sobre el otro. Sobre estas bases no puede existir el auténtico amor. Los celos, no son, para nada, una prueba de amor. Al contrario, significan que el celoso te considera posesión suya, para su uso y recreación.

3.- DEPENDENCIA EMOCIONAL. Si se necesitan el uno al otro para ser felices. La felicidad es una experiencia interna y responsabilidad de cada quien. Si comparten y enriquecen su felicidad, qué maravilla, pero si dependen del otro para ser felices, si sienten que su vida esta vacía sin el otro, eso no es amor, es dependencia.

4.- ALCOHOLISMO. Cuando uno de los dos bebe más de la cuenta. El alcoholismo es una enfermedad. Los enfermos alcohólicos merecen amor, comprensión y respeto, como cualquier persona. Pero, mientras no se recuperen de su enfermedad, no están capacitados para formar una pareja, mucho menos para ser padres. Hablamos de recuperación, no solamente de dejar de beber. La recuperación significa un cambio profundo de la persona, de su carácter, de su madurez, de su vida espiritual. El alcoholismo es una enfermedad progresiva, de modo que es probable que durante el noviazgo todavía no se manifieste plenamente, pero si hay signos de esta enfermedad, está ahí, por ejemplo beber cada fin de semana, excederse una y otra vez, no poder decir “basta”, aburrirse en reuniones donde no hay alcohol, hacer o decir cosas que no haría o diría sobrio, tomar para escapar de tensiones o problemas o para animarse…

5.- DESEOS DE CONTROL. Si tu novio o novia te presiona a hacer algo que tú no estás de acuerdo porque le parece bueno para ti. Esto puede parecer un detalle insignificante, pero en el fondo hay un enorme deseo de control sobre la otra persona, lo que implica poner obstáculos para que sea ella misma.

6.- NO PUEDEN SER AMIGOS. Si lo que los une es la pasión, el deseo, el enamoramiento; pero no pueden sentarse a platicar; si no se escuchan uno al otro; si no pueden compartir sus vidas como hacen con un buen amigo o una buena amiga, eso que hay entre ustedes no les va a permitir formar un buen matrimonio.

7.- PROBLEMAS PSICOLÓGICOS. Cualquier problema psicológico serio es razón suficiente para terminar un noviazgo, o al menos para plantear la necesidad de recuperación del afectado antes de formalizar más la relación. Problemas como depresión, ansiedad, inseguridad profunda, inmadurez, obsesiones, masoquismo, agresividad, compulsiones, adicciones y otras, deben ser tratados profesionalmente antes de formar una pareja. El miembro sano de la pareja no debe sentirse culpable por dejar al otro con su problemas porque, como ya dijimos, una cosa es el amor y otra la pareja. Podemos amar a alguien con problemas, y apoyarlo y ayudarlo en la medida de lo posible, pero de ahí a formar una pareja hay un abismo. No solamente no es conveniente, sino que no tenemos derecho a hacerlo, por lo menos no si lo que queremos es formar una familia.

8.- MENTIRAS Y OCULTAMIENTO DE ASUNTOS GRAVES. Haber tenido un hijo, por ejemplo, o padecer una enfermedad seria, así como antecedentes penales o situaciones familiares problemáticas, entre otros. Estos asuntos, por sí mismos, no necesariamente incapacitan una relación. Pero el otro debe saber que existen para poder tomar una decisión libre, no con base en engaños. Así que, si alguien sospecha con cierto fundamento que el otro le está ocultando algo grave, es mejor terminar esa relación cuanto antes.

9.- EGOÍSMO. Cada quien sabe cuándo es egoísta y cuándo el otro lo es. El egoísmo no permite que se desarrolle el amor.

10.- JUZGARSE EL UNO AL OTRO. Criticar a sus mutuas familias, no aprobarse, no darle valor a lo que siente o piense el otro. Todo esto habla de que no hay un verdadero encuentro entre los dos.

11.- NO AFINIDAD DE VALORES. No estar de acuerdo en los valores fundamentales de la vida. ¿Cómo podrían construir una vida en común así?

12.- NO ESTAR DE ACUERDO EN DETALLES COTIDIANOS. Por ejemplo como pasar el tiempo libre, que uno le guste bailar y otro no, el tipo de comida, etc., y no ser capaces de tolerarse uno al otro. Si uno de los dos tiene que adaptarse a otro, renunciar a sus amigos o actividades que degustan, esa relación no va a funcionar, porque está partiendo de un cancelar, al menos en parte, de uno de lo miembros.

Tomado del libro “OBRAS SON AMORES Y NO BUENAS…EXCUSAS”
Recopilador: Pbro. Jorge Amando Vázquez Rodríguez
Autor del artículo: Yusi Cervantes Leyzaola

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Fuente:
Pastoral Juvenil Coyuca.

http://pjcweb.org

Problemas de pareja entre los jóvenes

Quienes llaman a la línea de ayuda se sienten incómodos con su vida sexual de pareja

Hablar de pareja es también hacerlo de la gran mayoría de nosotros. Según la Encuesta Nacional de Juventud 2005, del Instituto Mexicano de la Juventud (IMJ), el 80% de los jóvenes han tenido alguna vez en su vida un(a) novio(a). Asexoría, trabajando con los datos arrojados por las estadísticas de uso de la línea de ayuda, ha identificado que muchas personas llaman porque atraviesan por algún problema con su pareja y observamos lo siguiente:

El 29.41% estaban involucradas en una relación conflictiva de infidelidad; 25.5% se sentían mal debido a que pensaban que faltaba amor en su vida sexual de pareja; 13.73% tenían problemas cotidianos que, con las fricciones de todos los días, estaban haciéndose más grandes.

Curiosamente, en todos los casos, había hecho falta por lo menos alguno de estos tres elementos que median las relaciones humanas, sobre todo las de pareja:

1.Comunicación 2. Confianza 3.Respeto

El ser humano es tan complejo que es imposible que no existan conflictos en sus relaciones interpersonales, pero la comunicación puede favorecer a la construcción de una sana relación; no sólo comunicando al otro lo que se quiere, sino escuchándolo también.

Quienes llaman a la línea de ayuda porque se sienten incómodos con su vida sexual de pareja afirman, en todos los casos, no llevar vida de pareja; es decir, la relación se ha centrado en las relaciones sexuales, pero no son satisfactorias, dejándoles un sentimiento de vacío. En estos casos, la confianza y la comunicación son indispensables para que la pareja pueda ir creciendo en el amor y la entrega.

En la Encuesta Nacional de Juventud 2005 del IMJ, se preguntó a hombres y mujeres qué buscan en su pareja: El 36% sinceridad y el 20% responsabilidad. La comunicación sólo será efectiva si está mediada por la verdad y la sinceridad; Por otro lado, la responsabilidad es la capacidad de responder a las circunstancias, buenas o malas, de cada día y la forma en la que se cultiva y cuida al otro en cualquier caso.

Asexoría te recomienda:

COMUNICA: ¿Qué tanto se conocen? ¿Saben cuáles son los planes, metas, objetivos de cada uno y los comparten? ¿Cuál es su opinión sobre aquellos temas que tanto te preocupan o te parecen tan importantes? Comunicar es conocer; desenmascarándote y permitiéndole a él/ ella que también lo haga.

CONFÍA: ¿Se dejan llevar por lo que dicen los demás? ¿Crees en él/ ella? Creer en el otro es una muestra de amor…pero no te lances al vacío, sin asegurarte de que haya una red debajo para amortiguar tu caída. Foméntala todos los días a través del crecimiento de ambos y búsqueda constante por alcanzar sus mutuas aspiraciones.

RESPETA: ¿Buscan y quieren lo mismo? ¿Se aceptan tal como son? Procura tener en cuenta que frente a ti tienes a una persona con sus propios gustos e intereses y que probablemente sean diferentes a los tuyos; conócelos y respétalos. Una relación es de dos, y no de uno sólo.

Nos conocemos por nuestras semejanzas, pero crecemos
a partir de nuestras diferencias.

Los datos analizados corresponden a 110 personas que han llamado a nuestra Línea de Ayuda

Fuente: catholic.net

Una página en blanco


El viento fresco del crepúsculo… una lluvia tibia en una tarde de verano… la sangre fresca corriendo por tus venas…

Una página en blanco.

Así puede ser la vida de cada joven, chico o chica. Todo es futuro, esperanza, alegría. Parece que no hay obstáculos, ni traiciones, ni mentiras. Todas las fuerzas están listas para la aventura de la existencia, y una extraña confianza domina los sueños de quien vive entre música, estudios, deporte, amor y riesgo.

Pero luego llegan los desengaños, los fracasos, los golpes imprevistos. Una chica descubre que su novio la engañaba. Un chico se siente burlado por la joven que supo jugar con él. Un estudiante suspende el examen que había estudiado con más esfuerzo. Y una fiesta en la discoteca termina en una curva de carretera después de unas cuantas copas de más.

Cada joven es un misterio de ilusiones y pesimismos, de éxitos y fracasos. Las sensaciones se suceden mientras la vida avanza, y uno a veces no sabe ni lo que quiere ni lo que puede. Hay tardes que se viven intensamente, haciendo cosas grandes: por la abuela enferma, por el amigo al que ayudamos a resolver los problemas de matemáticas, por ese pobre de la esquina a quien le dejamos una bolsa de pan para que pueda engañar, al menos hoy, su estómago lleno de suspiros. Otras tardes terminan con una extraña sensación de vacío: entre un libro, una televisión, unas copas y el teléfono que no dejaba de sonar y de llamar transcurrieron 5 horas sin haber hecho ni siquiera un problema de física que podríamos haber terminado en 10 minutos bien aprovechados…

Se dice normalmente que los jóvenes tienen mucha vida por delante y poca vida por detrás. Lo cierto es que todos tenemos por detrás experiencias y recuerdos que no pasan. Un niño caprichoso es un joven inmaduro: lo que hizo cuando tenía 10 años no deja de tener su importancia. Pero también es cierto que todos tenemos algo (no sabemos cuánto) de vida por delante.

El pasado nos dice mucho de lo que somos, pero no nos dice todo lo que podemos ser. Cada acto que nace de nuestro amor puede escribir con nueva tinta una historia que parecía triste, y que, de repente, termina de un modo feliz y esperanzado. Al revés, una historia que parecía estar llena de alegrías y de triunfos queda destruida en pocos segundos por una decisión equivocada.

Todos podemos ser jóvenes, todos podemos escribir algo nuevo en nuestra vida. Quizá ahora, en este instante, alguien espera unos pasos, una llamada, un reencuentro, un gesto de perdón o de cariño, para cambiar radicalmente una existencia que parecía destinada a un fracaso lleno de amargura.

Ahora podemos amar y ser amados. No sabemos si habrá mañana. Este momento es todo lo que tenemos. Puede servirnos, si lo que queremos de verdad, para construir un poco de cielo en esta tierra llena de dolores y de esperanzas…

Fuente: catholic.net

¿Relaciones prematrimoniales? – JMJ Young Answers

¿Preservativo en el matrimonio? – JMJ Young Answers

¿Matrimonio para siempre, o divorcio? – JMJ Young Answers

Dibujos para niños y nada para adolescentes

Por Mariano González
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Última actualización 16/05/2011@08:19:41 GMT+1
La medida para valorar un programa de televisión suele ser cuánta gente lo ve. Pero también se puede preguntar a los profesionales del Medio qué piensan ellos mismos de los gustos del espectador. En concreto ¿piensan los profesionales que dos segmentos de la audiencia, niños y adolescentes, se identifican con los modelos sociales y la oferta de los Medios?
Si la pregunta se refiere a la televisión que más ven los adultos, la generalista, la respuesta de los profesionales es que a los menores de 13 años esa televisión no les gusta. Y los adolescentes (14-18 años), ¿qué opinan de la tele en general? Pasan de ella. Solo se fijan en algunas series, la mayoría fabricadas para adultos, pero que les atraen porque están protagonizadas por actores de 30 años, disfrazados de alumnos de Instituto. Eso es todo. La industria carece de productos audiovisuales para ese target.

Porque las cosas cambian. Hasta 1986, la única televisión era TVE. Su programación enganchaba a todos y trasladaba bien sus modelos sociales. No había alternativa. Hoy, con una copiosa oferta, los más pequeños sí han encontrado su hueco en los canales infantiles –como Clan y Disney Chanel–, mientras que los adolescentes no se identifican con lo que ven. La oferta selvática de la TDT les resbala. Se van a contenidos más interactivos y los encuentran en el marasmo de las nuevas tecnologías.

La ventana de los canales temáticos tiene una pega: el exceso de dibujos animados, por un lado; y la abundancia de producciones muy americanas, por otra. Muy reductiva. Los programas específicamente infantiles, y de factura española, son habas contadas: el éxito mundial de Pocoyó, El club de Pizzicato (TVE2) y la esporádica aparición de programas con menores en el plató.

Aprender el medio

El canal Teleclip.tv enseña a chicos de 7 a 16 años a realizar reportajes, video-clips, telediarios, guiones, etc. A ser creativos. Su directora, la profesora de Ciencias de la Información (Complutense) Loreto Corredoira, hizo el primer diagnóstico en una reciente jornada sobre televisión y menores de edad: “Los niños han encontrado contenidos especializados con los que se identifican; los adolescentes, no. La televisión no responde a sus expectativas. Quieren sentirse más protagonistas que los niños y por eso se intercambian contenidos”.

En ese mismo acto de iCmedia (federación de asociaciones de usuarios de medios), una solución para el público infantil la dio Yago Fandiño, subdirector de la Web de Contenidos de RTVE. Consiste en desagregar contenidos, según edades. Es un esfuerzo del Medio, que falta en muchas cadenas.

Fandiño apunta dos problemas para los niños: los modos de acceso (móviles, webs, consolas, portátil) son abundantes y los contenidos también. Y como no todos son válidos para ellos, la elección se complica.
En cuanto a los adolescentes, gran despiste. “No les vale el modelo unidireccional. Incluso a partir de los 12 años ya no sabemos qué contenidos les interesan”.

Niños mayores

Sí, el período de infancia se acorta, apostilla Fernando Barrenechea, Responsable de Marketing de Zinkia, productora de Pocoyó. Los niños utilizan ya más de un soporte para ver contenidos, muchas veces diseñados para un público más mayor, “lo que no sé si es bueno”, se lamenta.

En cuanto a los gustos de los adolescentes: “Van por delante del modelo que ofrecemos. Los productos de animación se les quedan cortos, y las series juveniles, que siguen con pasión, tienen un código de valores inapropiado para su edad”.

Una ley muy laxa

Arturo Canalda, Defensor del Menor en Madrid, centró el tiro en los contenidos inadecuados para menores, que una Ley Audiovisual “muy laxa” permite a las cadenas difundirlos. Igualmente culpables son el miedo del espectador y de las instituciones a criticar y sancionar al Medio que así actúa, el morbo de verlos –lo que sube la audiencia– y la actitud de los padres que, con su pasividad, no dan criterio a sus hijos para elegir ofertas de calidad.

Fuente:padresycolegios.com