Para educar mejor: no olvides, primero espos@ y luego madre/padre

Es muy fácil que, con la vida que llevamos, nos volquemos en nuestros hijos en los ratos libres que nos quedan y olvidemos por arte de magia al marido (o el marido a nosotras). Por eso, es muy bueno recordar que primero nos casamos y luego vinieron los hijos, que en unos años se irán (es ley de vida y lo deseable). Así que, la mejor inversión es dedicarnos tiempo marido y mujer. Además de ser el mejor legado que les podemos dejar: ver que somos uno, que educamos juntos (aunque esté más presente uno u otro), que no nos contradecimos, que… ¡¡¡nos queremos!!!…, no sólo nos soportamos.

Unos padres que demuestran a los hijos que se quieren, que se dedican tiempo, que se escuchan…, no os quepa duda que tendrán unos hijos que sigan su estela y que escucharán a los demás y en el futuro a su novi@, a su marido/mujer……. No sabéis la de cosas que aprenden nuestros hijos sólo viendo cómo nos queremos y cómo nos esforzarnos por queremos…. ¡¡¡no nos engañemos, pues a veces hay que proponérselo!!!

 

¿Cómo es el amor verdadero?

El amor verdadero es permanente, profundo, complejo, motivado, activo, positivo, orientado, con perspectiva de pasado, presente y futuro. Para que exista un amor auténtico se necesitan grandes dosis de madurez por parte de los enamorados.

El amor es mucho más que un sentimiento, pues éste puede ser superficial, pasajero, simple, inmotivado, impulsivo, arrítmico…

Hoy en día escuchamos que el motivo para hacer algo o dejar de hacer es “me apetece” o “no me apetece”. Querer de verdad al otro es “querer querer”, ¡quiero quererte aunque no me apetezca! Aunque hoy no lo sienta, porque el amor esforzado es el que merece la pena, el que nos hace felices a la vuelta de los años.

¿Quién es más libre: quien hace lo que quiere o quien quiere lo que hace?

 

¿Se puede perder el amor?

. Porque el amor es cosa de voluntad y el acto más propio de la voluntad es el querer, que es libre. Queremos siempre lo que queremos querer. Somos libres porque podemos querer lo que queramos. QUEREMOS CON EL CORAZÓN PERO TAMBIÉN CON LA CABEZA (es muy bueno que expliquéis bien esta idea a los hijos cuando empiezan con el tonteo de los novios, así se casarían más maduros).

El amor romántico de verdad es aquel que dice “te quiero tanto, que te pongo todo por encima, aunque en este momento ‘no me apetezca’”.

 

Modos de unirse

Existen distintos modos de unirse: unos nos benefician y otros nos deterioran.

En todo matrimonio hay ideas buenas y malas sobre el amor, que cada pareja debemos descubrir para crecer. Por ejemplo, idea mala: si mi ‘fulanito’ me ama tiene que darse cuenta de lo que me ocurre (típico de mujer: bajadita de ojos y que el otro descubra que estoy enfadada)… siempre debería entenderme. Sin mediar palabra, juzgamos al cónyuge y nos deprimimos sin razón. Es más práctico hablar y decir “tengo un soberano enfado y quiero que me escuches”, y así el otro sabe a qué atenerse.

Para amar conviene saber amar y aquí vienen los ‘modos de vivir la unión’:

–   Fusión: en química diríamos que dos materiales se funden y se convierten en uno nuevo. Se pierden las diferencias. Esto NUNCA debe ocurrir en el matrimonio. Al casarnos no debe desaparecer la persona que éramos. Al principio puede parecer un matrimonio modelo, pero al final no os quepa duda que estalla. Todos necesitamos sentirnos reconocidos por nuestra manera de ser. Para poder estar juntos debemos poder opinar, aunque en algún momento surja el conflicto. Hablar, escuchar, fiarse de la versión del otro y al final tomar decisiones conjuntas, asumidas por los dos. De lo contrario el amor pasa a sentirse como una prisión, y de ahí aflora el sentimiento de ¡siempre hago lo que él/ella quiere! Y llega la separación.

–   Asimilación: el grande hace desaparecer al pequeño, es como si tiramos un vaso de fanta en una piscina… ¡desaparece! Son esas relaciones en las que uno es admirado y el otro el admirador. El primero cada vez será más poderoso, déspota, intransigente y el segundo, débil y anulado. Esta unión no es un encuentro de dos almas. No existe enriquecimiento, porque no hay contraste. El poderoso cae en una constante reafirmación de sí mismo, sin posibilidad de novedad ni crecimiento, mientras el débil va perdiendo fuerza. Los hijos viven un ‘infierno’ y sólo desean irse de casa. Solución: el débil debe empezar a confiar y creer en lo que él/ella puede aportar y el poderoso salir de su estancamiento y valorar a la persona con la que vive como fuente de enriquecimiento personal.

–   Participación: son los matrimonios con aficiones comunes; están de acuerdo en todo, pero acaban discutiendo. Desconocen lo que puede ser la unión en la diferencia. La participación es un ‘modo humano’ de unión (no así las otras), PERO no en el matrimonio, pues les une lo que tienen en común, no se unen las personas en su totalidad. Es como estar unido al coro de mi parroquia porque a todos nos gusta cantar. Al final siempre surgen diferencias: modo de entender las cosas, prioridades… Vemos la divergencia como algo peligroso, en lugar de verlo como una posibilidad de la creatividad. Pensamos que cuanto más iguales seamos mas unidos estaremos. Anulamos así las identidades, provocando las frustraciones individuales y la falta de crecimiento intra y extra matrimonial. Solución: descubrir que la unión conyugal no está sólo en los que nos une, sino en que ‘queremos’ vivir esa unión.

En la relación conyugal las identidades personales no son un enemigo, sino la posibilidad de la unión. Saber o ver que tu identidad me cautiva, no para rendirme a ella, no para ser igual que tú, sino para ofrecer juntos una riqueza mayor. Esto sería un modo de unión llamado COMUNIÓN.

–   Comunión: entre un hombre y una mujer las diferencias estructurales obligan a una salida de sí continua. El entendimiento no es espontáneo, supone un trabajo, una búsqueda del otro, una revisión del planteamiento propio de las cosas.

 

Posiblemente tu ÚNICA decisión libre

Posiblemente, la elección de tu marido/mujer puede ser la única (o de las poquitas) decisión libre que tomes en la vida. La familia en la que creciste no la elegiste; los hijos nos vienen dados, no los pedimos a la carta (aunque desgraciadamente la ciencia va dando sus posibilidades), el trabajo para la gran mayoría no ha sido “quiero trabajar aquí”, sino hago mil entrevista y ¡¡¡por favor que me contraten en alguna!!!… Por tanto, sé inteligente: si tú has escogido a tu mujercita o a tu maridito… ¡¡¡cuida tu elección!!! Mima el amor a tu pareja como lo haría con un jardín de flores: riégalo, protégelo del frío y del extremo calor, no dejes que lo pisotee nadie, arranca las hojas feas para cuidar su imagen….

Así, ante la clásica pregunta de tu querido hijito: “mami/papi, ¿a quién quieres más a papá o a mí?”… ¡¡¡no caigas!!! La respuesta debe ser tajante: a papá por supuesto, pues a él lo elegí yo y tú me has sido dado. No hemos elegido a los hijos, entonces… ¿por qué invertimos los mejores años de nuestra vida en ellos descuidando ‘nuestra inversión’?

Los hijos tarde o temprano volaran y si no nos hemos preocupado de hablar cada día un poco, de conocernos, de amarnos… cuando estemos de nuevo solos (como de recién casados) nos encontraremos viviendo con un desconocido/da. ¿O crees que el hombre/mujer con el que te casaste a los 25/30 años, será la misma persona a los 50?

Es necesario fomentar el amor a través de los pequeños detalles, actos de generosidad que demuestren por qué la otra persona nos importa. (Leer documento adjunto).

Nos casamos libremente, por tanto, recibir al otro y entregarnos a él/ella debe hacerse libremente CADA DÍA. Pero no nos engañemos: quererlo libremente no quita superar nuestros egoísmos o trabajar cada día por el amor.

OBJETIVO:

–   HABLAR 10 MINUTOS CADA DÍA SIN INTERFERENCIAS: ni móviles, ni ordenadores, sin niños, con la TV apagada y sin despachar. De vuestras cosas.

–   UNA VEZ AL MES SALIR JUNTOS SIN AMIGOS: a cenar como os arreglaríais si fueseis con amigos, ella pintada y él afeitado, con ropa bonita, con el pelo cuidado…

–   UNA VEZ AL AÑO FIN DE SEMANA ROMÁNTICO: antes de la crisis os diría una vez al trimestre, pero hasta los recortes llegan al romanticismo. Y ni se os ocurra estar constantemente llamando para ver si están bien los niños, ni hablar todo el tiempo de ellos. Tus hijos están bien, si tú lo estás y para eso padre y madre os debéis cuidar mucho, debéis de ser los primeros y así ellos serán felices.

Me lo pido… ideas para regalar a nuestros hijos

Como bien sabemos toda Navidad llega cargada de ilusiones para los más
pequeños de la casa. Gracias a ellos por su capacidad de asombro son capaces de
contagiarnos su alegría y ayudarnos como padres a adentrarnos en el misterio de
la Navidad. Por eso mismo tiene tanta importancia como los padres eduquen a sus
hijos entorno al significado de los regalos y que valores vienen asociados a
ellos.

Por ese motivo os dejamos algunas ideas para regalar esta Navidad. Para ello es importante:

Intentar hacer regalos que puedan ser menos materiales, que supongan el poder pasar un tiempo con ellos, a modo de alguna invitación, ir a ver un partido de futbol
juntos o ir a algún espectáculo infantil. Esto nos ayudará a ser creativos y
poner un mayor esfuerzo. Y no caer siempre en los mismos regalos materiales.

Si tenemos que hacer algún reglado material, que no sea muy costoso. Que quizás sea mejor dos cosas que no una y se puedan dar cierto uso a largo plazo, y a su vez que pueda compartirlo con otros amigos, o hermanos.

Si hacemos regalos materiales necesitan ser juegos que favorezcan su actividad física y permita el contacto con la naturaleza como por ejemplo: una bicicleta ounos patines, etc.

No regalarles siempre lo que esperan o han pedido porque a veces hacemos nuestros hijos muy exigentes y nosotros como padres nos desvivimos por ir de tienda en tienda en su búsqueda. Recordemos que no es lo importante el regalo sino como lo valoremos y ayudemos a nuestros hijos a tal fin.

Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es

Hacemos familia también en Navidad

Estamos a un tris de la Navidad, realmente estas son fechas que en gran parte del mundo parecen vivirse. La Navidad representa todo un acontecimiento, y es esa novedad la que da sentido verdadero a este tiempo. Sin embargo todo transcurre tan deprisa, que en nuestras familias a veces la Navidad entre tantas vacaciones para los niño, las comidas, los regalos perdemos los mejores momentos para dedicarlos a la familia.
Seamos más creyentes o menos ¿quien no pone un motivo navideño en sus casa? Para empezar en cada casa sería muy bonito que podamos comenzar a hablar de la Navidad, a través de los pequeños signos y símbolos que esta nos muestra. Los hijos en este tiempo también necesitan que se les eduque, no les podemos dejar en manos de la televisión, del ordenador para que sean estos quienes les cuenten y le enseñen el porqué del motivo de la Navidad. Como decimos no hay vacaciones para la educación. Puede que a través del colegio les introduzcan pero estáen nuestra mano, en nuestra familia el poder continuar esa labor. Por lo tanto vamos a hacer también familia en Navidad.
¿Qué nos puede servir?
– Implicar a nuestros hijos en la decoración de nuestra casa, que nos ayuden a poner el Belén, el árbol, y a partir de ahí podámosle contar en función de cada una de sus edades lo que representa.
– Favorecer en esos días un clima de acogida en la familia, el mostrarnos con los otros miembros de la familia a gusto, evitando confrontaciones delante de nuestros hijos.
– Hacerles partícipe de la importancia de compartir, de ser solidarios con aquellos que no tienen regalos. Y de ahí reforzarles su generosidad.
– Ayudarnos en la preparación de las comidas, de poner la mesa, etc
– Crear ilusión y un clima de alegría.
– Poder contar cuentos de Navidad o cantar villancicos juntos.
– Seleccionar actividades para hacer con otros niños que tengan que ver con la Navidad.

 

Dejanos tus comentarios en: mcarmengr@psicovinculos.es

Redes sociales:La generación interactiva

En  nuestra sociedad actual, nuestra forma de vida ha cambiado, en gran medida, debido la  influencia de las nuevas tecnologías. A nivel general, y especialmente en la adolescencia, los medios de comunicación han adoptado un papel determinante en su formación y educación. Y más concretamente las redes sociales en internet.

El concepto de Red Social es muy antiguo, pues como seres humanos que somos siempre tendemos a la relación con el otro. Así todo psicólogo para realizar una buena evaluación psicológica intenta sondear cuál es grado de relaciones sociales que tiene la persona que busca ayuda. Pues bien cuando hoy por hoy mencionamos una red social se nos enciende enseguida una bombilla y hablamos de las comunes en internet: faceboock y tuenti. Estas redes sociales son páginas que permiten
a las personas conectarse con sus amigos e incluso realizar nuevas amistades, a fin de compartir contenidos, interactuar y crear comunidades sobre intereses similares: trabajo, lecturas, juegos, amistad, relaciones amorosas, etc. Su método de uso es muy fácil acceso pues tan sólo se requiere para entrar  un nombre de usuario y un email de  contacto.

Sin embargo se plantea nuestro dilema como padres y educadores ¿son las redes sociales
peligrosas? Digamos que como decía San Ignacio de Loyola: uno debe servirse de las cosas tanto y cuanto me ayuden para el fin para el que hemos sido creados.

Las nuevas tecnologías que, inicialmente, surgen con el objetivo de mejorar y hacer
nuestra vida más fácil y cómoda, pueden llegar a generarnos problemas. Sin embargo por un lado conviene que valoremos sus riesgos y por otros sus beneficios para a partir de ahí tomar las postura ante ellas más conveniente.

Sus riegos son que: favorecen el aislamiento y su uso excesivo puedo llevarnos a la incomunicación; puede que gusten demasiado y producir enganches: se le dedica mucho tiempo y se puede
llegar a prescindir de otras actividades importantes; conexión compulsiva: Poco control de los impulsos, ansiedad, elevada inquietud o aumento de la agresividad;  Se vierten contenidos no aptos;
Publicación de perfiles personales. En ellos nuestros chavales introducen fotos. Comentarios, información. A veces se utilizan mensajes para acosar, envío de imágenes (con contenido sexual por medio del móvil).

Sin embargo también como padres y educadores debemos conocer sus beneficios. Así hemos de saber que las redes sociales en internet nos permiten tener contacto con la gente. Permite
comunicarnos con otras personas desde cualquier lugar
; Ofrecen una gran cantidad de material para la diversión y el entretenimiento: nos permite subir música, fotos, videos; permite mayor independencia y autonomía a las personas discapacitadas e incapacitadas; Pueden ser utilizadas como medio educativo y ayudar a promover buenas ideas.

Y Ante todo esto ¿qué podemos hacer? Los padres deben ser conscientes de controlar, educar y enseñar a sus hijos el  buen uso de internet en general. Y para ello antes de poner en práctica técnicas, pautas, tenemos que interrogarnos por cómo soy yo modelo para mi hijo, como exijo yo unas cosas que a veces no llevo a cabo y como es mi relación en la relación que yo tengo con mi hijo. Porque si caemos en reducir la educación paterno filial a un conjunto de técnicas, de fórmulas y
de conductas es ignorar lo esencial. Sin embargo sí que ayudaran las siguientes recomendaciones específicas:

  1. Que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en Internet. Es conveniente alentarles en el cultivo de otras actividades lúdicas o formativas.
  2. No dar datos identificativos personales.
  3. No solo consumir o ser receptores pasivos, alentar y motivar para crear y para interrogarse. Mostrarles que de ben ser críticos en la red.
  4. Colocar el ordenador en una zona común de la casa.
  5. Si ven algo extraño, o desagradable o se siente intimidados, han de avisar a sus padres.
  6. No enviar fotografías o videos de  otras personas que le hagan sentir mal por su
    carácter vejatorio o comprometedor.
  7. Marcar un horario de uso y hacer hincapié en que se entre en internet cuando se tenga
    un objetivo concreto.
  8. También existen programas de “control parental” el acceso a páginas de contenido no
    apropiado para su edad.
  9. No permitir que los niños tengan acceso a Internet sin que una
    persona mayor
    esté con ellos o bajo su control.

10. Y en todo hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos sintomáticos de posibles
“enganches” a la Red.

Por Mª Carmen González Rivas

Os añadimos una de la intervenvenciones del presidente de Tuenti, en el Congreso CREO EN INTERNET celebrado en Madrid en este mes de Noviembre. Dará algunas pistas para poder saber utilizarlas de manera más conveniente.

Mandanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es