Límites en el uso de Internet: ¿Deben los padres controlar, vigilar o prohibir?

Daniel Rama y Dr. Carlos Chiclana- 07 Marzo 2012

La relación padres-hijos en el aprendizaje del uso de internet puede resultar similar a cualquier otra situación de la vida, con los matices tecnológicos y de diferencias generacionales que se dan frente al ordenador o los dispositivos móviles.  Sabemos que los padres son insustituibles en la educación de sus hijos y particularmente en el desarrollo de la constancia, la motivación para el éxito y en el comportamiento autoafirmativo y analítico orientado a la resolución de problemas.

Si esto lo haces en tantos ámbitos, también lo puedes hacer frente a las pantallas. La influencia de los padres abarca prácticamente la totalidad de los comportamientos, conductas y desarrollos de sus hijos. Lo habitual es que los padres queramos educar y guiar a nuestro hijo hacia la felicidad, y el mejor vehículo para llevarlo a cabo es una buena comunicación. Nos comunicamos de muchas maneras que podemos agrupar en tres: informativa, racional y emotiva o profunda.

En la informativa (“modo telediario”) informamos de lo que ha pasado o de lo que queremos que pase, sin dejar claro qué supone la noticia para el niño y en ocasiones ni tan siquiera para nosotros: “en internet hay mucha gente que utiliza una personalidad falsa”. No se sabe si es bueno o malo, si papá y mamá también tienen una identidad falsa o si me están dando una idea para que yo lo haga.

La comunicación racional se utiliza cuando junto con los datos también se trasmiten algunas consideraciones de tipo reflexivo o intelectual. Se suele utilizar como herramienta para transmitir pautas, valores y normas. Frases como “deberías… porque…” ó “hacemos esto para…” son algunos ejemplos.

El modo emotivo transmite sentimientos, afectos, emociones y estados de ánimo junto con la información básica, facilitando la comprensión cuando es coherente y proporcionada con la situación: “estarás más a gusto en la red si habitualmente sabes con quién estás chateando realmente”.

Nos puede ayudar saber manejar los tres estilos comunicativos, porque son útiles para distintos momentos. Cada uno puede elegir cómo quiere comunicarse con su hijo ante cada situación y armonizar elementos de las tres maneras para facilitar una buena conexión con él. Quizá la mejor comunicación sea la que unifica los tres canales de comunicación en una experiencia compartida.

Actualmente internet es parte de la vida de muchos niños, como fuente de información, entretenimiento y formación. Los padres podemos mirar a otro lado, dejarles solos en la red, delegar en el colegio esta tarea o participar con ellos en el aprendizaje y ser también protagonistas de esta parte del desarrollo de su vida.

Los estudios sugieren que algunos niños pueden experimentar problemas psicológicos como el aislamiento social, depresión, soledad, relacionados con su uso del ordenador. Casualmente (o quizá causalmente) las familias de estos niños y adolescentes se caracterizan por una presencia pasiva ante el uso de sus hijos del ordenador.

¿Qué debemos hacer los padres? ¿Controlar? ¿Vigilar? ¿Prohibir? Un padre tiene en sus manos la preciosa tarea de educar y guiar a su hijo. En ocasiones necesita poner límites, controlarle y vigilarle para que no se caiga a la piscina y se ahogue, para que no meta los dedos en el enchufe o para que no le atropellen porque cruza corriendo sin mirar.

Respecto a las nuevas tecnologías nos encontramos ante una situación similar. Para poder ayudarle mejor es necesario que conozcamos aspectos básicos de las redes sociales, cuentas de correo electrónico o chats. En los pueblos pequeños juegas en medio de la calle, pero no lo haces igual en la Diagonal de Barcelona ni en la Castellana de Madrid. ¿Dejarías a tus hijos solos en medio de la calle antes de que aprendan a manejarse? ¿Y en internet?

Los límites de la valla en torno la piscina, los límites en la hora de estar despierto, los límites en el número de onzas de chocolate que comen nuestros hijos ¿son manías o tienen un sentido? Lo ideal sería que los hijos supieran ya todos estos detalles, pero lo normal es que sea necesario enseñarles a nadar, a cuidarse o a comer con mesura y mientras, necesitamos poner límites para cuidarles.

Si un padre fija una hora de vuelta cuando su hijo queda el viernes por la tarde con sus amigos, y le aconseja dónde ir, en el mundo de las nuevas tecnologías podría hacer lo mismo, para enseñarle a armonizar esta actividad con el resto de sus ocupaciones, obligaciones e intereses.

Aunque más que la charla que le demos, lo que de verdad le llega es el ejemplo. Si ve que apagas la blackberry o el i-phone para estar en casa, que durante las comidas no atiendes a los SMS o los WhatsApp o si observa cómo empleas internet para actividades útiles (hacer la compra, mirar una información necesaria para otra actividad, leer noticias u otras) es probable que lo entienda mucho mejor.

Además se le pueden dar ideas como no dar determinados datos personales o fijar un horario en el uso de internet, en el que se especifiquen horas de trabajo con el ordenador y horas de ocio.
Vigilar es “velar sobre alguien o algo, o atender exacta y cuidadosamente a él o a ello”. Vigilamos su crecimiento, sus vacunas, su alimentación, su desarrollo intelectual, su vestimenta… Podemos entender que nos interese atender cuidadosamente a nuestros hijos también en se desarrollo y crecimiento on-line. Si vas a ver cómo juega al fútbol el sábado por la mañana, también podrías ir a ver cómo juega con ordenador el sábado por la tarde.

Sentarte al lado de tu hijo para enseñarle como se puede utilizar internet tendrá normalmente consecuencias muy positivas. Quizás sea la tarea que más tiempo ocupe. Seguramente sea la más educativa y reforzadora. Una madre me contaba: “Me senté con mi hija a buscar unas fotos de plantas para un trabajo de “Conocimiento del medio”. Conforme buscábamos en Google Imágenes nos quedábamos sorprendidas de las fotos que nos aparecían, de las plantas muy buenas y de otros “asuntos” también. ¡Qué bien que estaba yo con ella!, pudimos hacerlo juntas y explicarle cómo podía detenerse en esas imágenes pornográficas –que a mí también me llamaban la atención- o cómo podía seguir con lo que estábamos haciendo”.

¿Y controlar? El control puede ejercerse de forma activa instalando filtros que protejan a nuestros hijos de contenidos que no son de interés para su maduración en cada momento o de forma pasiva viendo el historial de exploración de Internet para poder hablar después con ellos del uso que hacen de Internet.

Cuando son más pequeños esta relación puede estar basada en la imposición de límites, pero la realidad es que nuestros hijos saben y van a saber más sobre las nuevas tecnologías que nosotros. Así las cosas, quizá sea más beneficioso para todos navegar desde el principio con ellos. Mi sobrino con tres años era capaz de encender el ordenador, abrir el explorer y buscar en el historial el link de Youtube donde ver los vídeos de Mickey.

Conforme vaya creciendo, seguramente ampliará la confianza fomentada en el niño, de manera que se reducirán el número de prohibiciones, manteniendo el control y la vigilancia. Al igual que cuando les enseñamos a montar en bicicleta: primero un triciclo con palo, luego triciclo libre, después bici con dos ruedines, más adelante un solo ruedín y al final sin ruedines y él solo por la calle.

Cuando esto suceda, es importante estar atento a la interferencia que puede causar el uso excesivo de internet en el rendimiento escolar y la vida social de nuestros hijos. El otro día me encontré un grupo de adolescentes “tomando café juntos” en una cafetería. Tomando café estaban, juntos todavía me que queda la duda porque todos miraban a su smartphone.

Como veis no hay soluciones mágicas, cada hijo es un mundo especial y requerirá una atención particular y delicada, también en su aprendizaje del uso de las nuevas tecnologías.

 

Fuente

El amor conyugal, la generación humana y la educación de los hijos

Una parte importante de las familias, están sufriendo en la actualidad unas quiebras enormemente importantes.

Juan Pablo II decía que la familia es el futuro de la humanidad. Hay que hacer brillar el plan maravilloso de Dios sobre:

 

-El amor conyugal.

-La generación.

-La educación de los hijos.

 

Amor conyugal.- La mejor forma de hacerlo brillar es mostrarlo con la propia vida, con el propio testimonio. Se trata de reconstruir la sociedad a través de la familia. Los cristianos tenemos que evangelizar a través de la familia.

¿Por qué es tan importante?

Los hombres somos hijos de Dios, somos la creación predilecta de Dios. Toda la creación está hecha para el hombre, y solo el hombre tiene vida espiritual. Es una criatura maravillosamente amada por Dios.

 

La generación humana, es un designio paternal. Dios se sirve de un cauce maravilloso: la paternidad y la maternidad, para tener hijos. Dios tiene hijos en nosotras. Esto nos permite enfocar la familia con una luz muy alta.

El ser humano recibe su condición biológica, su condición humana y su condición espiritual germinalmente, y tiene un tiempo de desarrollo para llegar a plenitud. La humanidad potencial, hay que educarla.

La condición espiritual hay que llegar a desarrollarla. Una vez recibida su condición de hijo de Dios por el Bautismo, hay que desarrollar la condición de hijo de Dios. El ámbito en el que se desarrolla todo esto, es en la familia. Este es el ambiente propicio en el que el ser humano ha llegado a su plenitud.

Requiere unas condiciones preestablecidas por Dios para que pueda suceder esto. Dios ha establecido un modo concreto de tener hijos. Dios es Padre y tiene un plan. Los hijos no se “echan” al mundo. La plenitud del ser humano  -y por tanto de la sociedad-, es la que respeta el plan de Dios.

 

Un segundo apartado: hay que mirar a Jesucristo, no a ningún código. Para configurar una familia, hay que fijarse en su Familia: la Sagrada Familia.

Sabemos muchísimo de la Sagrada Familia, pues está explicitada perfectamente en el Evangelio. Para tener un modelo, no hay más que mirar el hogar de Nazaret.

Primera luz: el amor esponsal. Cuando María recibió al Arcángel San Gabriel, Ella estaba con un verdadero compromiso matrimonial, aunque S. José y Ella no cohabitaran. No eran una pareja de hecho. Se nos muestra a un José amando profundamente a la Virgen.

Jesús amaba a José y a María. El Evangelio nos muestra que vivían juntos. Es un espacio de amor, de generosidad, de valentía, de responsabilidad… Nos muestra el Señor unas características esenciales, y otras no esenciales.

No esenciales: el relieve social, la comodidad, la seguridad anclada en circunstancias humanas…Vete a Egipto –le pidió Dios- y se fue. No le dijo: pregunta por Jesua y te dará trabajo…Tampoco son obstáculos las dificultades, ni el dolor, ni la enfermedad, ni la muerte. Eso tampoco rompe el camino de plenitud.

 

El matrimonio y la familia como vocación divina.

 

Dios tiene un plan para cada uno. Cada uno somos hijos únicos de Dios. Cada ser humano tiene un camino diseñado por Dios desde toda la eternidad.

En una vida, los elementos fundamentales que me han sido dados, son vocacionales. Por ej, la artrosis. Hay otras que -desde que las acepto-, son vocacionales. Por ej, el marido. Es o con él, o con nadie… Por querer de Dios que ha pasado por mi libertad, eso es mi camino de plenitud. No se puede desesperar porque no se alcanzan aspiraciones. Las estructuras vocacionales son las cosas inmutables, El camino divino es de transformación. La felicidad es un don que se nos ofrece y que hay que saber recibir, cambiando mi propia manera de ser. Cuando uno va al matrimonio esperando recibir, lo que hay que hacer es cambiar. El amor es asimétrico, y nos empeñamos en hacerlo simétrico. Uno da “x”, y espera “x” o dos “x”.

Yo te quiero porque te quiero, no te quiero porque me quieres. He invertido mi libertad y mi capacidad de amar, en ti. Supone una transformación en capacidad de amar porque me he comprometido a amarte. Si no puedes todavía, esperaré. Hay que creerse que el matrimonio es un camino de santidad. El abc del amor, es el desinterés. Dejar que la gracia de Dios macere mi corazón para transformarme. Santa Mónica estaba casada con un sinvergüenza, y después de llorar y rezar toda su vida, consiguió que se convirtiera en su lecho de muerte. Ante el defecto de la felicidad, la respuesta no es apartarse sino conformarse. Tengo derecho a la felicidad, pero no la voy a encontrar en otra parte. La felicidad máxima está en lo vocacional. El sentimiento no es una fuente que mana siempre. La lealtad es fundamental para el amor. Cuando nos ponemos en el centro de todo, se echa todo a perder.

El matrimonio es cosa de tres: es un compromiso de Dios con los hombres para enseñarnos a amarnos siempre. Entre una piscina olímpica y una fuente, es mejor una fuente. El amor de unión de hecho, es amor piscina. El amor cristiano, es un amor fuente. Mi amor a Dios, se convierte en amor a mi marido. Dos personas casadas que están cerca de Dios, tienen mucha garantía. En la medida en que mi amor espiritual mejora, mejora el amor a mi marido.

 

Construir el amor conyugal

Algo tan grande no es gratis. Nada de lo que es fácil vale mucho, por tanto el amor hay que cultivarlo. Dios quiere que nos queramos, que se cultive el amor mutuo. Hay que ir reconstruyendo el amor.

Hay que defender el amor mutuo. El amor lo pueden robar, es frágil. Hay que mantener al marido enamorado, y mantenerse enamorada del marido. Quien pierde el enamoramiento, no lo ha defendido culpablemente, pero todo tiene arreglo

Cuando pensamos que lo más importante es el amor a los hijos, estamos equivocados. La primera necesidad de los hijos, es ver el amor entre su padre y su madre.

Tener realismo: a este marido es al que tengo que amar. No seré capaz de amar verdaderamente, nada más que a este, a esta…Eso sí, arreglada. A veces tenemos gastritis por no conformarme con lo que me ha tocado.

Buscar siempre un proyecto común, buscar lo que une.

Aprender a compartir el cuerpo como expresión de amor a otro. A cualquier edad, sabiendo otorgar la corporalidad desde el punto de vista de la necesidad del otro. Se trata de donación, de compartir. Esto tiene un papel muy importante en el plan de Dios

Amor a los hijos.

Pensar en el término de mi maternidad, ¿tiene una dimensión espiritual? Llevo a término mi maternidad, cuando les he enseñado el camino del cielo. Hoy falta deseo de transmitir el amor de Dios a los hijos. O lo enseña una madre, o no se aprende ni se transmite la fe.

Hacemos familia también en Navidad

Estamos a un tris de la Navidad, realmente estas son fechas que en gran parte del mundo parecen vivirse. La Navidad representa todo un acontecimiento, y es esa novedad la que da sentido verdadero a este tiempo. Sin embargo todo transcurre tan deprisa, que en nuestras familias a veces la Navidad entre tantas vacaciones para los niño, las comidas, los regalos perdemos los mejores momentos para dedicarlos a la familia.
Seamos más creyentes o menos ¿quien no pone un motivo navideño en sus casa? Para empezar en cada casa sería muy bonito que podamos comenzar a hablar de la Navidad, a través de los pequeños signos y símbolos que esta nos muestra. Los hijos en este tiempo también necesitan que se les eduque, no les podemos dejar en manos de la televisión, del ordenador para que sean estos quienes les cuenten y le enseñen el porqué del motivo de la Navidad. Como decimos no hay vacaciones para la educación. Puede que a través del colegio les introduzcan pero estáen nuestra mano, en nuestra familia el poder continuar esa labor. Por lo tanto vamos a hacer también familia en Navidad.
¿Qué nos puede servir?
– Implicar a nuestros hijos en la decoración de nuestra casa, que nos ayuden a poner el Belén, el árbol, y a partir de ahí podámosle contar en función de cada una de sus edades lo que representa.
– Favorecer en esos días un clima de acogida en la familia, el mostrarnos con los otros miembros de la familia a gusto, evitando confrontaciones delante de nuestros hijos.
– Hacerles partícipe de la importancia de compartir, de ser solidarios con aquellos que no tienen regalos. Y de ahí reforzarles su generosidad.
– Ayudarnos en la preparación de las comidas, de poner la mesa, etc
– Crear ilusión y un clima de alegría.
– Poder contar cuentos de Navidad o cantar villancicos juntos.
– Seleccionar actividades para hacer con otros niños que tengan que ver con la Navidad.

 

Dejanos tus comentarios en: mcarmengr@psicovinculos.es

“Mi hijo ha llegado bebido”

Ante este tipo de situaciones es normal que cómo padres nos asustemos y pongamos el grito en el cielo cuando en alguna ocasión nuestro hijo llega bebido. ¿Qué hacer ante esto? ¿Existen soluciones o recetas como nos pide esta madre?

En primer lugar hemos de reconocer que la adolescencia marca un periodo evolutivo en donde nuestros hijos tienden a desmarcarse de los padres y no porque pretendan hacernos algún mal,  sino porque necesitan madurar su propia personalidad y comenzar a establecer relaciones con su mundo externo, en donde se encuentran principalmente sus amigos. Generalmente hoy muchos  adolescentes y jóvenes eligen como forma de diversión lugares a los que va todo el mundo o en donde uno se lo pasa “de miedo”. Estos lugares bien pueden ser discotecas light, bien que no lo sean, bien botellones, el caso es que lo padres no pueden controlar de una manera exhaustiva a donde van sus hijos aunque estos les comenten ha donde han ido, y después puedan mentirles o decirles cualquier cosa para que no se enfaden con ellos o les calmen. Ante todo eso como padres les queda la confianza. Este es el pilar fundamental en donde se asientan las relaciones entre padres e hijos. Los padres que han fortalecido su confianza, que les han dando seguridad, comprensión, etc., son padres
que ya tienen mucho trabajo hecho por delante.

A veces esta desconfianza del adolescente puede venir porque los padres no han ido “sembrando” o puede surgir como decíamos por tratarse de un cambio de etapa de la niñez a la adolescencia, que es lo más normal del mundo.

Pues bien el caso que nos presenta esta madre puede venir por algo relacionado con lo que estamos diciendo. Muchas veces el problema de drogas y alcohol no es el problema en si; ya decían los terapeutas sistémicos de que la manifestación de un problema en alguno de los miembros de la familia era signo evidente de algo más que tenía que ver con las pautas de relación familiar.

De esta manera comentar lo siguiente. Al parecer los criterios o límites con su hijo en cuanto al tema de la hora han sido vulnerados; así establecer las 12h como hora de llegada y no cumplirlo, hace pensar que su hijo primero esta vulnerando la norma, no obtiene ningún tipo de consecuencias por incumplir la norma y encima la norma la esta estableciendo él al volver cada día más tarde.

Por todo ello hablamos de que es esencial fijar y establecer normas entre padres e hijos que permitan sobre todo al adolescente obtener un marco de referencia interno al que a tenerse, fomentar su responsabilidad que tiene que ir adquiriendo como propio de la edad. Los límites a estas edades pueden ser por supuesto dialogados, flexibles pero que una vez pautados se cumplan para logran una coherencia y consistencia. Evitar en estas edades castigos infantiles, si
se pautan cómo decíamos las consecuencias que se obtendrán por incumplir las normas mejor que mejor, para obligar a reparar un daño o las consecuencias de los actos propiamente dicho para que el adolescente interiorice todo esto y no actue conforme a un posible castigo como si de un niño pudiera tratarse. Por lo cual la tarea consiste en alejarse del miedo de las amenazas para situarse en el plano de la comunicación.

Comenta esta madre lo de razonar… este vocablo a veces se menciona una y otra vez  entre los padres “es que no entra en razón “, “Es que no se puede con él “,… si partimos de esta premisa cerramos las vías de comunicación con nuestros hijos. Es mejor alentar a la comunicación positiva, escoger los momentos apropiados, escuchar que le ha sucedido, porque ha bebido más de la cuenta, (por curiosidad, presión, dificultades personales, etc). De esta forma les estamos permitiendo que se sientan escuchados y además  les ayudamos a reflexionar sobre lo sucedido.
Todo este tipo de preguntas no intentan juzgar a la primera de cambio y nos  ayudan a entender que también ellos pueden equivocarse perfectamente por las causas que fueren.

Y por último, esta madre comenta de si consultárselo a su marido. A veces la mentalidad de una madre tiende más a la protección, pensar que es mejor ocultar determinadas cosas a los padres porque sus reacciones pueden ser peores. Sin embargo no hay nada más nocivo para la propia pareja que nos aliemos con nuestros hijos. Y es que antes que padres, hay que tener claro que se es
pareja.
Ante lo cual visto lo visto es imprescindible que ambos padres estén compenetrados y compartan ciertos criterios educativos con sus hijos.
Y entre ellos lo dialoguen y lleguen acuerdos y que ante cualquier dificultad siempre lo hablen a solas y no se desautoricen en presencia de sus hijos u oculten cierta información sobre ellos.

 

Medidas que nos ayudan a prevenir el consumo de sustancias y alcohol:

– Ignorar la situación, o minimizarla
– Tomar una posición catastrofista y de temor que no aliente a la comunicación positiva con nuestros hijos.
– Tomar una actitud de confianza y diálogo frente a una constante vigilancia ante comportamientos de nuestros hijos
– Dialogar con él y ofrecerle información adecuada sobre el consumo del alcohol y otras drogas así como los efectos que estos producen. Resulta más eficaz hablarle de estos temas antes de que se detecte su uso. Como decíamosla adolescencia pide la búsqueda de nuevas sensaciones, aventura, etc y todoeste mundo asociado  a esto lo posibilita por lo cual después será más difícil intervenir.
– Proponerle alternativas de ocio saludable.
– Y ante todo fomentar la confianza en nuestros hijos. Mostrarles nuestro apoyo y cercanía.  Mantener siempre abiertas las vías de la comunicación.

 

 

Envíanos tus comentarios a: mcarmengr@psicovinculos.es