Cine en familia

¿Sabías que el fundador de Apple Steve Jobs, además de innovar en el mundo de las comunicaciones via internet y móvil fue quien creo la productora de los estudios de animación de Pixar?

Nos dejo un legado intersante de películas para disfrutar verdaderamente del cine en familia, si aún no has visto estas películas con tus hijos te animamos a verlas, estan llenas de valores y de buenos momento para un diálogo en familia. ¿Os apetece? aqui teneis un listado junto con sus respectivos trailers.

-Buscando a Nemo

-Monstruos S.A

-Toy Story

-Los increibles

-Up

– Wall-e

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“Mi novia me ha sido infiel”


Se podría decir que hoy en día vivimos bajo la insistente amenaza que daña a nuestras relaciones de pareja y aunque el mundo de la televisión (en la mayorías de las ocasiones) pretende desdibujarlas o hablar de ellas a la ligera. He de decir que las personas que pasan por una situación de infidelidad sufren. ¡Vaya que si sufren! pero es más aman tanto que siguen apostando por esa relación aunque les duela lo que ha pasado. Así es como estos casos se reciben en las consultas de psicología.

Curiosamente este es el hilo conductor de una película que recientemente se ha estrenado “Crazy, stupid, love”. Quizás habrá mucho que cuestionarse de la película pero si he de rescatar algo positivo de ella es el personaje del hijo, que pide a su padre, tras la infidelidad de su mujer y su ruptura matrimonial que no se rinda y vuelva a recuperar el amor de su madre. No se si esto es muy común hoy en día, pues muchas veces las personas que nos rodean intentado ayudar o nosotros mismos se nos hace imposible volver a recuperar a alguien que creemos que ya no está. Cuando hay un matrimonio, la verdad que la cosa hay que meditarla pero que muy, muy bien. Pero y cuando estamos viviendo un noviazgo, ¿Qué hacemos tras una infidelidad? ¿Merece la pena seguir adelante?

Independientemente de una situación u otra creo que es primordial, pensar que la fidelidad va mucho más allá: las palabras, los conceptos son más ricos cuando más se ahonda en ellos. Habría que volver nuestra mirada hacia aquello que nos propuso un gran existencialista que hablo de la fidelidad en sus escritos, Gabriel Marcel “la fidelidad es creadora y liberadora” y yo añadiría, respeta una promesa.

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Un libro para el cuidado de la Familia

¿Tuviste la ocasión de poder leer el libro, En defensa de la familia, de Benigno Blanco? Siguiendo su trayectoria el Presidente del Foro de la fmailia, lanza una nueva publicación interesante sobre  un conjunto de conferencias pronunciadas por Benigno Blanco en las que desarrollaba diversos aspectos de la realidad actual de la familia, de sus retos, de los ataques que está sufriendo y de la necesidad de asumir por todos la defensa, con la palabra y con el ejemplo, de los valores que defiende el Foro sobre la familia, el derecho de los padres a educar en libertad a sus hijos y la protección de la vida humana desde su concepción hasta su final natural.

 

 

Este nuevo libro acaba de publicarse : “Familia: Los debates que no tuvimos” junto con Juan Meseguer (periodista) con unl ágil formato de preguntas y respuestas, pasan revista a los temas y valores antes citados. Muy recomendable.

 

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Los Adolescentes y sus Formas de Comunicación: Redes Sociales

Os dejamos con interesante articulo publicado en:  www.alia2.org

Dra Marta Rapado (Psicóloga) y Dr. Chiclana (Psiquiatra) 
El papel de los padres y educadores en el uso de las redes sociales.
Los adolescentes hoy están rodeados de numerosas oportunidades para relacionarse con un mayor número de personas gracias a las redes sociales. Queda patente ante los recientes hechos en Inglaterra la capacidad de los adolescentes de utilizar estas redes. De acuerdo con un estudio realizado en la Universidad Camilo José Cela entre casi 6.000 adolescentes el 78% reconocía utilizarlas, en mayor medida las mujeres (81,6%) que los hombres (74,4%).
Los padres, tutores y otros miembros de la sociedad en general pueden actuar con permisividad, con sobreproteccionismo o procurar una educación equilibrada en un uso prudente de las redes sociales.
Los nuevos estilos o formas de comunicación son una fuente inagotable que va produciendo y construyendo la subjetividad de los jóvenes. En un mundo donde prima la libertad individual, hemos de abogar por una libertad dentro de los límites necesarios para el adecuado desarrollo de la personalidad.
Límites que asienten las bases de la comunicación con los demás y de aquellas relaciones sociales adecuadas que puedan nutrir de forma recíproca tanto al adolescente como aquellos que se relacionan con él, como es el caso de los padres o de los tutores, educadores, trabajadores sociales u otros.
El distanciamiento de los mayores en materia de redes sociales, acceso a internet y accesorios portátiles hace que en ocasiones los menores se encuentren inmersos en un mundo donde las leyes son más laxas, los contactos más extensos y la vigilancia se encuentra limitada.
De este modo, los menores pueden aparecer en ocasiones desprotegidos ante la avalancha de contactos, relaciones sociales sujetas a engaños (en la red uno puede ser quien quiera ser sin necesidad de serlo realmente) y de críticas o comentarios que no desparecen y permanecen visibles a los ojos de los demás y se extienden con una rapidez aplastante.
Según el estudio referido la red preferida en estas edades es Tuenti (80%), pero existen ciertas diferencias por Comunidades. Por ejemplo, en Cataluña se prefiere Facebook (75,2%), seguida de Fotolog (15%) y, en tercer lugar, Tuenti (5,1%).
Cuando pensamos que los adolescentes poseen un móvil que les permite estar localizados y hacer o recibir llamadas, nos olvidamos de que no es solamente un teléfono, se trata de algo más. Lo que llamamos (teléfono) móvil, es un dispositivo con las capacidades de un miniordenador portátil que les permite estar constantemente conectados, colgar fotos o videos al instante, mandar mensajes, chatear y hacer o recibir comentarios e incluso ser agredidos o manipulados.
Se hace más necesaria una educación y una formación que promueva la libertad y la responsabilidad, porque pretender vigilar y limitar el uso de estas redes es una empresa inútil y dañina para la persona, además de imposible.
Muchos prefieren entrar en las redes sociales que ver la televisión. Un uso libre, responsable y coherente de las redes sociales, puede ser muy positivo para los adolescentes. De hecho el 80% de ellos refiere que para lo que más las usan es para mantener el contacto con amigos, muy por delante de “saber de gente con la que no se tiene relación habitual”, que es lo que podría dar lugar a contactos no deseados.
El estudio de la Universidad Camilo José Cela revela que “los contactos incluidos están referidos fundamentalmente a amigos con los que se mantiene una relación habitual externa a las redes, y a amigos con los que no se tiene dicha relación habitual, ya sea por vivir en otras ciudades o en los mismos municipios pero sin posibilidad de verse a menudo. En mucha menor medida se incluyen “Gente desconocida” (6,8%).”
La agresión y manipulación a través de estos medios es más frecuente y está más despersonalizada de lo que pensamos. En ella se pierde la empatía ante el sufrimiento ajeno, ya que no somos capaces de ver al instante la reacción del otro. El adolescente reenvía videos y fotos que corresponden a un alguien lejano, distante.
La sensibilidad social y la atención a las consecuencias que estos comportamientos pueden tener, nos resultan ajenas y extrañas; “es sólo una foto/video”, “es muy gracioso”, “todo el mundo lo hace”. Se trata de un mundo donde se vulnera la intimidad de forma constante y las heridas que este hecho suponen para el adolescente pueden tener numerosas repercusiones en su forma de ser y su desarrollo en la relación con sus iguales. Esto se refleja en casos de absentismo escolar o casos extremos de suicidio en adolescentes, que se encuentran en parte mediados por el acoso que sufrían en la red.
Para los padres y educadores, la adolescencia es una etapa de transición, pero para los jóvenes el mundo está anclado en su presente y lo más importante es vivir lo mejor posible el momento actual. Por esto, todo lo que ocurre en su momento presente, tienden a vivirlo con la mayor intensidad y los eventos ocurridos en esta etapa dejarán una huella importante que puede condicionar sus interacciones de aquí en adelante.
Muchos adolescentes utilizan las redes sociales como forma de huida o evitación, bien porque se trata de un lugar donde sentirse aceptados, bien porque no disponen de las vías de comunicación adecuadas en su entorno más cercanos.
Una sobreimplicación de los padres, presión excesiva por su parte a la hora de controlar o actitudes sobreprotectoras pueden marcar un punto de huida hacia una realidad donde los adolescentes pueden adoptar distintas personalidades o caracteres sin ser juzgados pero también pueden poner en marcha conductas que no serían aceptadas en su entorno más cercano y por esto estar sujetos a presiones y chantajes.
Es importante en este sentido examinar las causas y establecer una correcta educación en el uso de estas herramientas que se pueda regir por las mismas normas de comportamiento social de las que disponemos cuando establecemos una relación cara a cara.
Lo ideal sería que los padres estuviéramos al día de las nuevas tecnologías y las redes sociales de forma que fuéramos la fuente de información más fiable. Esto es difícil, pero siempre podremos ser la persona de confianza más fiable y a la que acudir en caso de dudar, de sentirse intimidados, de no saber si algo e beneficioso para él o para otros.
Somos responsables de dónde están nuestros hijos menores y si no les dejaríamos solos por las calles de Nueva York o de Trípoli ¿les dejaremos solos por las avenidas de Facebook o Tuenti? Podemos acompañarles y compartir experiencias con ellos en la red, disfrutar de las cosas buenas que hay e incluso crear con ellos redes, blogs o webs sanas, divertidas y de interés. Al estar con ellos les podremos enseñar a defenderse de posibles engaños, a usar su libertad para elegir lo que les viene bien o a protegerse de contenidos inconvenientes (violencia, racismo, pornografía), archivos equívocos o descargas ilegales.
Tener con ellos estas vivencias nos puede facilitar un mayor contacto con ellos que luego favorezca conversaciones cara a cara sobre los “mares” por los que se ha “navegado” (periódicos on-line, redes sociales, blogs, webs monotemáticas) y en los que han aparecido paisajes maravillosos (amistad, sexualidad, familia, sociedad, aficiones) y también “tiburones” (pornografía, publicidad engañosa, pérdida de tiempo…).
La importancia de establecer bases y principios de comportamiento en la red, de escuchar atentamente al adolescente antes de hablar y de no minimizar sus sensaciones resulta crucial cuando se aborda el uso de estos recursos en red. No se trata de suspender su uso o de vigilar sus contactos, o colarse en el chat pretendiendo ser un compañero, sino de educar en la forma más adecuada de hacer uso de estas herramientas y en el respeto hacia uno mismo y hacia los demás en este medio.
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