Estudiar bajo la sombrilla

Septiembre, ese gran clásico de las familias con hijos en edad escolar, se acerca tras las notas de fin de curso de junio. Ya vimos en el número anterior de PADRES que los internados, cursos intensivos o campamentos formativos pueden ser una buena opción; pero, ¿qué debes hacer si quieres que tu hijo estudie en casa? ¿Es posible sacar el curso en los meses de verano?… Toma nota de estos consejos.

Las notas de junio pueden llegar con noticias de todo tipo, y aunque no deberían venir con sorpresas, las traen en muchas ocasiones. El curso escolar nos puede haber ido dando pistas sobre la situación en la que se encontraba nuestro hijo, aunque a veces el ritmo del día a día nos ha impedido ir buscando soluciones para atajar los suspensos y nos vemos en verano con la maleta llena de libros. Además, el compromiso es familiar, no individual, porque a fin de cuentas son las vacaciones de todos las que están de por medio. En muchas ocasiones, además, las posibilidades económicas de las familias para enviar al niño a un campamento, a un internado o a una academia de verano son limitadas. Pero hay algunas soluciones que podemos intentar poner en marcha: ¿Queremos que saque el curso adelante este verano estudiando desde casa? No prometemos milagros, pero hay una serie de normas y consejos que podemos seguir para facilitar las metas a conseguir.

El profesor, un aliado. En primer lugar, es importante que evaluemos el esfuerzo que hemos realizado durante el año y los resultados que hemos obtenido. No es lo mismo suspender 7 asignaturas que suspender 1 o 2. Habitualmente los profesores son conscientes del esfuerzo que el alumno ha realizado y pueden ayudarnos a planificar el estudio veraniego. De tal manera, el primer paso es imprescindible: hablar con los profesores de nuestro hijo, ver sus carencias y dejarnos aconsejar. Según Reyes Menéndez, coordinadora del Colegio Balder, en Madrid, “los profesores tienen claro en qué ha podido fallar un alumno, porque lo han visto a diario. Por eso son los más indicados para aconsejar cómo enfocar el estudio en verano”.

Los milagros no existen. Al menos, en estos temas. Si tu hijo tiene que sacar adelante varias asignaturas con las que no pudo durante el curso, es necesario que se discipline junto con la familia, puesto que es un esfuerzo conjunto. Horarios, métodos de estudio y apoyo y concienciación. Dedicar entre tres y cinco horas diarias a las asignaturas suspensas puede ser suficiente para aprobar en septiembre. Otra ventaja es que conoce los errores que ha cometido durante el curso. Esto le permite ser consciente de sus puntos débiles y aplicarse más para superarlos.

Mentalización. Es fundamental que el estudiante visualice las ventajas de sacar esas asignaturas adelante. No desde el ángulo negativo (si suspendes repites curso, pierdes a tus amigos), sino desde el ángulo positivo. Según Emilio Rodríguez, profesor de Historia del Arte, “es importante decirle: piensa en que si sacas esas asignaturas adelante, el año que viene podrás estar en clase con tus compañeros y estudiar cosas que te gusten más”.

Las ventajas del verano. El verano no es la mejor época para estudiar por simples cuestiones de planificación mental: no estamos acostumbrados a hacerlo y se considera un ‘fracaso’, pero tiene cosas positivas. El horario de estudio es tan amplio como queramos (no hay horas de clase), se puede intercalar con horas de recreo y juego con más facilidad, etcétera.

Métodos y hábitos. Es conveniente que el niño estudie siempre en el mismo sitio y a la misma hora del día. Crear hábitos en tareas poco placenteras ayuda…

Comenzar nunca es fácil. Puede ser una buena idea que los primeros días de vacaciones empiece a estudiar lo más agradable para él. De esta manera irá entrando poco a poco en la dinámica del trabajo y le costará menos coger asignaturas menos agradables.

Profesores particulares. Los profesores particulares pueden ser una ayuda interesante. Según un informe de Educa-System, una empresa de profesores a domicilio con un amplio recorrido, el fracaso escolar es el principal motivo por el que se recurre a un profesional de este tipo. De cualquier manera, el que un adulto supervise los estudios y ayude al estudiante siempre es positivo.

Recompensar. Es fundamental premiar el trabajo bien hecho. Si ha sido un día especialmente productivo, si ha sacado adelante un tema difícil o que no le gustaba demasiado, es importante que se vea reforzado. La motivación es fundamental en estos periodos de estudio.

Materiales de estudio. Utilizar materiales de estudio de apoyo puede ayudar, en caso de que los apuntes que tenga el estudiante no sean buenos.

Repasar es importante. Desde dos puntos de vista: los alumnos con materias suspensas deben ir repasando lo superado, para que lo que se estudie en julio permanezca en septiembre. Los alumnos que han superado todas las asignaturas deberían probar a fomentar la lectura o algunas materias con aplicaciones prácticas, como la Literatura o la Historia.

Ánimo. Septiembre, a fin de cuentas, es el comienzo de algo. Nunca el final.

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