La familia y sus fortalezas

(Por Candido Pérez Hernández, TAD, Centro de Análisis y Propuesta Estratégica., 2011-04-10)

Hace algunas semanas la revista Nexos publicó un estudio llamado Sueños y aspiraciones de los mexicanos, donde uno de los puntos centrales fue la percepción de los encuestados o entrevistados acerca la familia. Las primeras líneas son sumamente reveladoras:

Sin sueño colectivo, sin faro que alumbre un camino, sin confianza en los gobernantes y los compatriotas que caminan a su lado, los mexicanos encuentran consuelo y esperanza en su familia […] La familia se encuentra idealizada como el refugio donde los mexicanos sí pueden confiar unos en otros, es el conjunto donde sí se comparten valores, sí se encuentra el apoyo.

El mismo estudio afirma, más adelante, que esta imagen de la familia impide a los ciudadanos percibirse como parte de una colectividad superior (la comunidad, la ciudad, la patria) y al mismo tiempo, ponerse de acuerdo para alcanzar metas en conjunto. Así, para 81 de cada 100 mexicanos antes que el país está su familia.

Quizá a muchos esto no sorprenda pues frecuentemente escuchamos o decimos que la familia es lo más importante, pero si es así y un porcentaje tan amplio de mexicanos lo confirma ¿por qué muchos consideran que este núcleo social está en crisis?

Y es que es común que cuando hablamos de la familia, ya sea en una plática informal o en una investigación académica, nos referimos a los problemas que la aquejan: violencia, infidelidad, divorcio, adicciones, entre muchos otros, que hacen pensar que se está fracturando.

Así, ¿cómo podemos creer que la familia es un espacio donde encontramos apoyo y confianza?

El hecho de decir que la familia está en crisis podría sugerir que entonces existe la posibilidad de que en algún momento puede llegar a desaparecer. Esto no es nada innovador pues a través de muchos años se ha manejado esta idea sin llegar a más que una suposición. A principios de los años setenta, David Cooper, afamado psiquiatra sudafricano, publicó La muerte de la familia, donde sugiere que ésta es una estructura fracasada, vieja y que ha sido poco más que un instrumento de control político.

Actualmente, después de muchos años de estudio podemos afirmar que no hay nada que nos haga suponer la desaparición de la familia, por más que digamos que está en crisis. La historia nos confirma todo lo contrario, los lazos familiares se han revitalizado y transformado, de ninguna manera desaparecido.

La familia es un espacio de apoyo y confianza porque más allá de los problemas que ocurren en ella y de las crisis que se sugieren, tiene fortalezas que al final del día son las que la sostienen.

Todas las familias tienen fortalezas y éstas se expresan de muy distintas maneras. Por ejemplo, a través de la solidaridad entre los miembros cuando ocurre un despido laboral o cuando se debe cuidar a un enfermo o un adulto mayor.

Si continuamos viendo a la familia con un enfoque centrado en sus problemas, el camino será interminable pues es parte de su propia naturaleza. No así, si entendemos sus fortalezas quizá podamos explicar no sólo por qué ha existido hasta el presente sino también por qué es parte tan esencial de nuestras vidas.

Cándido Pérez Hernández*

Personalmente no considero que la familia pueda ser un obstáculo para que tengamos una visión de país. Por el contrario, si pudiéramos extraer lo mejor que en ella vivimos para reflejarlo en nuestra sociedad, tendríamos bases para resolver los problemas con otra mirada.

* Coordinador de Investigación de TAD, Centro de Análisis y Propuesta Estratégica

Fuente:mujernueva.org

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