El matrimonio un seguro contra el maltrato

Me protegí el corazón mientras me acuchillaba porque él se empeñaba en herirme ahí”, aseguró ayer entre sollozos Antonia Cristina P.M., la joven que después de seis meses de relación con el acusado, Francisco Antonio B.C., decidió romper con su pareja y el 22 de julio de 2009 él la atacó por la espalda con un cuchillo.

Esa tarde, la mujer recibió diez puñaladas en su casa del madrileño barrio de Hortaleza. Dos años más tarde, acudía a la Audiencia Provincial de Madrid para enfrentarse con su ex novio. Tan sólo un biombo la separaba de su agresor de nacionalidad dominicana y para el que el fiscal pide 16 años de prisión y 54.600 euros por las secuelas físicas y los daños morales que le produjo a la víctima.

Lamentablemente, como explica un estudio que presentó ayer el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ),el caso de Antonia se repite. Un Grupo de Expertos en Violencia Doméstica y de Género del CGPJ ha analizado 45 sentencias dictadas en casos de homicidios y asesinatos en el entorno de la pareja durante el 2009 en toda España y que trata de explicar la evolución de la violencia machista.

Un dato confirmado
Uno de los puntos que estudia el informe es la relación que mantenían agresor y víctima y que desprende datos que valoran positivamente el vínculo matrimonial. En el 31 por ciento de las sentencias que han analizado, los implicados estaban casados, “un porcentaje inferior a los casos en los que la relación afectiva era de convivencia de hecho”, explican desde el CGPJ.

Este porcentaje contrasta con el 44 por ciento de los dictámenes en los que la relación afectiva era de convivencia de hecho y un 16 por ciento mantenía una relación de noviazgo. El estudio refleja “un descenso en 22 puntos de los supuestos en que existía matrimonio con respecto al anterior estudio”. Este dato refleja una tendencia que no es nueva y que numerosas voces ya auguraban.

Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares, lleva muchos años al frente de la Comisión Episcopal Familia y Vida y hace ya varios meses que afirmó públicamente que se produce mayor número de casos de malos tratos en parejas de hecho que en los matrimonios. Sus palabras levantaron ampollas, sobre todo entre las asociaciones feministas, pero él respondió, a preguntas de La Razón: “Que se sometan a las estadísticas. Las pueden ver en el Instituto de Política Familiar y las hemos colgado en la web de la diócesis”. El obispo de Alcalá de Henares se basa en los datos, que “son contundentes”, según él mismo argumenta. “En España hay diez millones de matrimonios y sólo un millón de parejas de hecho”; sin embargo, “las parejas que conviven sin casarse dan cifras más altas de violencia doméstica que los matrimonios, tanto en números absolutos como relativos, a veces con una diferencia de doce contra uno. ¡Ojalá desapareciera toda la violencia doméstica! Pero no escondamos la realidad, como hace la ideología de género”, concluyó.

Tras los argumentos de monseñor Reig, otras voces defendieron la misma tesis y se apoyaron en diferentes informes. Es el caso de Josep Miró, miembro del Consejo Pontificio para los Laicos, que indicó, en un reciente artículo titulado “Pues sí, los obispos tienen razón”, que citó estudios de la Universitat Abat Oliva CEU “que concluyen que la ruptura es la causa principal del feminicidio de pareja”, resumió. “Esto explica –continuaba– que las posibilidades de matar a la mujer en las parejas de hecho sean de un orden diez veces mayor que en el matrimonio. Sin entrar en otras consideraciones, la razón es estadística”.

La Iglesia no es la única que aboga por el matrimonio como escudo contra el maltrato, desde el Foro de la Familia, su director general, Ignacio García Juliá, lo tiene claro: “La violencia en parejas desestructuradas gana 12 a uno a las estables. El matrimonio es una garantía de seguridad para que no se den casos de violencia”.

Faltan denuncias
Hace menos de una semana una mujer china embarazada moría a manos de su pareja en Granada. El cadáver permanece en el Instituto Anatómico Forense a la espera de que algún familiar reclame su cuerpo, mientras su pareja permanece en prisión a la espera de juicio.

Caso como el de esta joven de 29 años también se refleja en el informe del CGPJ ya que destaca que a pesar del descenso de la inmigración en el último año, un 6,5 por ciento, los casos de violencia de género en los que el agresor es extranjero se han incrementado. “Los datos relativos a la nacionalidad del autor reflejan un descenso de 15,5 puntos en el porcentaje de autores españoles”, explica el informe. Inmaculada Montalbán, vocal de CGPJ y presidenta del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género explica a este respecto que “el descenso de casos entre parejas de nacionalidad española es un apunte que observamos de forma sistemática desde que iniciamos estos estudios”. Desde el Foro de la Familia son cautos: “Creo que estos datos sobre la inmigración son coyunturales y que no se pueden valorar como un modelo de continuidad”, afirma García Juliá.

En su valoración del informe, Montalbán ha dejado claro que “las cifras son muy similares a las de años anteriores” con respecto al alto porcentaje de hombres que agreden a sus mujeres y no al contrario. Tan sólo en un nueve por ciento de los casos es la fémina la que maltrata al hombre.

La mujer de Granada no había denunciado antes a su presunto agresor. Éste es uno de los puntos en el que las asociaciones de mujeres, las autoridades policiales y la Administración hacen hincapié. Es indispensable denunciar y, como explica el análisis de los jueces, las mujeres de nuestro país no lo hacen. En 19 de las 45 sentencias que ha estudiado el Grupo de Expertos, no existía una acusación previa. “Esto evidencia, otra vez, que buena parte de la violencia contra las mujeres continúa sin ser denunciada”, dicen desde el CGJP. Otro de los puntos que toca el análisis y contra el que luchan las asociaciones son las circunstancias que rodean el maltrato. En los dictámenes que han examinado, la adicción al alcohol o a las drogas se colocan en segundo lugar (9%) como circunstancia atenuante, por detrás de la confesión (31%) y por delante del arrebato y las dilaciones indebidas. El director general del Foro de la Familia coincide en este punto pero rechaza denominar estos hechos como atenuantes, “deberían denominarse concomitantes porque ayudan a que se produzca el maltrato”, explica. Como agravantes, el estudio destaca tres: el parentesco que se da en la mayoría de los casos analizados (82%), el abuso de superioridad (7%) y la reincidencia, una circunstancia que sólo aparece en una de las sentencias.

En 2010 murieron 73 mujeres por violencia machista, el segundo año más negro desde 2003. En 2008 murieron 76. No obstante, este año las cifras no presumen un descenso del número de víctimas ya que en los 15 primeros días de 2011 ya se han producido dos muertes. Al crimen de la mujer china, se une el del parricida de Torrecaballeros, en Segovia, que mató a su mujer y a su hijo con un rifle. “Ella aguantaba por el chico”, dicen sus vecinos.

Arma blanca en la mitad de los asesinatos
El arma blanca es, con creces, la más utilizada en los casos de los asesinatos por violencia de género. En un 46,3 por ciento del total los agresores usaron este mecanismo que, no obstante, experimenta en el último informe un descenso en su uso casi del 39 por ciento respecto a 2008. Sin embargo, la estrangulación aumentó un 2,1 por ciento; fue empleada en el 4,8 por ciento de los crímenes. Un 7,3 por ciento de los asesinos utilizaron arma de fuego, lo cual no deja de ser sorprendente en un país en el que éstas –excepto las de caza y las deportivas– están prohibidas. Los golpes o traumatismos (9,3%), la precipitación (7,3%) y el fuego (4,9%) les siguen como mecanismos más utilizados.

B. V. Conquero/La Razón

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