Semana Santa, ocasión para educar en la fe

La familia es la principal fuente de transmisión de los valores religiosos y espirituales; es ella la encargada de acercar los hijos a Dios y enseñarles la fe.

Con el Domingo de Ramos comienza la Semana Santa, una festividad que sirve de oportunidad para involucrar a los niños en esta semana de recogimiento y oración. Pero, ¿cómo hacer que los chicos vivan el verdadero sentido de esta celebración sin que pase inadvertida como una semana más de vacaciones?

Los muchos símbolos e historias que acompañan la Semana Santa y la Pascua proveen numerosas oportunidades para comprometer a los hijos y enseñarles más acerca de la fe. Es importante explicarles por medio de analogías las tradiciones festivas seculares y las cristianas, pues así podrán comprender mejor su significado.

Como padres también tenemos el deber de mostrar con actitudes piadosas lo que significa este periodo en nuestra vida como cristianos, es decir, vivir cada día de la Semana Santa intensamente, hablando y reflexionando con los hijos sobre lo que se conmemora en cada ocasión. Para ayudarlos a comprender lo que sucedió en los últimos días de Cristo en la tierra, es aconsejable leer historias sobre la Pasión y Resurrección, así como ver películas sobre la vida de Cristo. De igual forma, es muy valioso cuando se participa en familia de las diferentes actividades características de la época, como por ejemplo la visita a los monumentos y las procesiones. Esto hará que conozcan de primera mano la vivencia de esta Semana.

Igualmente la Pascua es una ocasión para transmitir enseñanzas a los hijos, se podría sacar provecho de la anhelada tradición de los huevos de Pascua y así explicarles su origen cristiano y simbolización de Cristo: así como el huevo oculta una vida que brotará, la tumba de Jesús también oculta su futura resurrección.

Los mayorcitos de la casa

¿Cómo hacer que los adolescentes se involucren en estas festividades? En esta etapa, por momentos compleja y rebelde, toma un poco más de esfuerzo hacer que ellos se involucren, ya que por lo general los chicos aprovechan estas fiestas para pasar más tiempo con sus amigos y estar fuera de casa. Por ello, conviene apoyarse en los grupos juveniles de las parroquias y los colegios. Aunque tampoco conviene forzarlos, pues podría producirse el efecto contrario. A esta edad surge mejor efecto, el trato afectuoso que incentive a compartir este tiempo en familia.

Fuentes: Aciprensa, Catholic.net

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