ANTES LA TELEVISIÓN CREABA FAMILIA

Por Carmen de Andrés
Coordinadora de Comunicación del Grupo Educativo COAS.
Miembro de ATELEUS (Asociación de Telespectadores y Radioyentes de Euskadi).

Llega la Navidad y uno se retrotrae a los recuerdos de la infancia en el que se vivían estas fechas en familia, con diversos planes que te acercaban al misterio de la Navidad. En los niños este misterio siempre es más intenso que en los adultos, así que es lógico que el recuerdo lo envuelva todo.

Una de las escenas que recuerdo con más cariño es el fotograma, la imagen fija de la familia, en el cuarto de estar, congregada en torno a una película navideña.

Este esquema, sin embargo, ha cambiado mucho. Antaño la familia solo tenía un aparato de televisión por hogar y todos los miembros del clan veíamos con asombro e infinita ilusión los mismos programas a las mismas horas. Los mandos no existían y los canales eran dos, así que resultaba mucho más fácil ponerse de acuerdo respecto a lo que ver.

Hoy se pasa a un escenario más diversificado. Los lugares donde la televisión está presente (salón, dormitorio, cocina y habitaciones) permiten un consumo individualizado de los componentes de la familia con la consiguiente pérdida de atmósfera y neblina navideña.

Estos pensamientos vienen a colación porque recientemente ha caído en mis manos un informe elaborado por el Foro Generaciones Interactivas titulado “Niños y Adolescentes ante las pantallas”. Generaciones Interactivas en España”. Los resultados del estudio describen cómo los usuarios de 6 a 18 años interactúan con diferentes pantallas. Aunque el informe tiene muchos puntos de interés, si me lo permitís, voy a trasladaros lo referente al consumo televisivo en niños y jóvenes.

Aunque estos puntos los conocíamos a grosso modo desde hace tiempo, ya que han sido muchos los expertos que venían vaticinando sobre ello, sin embargo, lo que me parece realmente interesante de este documento es conocer con detalle esta tendencia de uso y tenencia de aparatos de televisión. El 86,5% de los encuestados en este estudio dice tener dos o más televisores en su casa, y lo que es peor, el 39,3% de los niños entre 6 y 9 años dispone de televisión en su habitación y reconoce (el 61%) verla a solas.

Este informe indaga también sobre si existen restricciones en el acceso a determinados contenidos. Interrogados si tienen alguna indicación parental al respecto, el 57% de los menores afirma que, en casa, les dejan ver todos los programas.

Estos datos, lo que certifican es que el televisor se ha convertido en un aparato de consumo más. En el que, además de consumir programación televisiva con menos control parental del que se debería, se reproducen televisores por distintos espacios de la casa, y lo que es peor en la habitación de los menores.

Muchas veces hemos comentado lo inadecuado de que los niños y los jóvenes tengan pantallas para uso privado en su habitación sin el debido control de los padres. Lo dicen casi todos los expertos, orientadores y educadores. Entre los motivos que señalan es que los niños y adolescentes que tiene una pantalla en su habitación obtienen peores calificaciones en los estudios y siguen hábitos alimenticios poco sanos. Además, y lo que es más importante, los padres no pueden ofrecer orientaciones sobre determinados contenidos televisivos.

Cuando decíamos al principio de este artículo que la televisión creaba familia, me refería a que en torno a esta pantalla los padres de familia tenían la oportunidad de educar, de disfrutar ante un relato televisivo. Ahora, con la multiplicación de canales, mandos y aparatos a lo largo y ancho del domicilio es más costoso crear un ambiente de familia en el que todos los miembros se beneficien y disfruten juntos. ¡El intentarlo está en nuestra mano!

Fuente:sontushijos.org

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