Los padres, proveedores de amor a los hijos.

Escrito por Magdalena Subercaseaux
Miércoles 29 de Septiembre de 2010

Que importante y delicado resulta el prepararse adecuadamente para la vida. Mucha más delicado si nos ponemos a pensar que no sólo tendremos la responsabilidad de realizar bien nuestra tarea profesional, sino que también, en determinados casos, tendremos que asumir la delicada tarea de formar personas, dentro del seno de un hogar.

Esto sin duda requiere de una mayor preparación, ser padre implica madurez, responsabilidad, dedicación, en fin vivir una vida buena, la misma que requiere aprender a autotrascender.

Particularmente, creo que el ser padre, es una tarea muy seria, a veces compleja, si no se actúa con criterio y madurez, de allí que quien asume la tarea de ser padre, tiene que ser consecuente y responsable con su misión, hoy más que nunca, en que todo parece indicar que la labor de padre, no está siendo asumida con toda la fuerza, seriedad y entereza con que debería ser asumida.

Leía hace unos días el testimonio de un padre de familia, el cual, tras la muerte súbita de su hija, una joven de 21 años, decía: “ahora me doy cuenta que fallé, por descuido, en mi labor de padre… y es que no supe darle a mi hija toda la atención que requería, no la oriente acerca de como vivir y afrontar la vida, por consiguiente no le supe brindar el amor que necesitaba…, miren ahora, la he perdido”.

Es triste y verdaderamente lamentable, llegar a una situación de este tipo, pero a veces, por aquí va nuestro error de padres, vivimos tan metidos en nuestros asuntos, que consideramos que los asuntos de nuestros hijos, no requieren de nuestra atención, puesto que los consideramos insignificantes, si es que los llegamos a considerar, hay veces en que ni siquiera nos damos cuenta de lo que está sucediendo en casa con nuestros hijos, y es que de una u otra forma, en el camino perdemos el dialogo, el espacio y el tiempo de atención necesarios para comunicarnos con ellos, para desarrollar afectos, para simplemente conocernos y descubrirnos; los resultados son contundentes:distanciamiento, desconocimiento, esto es terminamos siendo huéspedes de un hogar que lamentablemente ya no es el nuestro, con un poco de suerte, tal vez desayunemos, almorcemos o cenemos juntos, como en cualquier pensión, pero no tendremos el tiempo ni el espacio para hacer vida en familia, simplemente se habrá quebrado la relación familiar.

Insisto, que delicado e importante es ser padre, digo esto, porque si partimos de la palabra misma, veremos que, si bien es cierto el termino padre significa «proveedor», aquí habría que aclarar, que el padre no debe convertirse en un simple proveedor de bienes materiales, también debe aprender a proveer bienes espirituales, es decir valores, normas, principios de vida que ayuden a sus hijos a crecer como personas y a desarrollar adecuadamente aquel proyecto de vida que mañana más tarde les permita insertarse adecuadamente en la sociedad, sabiendo la misión que deben de asumir en la vida.

Por eso digo que ser padre es asumir la responsabilidad de ayudar a nuestros hijos a lograrse como personas, ayudarles a descubrirse como lo que son, seres capaces de comprender lo que hacen.

Para lograrlo, no bastan las palabras, no bastan los regalos o las propinas, es necesario el testimonio de vida, los hijos, tienen que llegar a descubrir en sus padres un modelo de vida digno de ser imitado.
Fuente: The Family Watch, Marco Alberca

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