La asertividad: clave para las habilidades sociales

Ser asertivos facilita la interacción con otras personas, asimismo permite establecer relaciones sociales sanas, en donde se hace presente la libre expresión de sentimientos, ideas, puntos de vista, instaurando el respeto como punto de partida.

La generalidad de los espacios donde el hombre se desenvuelve -familia, trabajo, círculo social, comunidad…- suponen poner en práctica sus habilidades sociales, de ellas muchas veces, se ponen en juego las decisiones más importantes de la vida. No obstante, es poco probable nacer con todas las habilidades aprendidas, por lo que se hace necesario instruirse y ejercitar ciertas destrezas que significarán beneficios en el campo de las relaciones interpersonales.

¿Qué es la asertividad?

La asertividad es la “habilidad personal que nos permite expresar sentimientos y opiniones, en el momento oportuno, de la forma adecuada, sin negar o desconsiderar los derechos de los demás. Es un rasgo de la personalidad que puede ser entrenado y desarrollado para relacionarnos más y mejor, preservando y defendiendo nuestros derechos legítimos, sin agredir a los demás o permitir que se violen los nuestros.”*

Además Olga Castanyer autora del libro La asertividad: expresión de una sana autoestima señala: “La persona asertiva conoce sus propios derechos y los defiende, respeta a los demás, por lo que no piensa ganar en una disputa o conflicto sino que busca de forma positiva los acuerdos.”

La conducta asertiva ofrece la posibilidad de ser consecuentes entre el pensamiento y el actuar, pues por medio de esta conducta, se aprende a negociar, a expresarse francamente de buenas maneras, a negarse ante una situación que no se desea; todo ello sin herir los sentimientos del interlocutor.

Por tanto, cuando se habla de asertividad, también se refiere al aprendizaje que engloba el saber decir “no”, en especial, durante determinadas situaciones que atentan contra los principios morales de la persona o cuestiones de personalidad muy arraigados a cada quien, pues hay quienes con frecuencia responden afirmativamente cuando en realidad quieren pronunciar una negación.

Sin embargo, también es propio de la conducta asertiva, saber identificar el momento más propicio para defender los pensamientos personales, habrán circunstancias en que lo mejor será permanecer en silencio.

¿Cuáles son las conductas no asertivas?

Los expertos en el tema afirman que hay dos causas principales para que una persona no exprese sus ideas o lo haga por las vías inadecuadas.

En primer lugar, se encuentra determinada por una conducta pasiva, la cual está ligada a la baja autoestima, por lo general estas personas no están satisfechas consigo mismas y por eso mismo no pueden decir lo que piensan o sienten a los demás. La inseguridad, la evasión para la toma de decisiones y el temor a asumir responsabilidades, son características de este tipo de conducta.

Por otro lado, existe una conducta con tendencia a la agresividad, en la que predomina un comportamiento ofensivo que suele agredir a los demás. Esta situación por obvias razones, termina alejando a las personas que le rodean, como también puede suceder que las lleve a inclinarse hacia la agresividad. La manipulación y el deseo de conseguir lo que se quiere para su provecho a costa de lo que sea necesario, son propias de este tipo. La dificultad para autocontrolarse se halla como la raíz del problema.

La asertividad en acción

Como se expresó en la parte preliminar, ser asertivos le proporciona al ser humano ciertas habilidades que facilitan las relaciones interpresonales en los diferentes escenarios donde éste se desenvuelve, así como, la elección de las mejores decisiones. A continuación, veremos cómo se puede aplicar la asertividad en los diversos roles de la vida ordinaria:

La asertividad en la educación de los hijos: consiste en desarrollar la destreza para mantenerse firmes ante las decisiones o acciones educativas que se aplican a los hijos, en especial aquellas que no son de su agrado como los límites, normas y consecuencias de un mal comportamiento. Igualmente, la autoridad asertiva se basa en la capacidad de negarles a los chicos algo que les perjudica para su futuro próximo o inmediato, y lo más importante, mantenerse en esa posición, a pesar de sus lloriqueos o pretensiones de manipulación. El buen ejemplo que brindan los padres, tal como la coherencia entre lo que dicen y hacen, son puntos claves de la mencionada conducta. Empoderar a los hijos, darles seguridad y autonomía, son prácticas asertivas.
La asertividad en el matrimonio: se refiere a la comunicación entre la pareja, la posibilidad de negociación entre los gustos individuales para convertirlos en colectivos, las decisiones conjuntas, la forma de decir lo que no le agrada del otro, del mismo modo que alagarlo, son ejemplos claros de la asertividad en la convivencia ordinaria de los cónyuges.
La asertividad en el trabajo: dentro de las organizaciones se hace necesario el desarrollo de esta facultad, tanto en los niveles jerárquicos altos hacia los bajos, como en el sentido contrario. Buscar la forma adecuada de sugerirle al jefe algo que podría ser mejor o proponerle nuevas ideas, hacen parte de una comunicación asertiva. En cuanto al trato del jefe hacia sus empleados, debe ser cálido, no tosco, las funciones deben ser emitidas con cordialidad y respeto.
La asertividad en las relaciones interpersonales (amistad): en el caso de los adolescentes o jóvenes, donde la presión grupal y aprobación externa son tan fuertes, la asertividad cumple una importante misión. Muchas veces a pesar de que los chicos saben que consumir drogas, tener sexo con alguien que recién conocen o invitaciones tentativas de esta clase, no les son para nada beneficiosas, acceden por la imposibilidad de expresar sus puntos de vista contrarios a la insinuación ofrecida. Por tanto, decir “no” en estas circunstancias críticas, hace que las personas tomen las mejores decisiones en momentos que marcarán el resto de sus vidas.
Como vemos pues, la asertividad se aprende y se desarrolla, basta con la disposición para vivirla en la interacción diaria, la cual es una condición irrevocable de la humanidad.

Fuentes: *¿Qué es la asertividad? por Maricarmen Abascal – Almas.com.mx; esposiblelaesprenza.com; libro “La asertividad: expresión de una sana autoestima” de Olga Castanyer, Ediciones Desclée de Brouwer – 1997.

Fuente: www.lafamilia.info

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