Psicoterapia y conversion

Rudolf Allers

En la escuela adleriana, la psicoterapia es en el fondo pedagogía. Se trata de reeducar el carácter para que se conforme con los fines reales de la naturaleza humana.

Allers lo asume pero “desde lo alto”, a partir de una visión más profunda del ser humano, dada por la antropología cristiana.

Proceso de transformación del carácter neurótico, la curación es considerado como una conversión, metánoia, un cambio de la mente.

La transformación interior que lleva a la salud, comienza por la humildad, que vence a la soberbia, la voluntad de poder que es el motor oculto del carácter neurótico. Esto no se puede hacer sin ser movidos por el amor auténtico. Junto a éstos coloca la verdad; el lema de su labor terapéutica era “La verdad os hará libres”.

El papel del psicoterapeuta es secundario y auxiliar. Se trata de quitar los impedimentos al desarrollo de estas fuerzas curativas en el interior de la persona, a través del amor.

Esto implica un cierto grado de desarrollo moral y espiritual por parte del terapeuta que muy a menudo es tomado como ejemplo por quien necesita ayuda.

En la perspectiva “desde lo alto”, psicoterapia y dirección espiritual no sólo no se contraponen, sino que convergen.

“El psicólogo no puede menos de reconocer con modestia los límites de sus posibilidades y respetar la individualidad del hombre sobre el que ha de pronunciar un juicio; deberá esforzarse por percibir en todo hombre el plan divino y ayudar a desarrollarse en la medida de lo posible”.

Fuente: Resumen hecho por la Asociación Católica de Psicología. Martín Echavarría. Rudolf Allers, psicólogo católico. Revista VE #57. Enero-Abril de 2004, Año 20. Lima, Perú. 152pp Comentarios Imprimir

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