La crisis económica de los otros nos divide

Escrito por Magdalena Pulido S. / Nº 169
Martes 13 de Abril de 2010
Claudia y Juan están casados y tienen tres hijos. Últimamente han tenido fuertes discusiones, pues deben ayudar a un familiar que está con problemas económicos. Mientras Juan quiere hacer importantes “donaciones” en dinero, Claudia encuentra que primero están las propias necesidades.
Cuenta Claudia
Mi cuñado, el hermano de mi marido, está sin trabajo hace un año. Es una situación muy complicada, pues tiene señora y cuatro hijos que alimentar y mantener. Frente a ese escenario Juan me informó acerca de la urgencia de ayudarlos materialmente y de la necesidad que colaboremos mes a mes concretamente con un monto de plata. Obviamente es lo más razonable, pero me preocupa el tema y de hecho ya hemos tenido discusiones al respecto, y es que nosotros no tenemos una situación muy holgada. Vivimos con lo justo. No quiero parecer egoísta, pero ese sacrificio me complica y me asusta. También entiendo que algo tenemos que hacer, sobre todo porque hemos sabido que otros familiares, que ya han aportado mucho, empiezan a cansarse. ¿Cómo lo enfrentamos sin que nuestra relación matrimonial -ni la con la familia de mi cuñado- se deteriore?

La situación que narra Claudia es muy común entre los matrimonios. Y casos como éste tienden a hacerse aún más críticos cuando uno de los dos cónyuges ha decidido, sin consultar al otro, ayudar económicamente a un tercero. Según explica Benjamín Reyes, psicólogo familiar, acciones de este tipo es fundamental conversarlas, acordar las cosas entre los dos y establecer un acuerdo común.

En general, los hombres son reacios a las largas conversaciones. Pero en este caso, sin duda, darse el tiempo para un buen debate es clave para evitar futuros conflictos. La noble iniciativa de “donación” sólo tendrá éxito en la medida que los dos se sientan parte de ese acto de generosidad. “Aún cuando el aporte mismo venga de sólo uno de ellos, es clave que el otro esté al tanto de los costos y de lo que exige mes a mes”, explica Reyes.

Muchas veces y como puede haber sucedido en este caso, los problemas que se generan tienen que ver con los miedos que la “donante” siente en relación a la crisis económica que se puede desencadenar también en su propia familia, lo que a su vez se provoca por una simple falta de información. Entonces, para evitar esa ansiedad, ante todo transparencia y claridad. “Lo más importante es vencer los temores, porque éstos a veces no son reales, son sobre cosas que no van a pasar”, concluye Benjamín Reyes.

Consejos para él
• Juan, es fundamental que se sienten con Claudia y hagan una exhaustiva planificación de gastos para saber cuánto realmente podrán dar mensualmente. Hablar del interés que tienen ambos de generar este aporte y analizar las implicancias que tendrá en la vida cotidiana. ¿Compraremos un detergente menos al mes o les daremos los ahorros que destinamos a las vacaciones? Dejar estos puntos claros ayudan a disminuir los miedos de Claudia.

Y ¿cuál es el límite? Según el especialista, justamente esta conversación es para fijar los “sacrificios” que se harán, y el límite, sin duda, está dado por si éstos afectarán o no la relación matrimonial. “Es importante que no haya un costo familiar y para ello es clave saber hasta dónde Claudia está dispuesta a sacrificar”, explica Benjamín Reyes.

• Otro punto que deben considerar para disminuir las aprensiones de Claudia es por cuánto tiempo será el aporte. “De repente es más fácil hacer un sacrificio incluso mayor, cuando se sabe que, por ejemplo, serán seis meses y punto. Por el contrario, cuando es indefinido el miedo aumenta, pues se piensa que el hermano se va a acostumbrar y que esto será un problema eterno”, dice el especialista.

• También es recomendable, para planteárselo a Claudia, ver quién más de la familia está en condiciones de ayudar. La actitud es distinta cuando uno ve que todos los hermanos están colaborando. “Cuando uno está sólo en estas causas, se hace más pesada la carga”. Al mismo tiempo, en esa misma reunión, es bueno establecer con toda la familia una red de contacto que permita encontrar, lo antes posible, un trabajo. “Eso que parece muy obvio muchas veces no se hace, pues lo más rápido es solucionar dando plata”.

• Por otra parte este caso puede resultar un poco más complejo para Claudia porque no es un hermano de ella. Sin embargo, tienes que ser capaz de demostrarle tranquilidad e incluso hacerle sentir que con este precedente, si es necesario, se hará con un familiar de ella más adelante

• Finalmente es normal que esta situación genere tensión entre los cónyuges. Por lo mismo, más que nunca es bueno buscar momentos de esparcimiento e intimidad. Poder salir juntos, hacer deporte y compartir sin estar pensando que hay que hablar del complicado tema de la donación. “Sólo así es posible tener conciencia de que la vida sigue funcionando como funcionaba antes del aporte y que a pesar del sacrificio económico, otras cosas no han cambiado”, concluye Benjamín Reyes.

Consejos para ella
• Claudia, tu posición es completamente válida y natural. Por lo mismo tienes que transmitir a Juan exactamente lo que estás escribiendo aquí. Que te sientes entre la espada y la pared, que te importa tu cuñado, pero que también te preocupa tu familia. “Tienes que decirle a Juan que necesitas seguridad y que quieres ser parte de todo este proceso”.

• Así, es bueno, que por ejemplo, sepas y conversen cuánto, cuál es el monto concreto, por cuánto tiempo, a qué se destinará, que sacrificios implicará. Lo principal es que puedas sentir que hay un límite y que no hay incertidumbre en lo que se va a aportar. “Es como una carrera, uno aguanta mejor cuando sabe cuántos kilómetros va a correr, que cuando uno no sabe”.

fuente: www.hacerfamilia.net/

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