La amistad, mucho más que un tesoro

 

La amistad verdadera se demuestra en las dificultades, y es también una forma de evangelizar.

Hace unos meses, una conocida empresa de telefonía mostraba, en un anuncio, a un montón de personas anónimas que, en diferentes conversaciones (telefónicas, claro), salían en ayuda de sus amigos: Contrátale, que yo respondo por élA ver si le haces un buen precio, que es amigo míoSi no llegas, yo te pongo lo que te falta; o Para eso están los amigos eran algunas de las frases que salpicaban el spot. Además de su objetivo comercial, el anuncio venía a recoger una experiencia puesta de manifiesto en los últimos tiempos: cuando llega la época de vacas flacas, quienes se quedan a tu lado son los verdaderos amigos. Y esta época de la crisis que atraviesa España es, probablemente, una con las vacas más flacas de los últimos tiempos.
El sociólogo don Amando de Miguel confirma que los momentos de dificultad son la prueba del algodón para los amigos. «En las crisis y en las situaciones límites, las relaciones de amistad se estrechan muchísimo. Las crisis de cualquier tipo son una prueba para ratificar las relaciones verdaderas, porque distancian a los interesados y a los que rechazan el compromiso personal. Ocurre lo mismo en dirección inversa: cuando se necesita ayuda y se requieren sacrificios, y el otro nos niega el auxilio, se acrecientan los rencores y hasta los odios», dice el sociólogo.
Amigos made in Spain
La sociedad española tiene, además, una serie de características que hacen que entendamos la amistad de una forma más que singular. «España -afirma De Miguel- sigue siendo una sociedad muy tradicional, y eso potencia la amistad. Nuestros amigos son como parientes que elegimos y eso hace que, muchas veces, depositemos más confianza en nuestros amigos que en nuestra propia familia». A esto hay que añadir que, por nuestra propia cultura, los españoles damos mucha más importancia a los amigos que la mayoría de los países occidentales. «Un parado en Estados Unidos, por ejemplo, no puede esperar que le ayuden los amigos o familiares con un préstamos sin interés, sin recibo y sin fecha de devolución. Eso, en España, se da muchísimo, y por eso se explica que con casi cinco millones de desempleados no haya habido un estallido de violencia: Con la familia y los amigos, nos apañamos», dice De Miguel. 
Un ejemplo de la importancia que los españoles damos a la amistad: los directivos de ciertas empresas, como alguna cadena hotelera, han decidido propiciar la contratación de amigos de los empleados, en este caso para cubrir las bajas que se produjeran en el centro telefónico de atención a las reservas.
Pero la crisis no sólo ha sacado a relucir las amistades verdaderas, sino que el testimonio de muchos cristianos, unidos en la adversidad, ha supuesto una ocasión para proponer una forma diferente de vivir. Que, del mismo modo que nuestro entorno influye en nosotros, nuestro comportamiento también influye en las personas que nos rodean.
Un testimonio en el entorno
Así, la amistad ha ratificado en la fe a muchos católicos, y ha supuesto una ocasión para que otros comprueben cómo se hace efectivo el Mirad cómo se aman. Ése ha sido el caso de don Pedro. Al poco tiempo de nacer su tercera hija, y cumplidos los 47 años, se quedó en el paro. Justo al día siguiente del despido, su amigo don José María, que trabaja en su misma profesión, le dijo: «Cuando quieras, puedes venirte a trabajar conmigo». Hoy, don Pedro recuerda que Tronco (así llaman sus amigos a José María) me lo dijo al día siguiente de que me despidieran y ni siquiera me preguntó el motivo del despido, o cuánto tenía de paro…, nada. Eso es lo que hace un amigo. Y además, como compartimos la fe en Cristo, somos mucho más que amigos. Para mí, Tronco es mi hermano». Ahora, el trabajo conjunto, lejos de haber dado ocasión de conflicto, ha supuesto una mayor cercanía para ambos. 
En realidad, don Pedro y don José María llevan siete años quedando todas las semanas, junto a otros dos amigos (todos son del movimiento de Cursillos de Cristiandad) para hablar y revisar su vida cristiana. Su reunión de grupo, como lo llaman dentro de Cursillos, ha dado frutos inesperados: como la hacen siempre en el mismo bar, al dueño del local le llamó la atención cómo se preocupaban los unos por los otros, y ellos han encontrado ocasión para evangelizarle. «La amistad es fundamental para llegar al corazón de otra persona -dice don Pedro-. El otro podrá ver a Cristo en ti en la medida en que tú seas su amigo y te preocupes por él».
Amigos que evangelizan
Ésta no es una afirmación sin fundamento, avalada por una experiencia más o menos anecdótica. El sacerdote don Jordi Girau, Decano de la Facultad de Filosofía de San Dámaso, de Madrid, explica que «el testimonio cristiano es más eficaz desde la amistad. La experiencia lo demuestra, y también se comprueba con el ejemplo negativo: cuando los cristianos no nos amamos, alejamos a las personas de Dios». De este modo, la amistad enraizada en Cristo, tiene algo especial. Girau asegura que «quien experimenta el amor de Dios y que Dios es su amigo, se relaciona con los demás de la misma forma. Que Cristo te llame amigo suscita en ti generosidad, te libera el corazón, te ayuda a abrirte primero para que otro se abra al Señor y, por la gracia, supera todas las limitaciones humanas que lastran la amistad. El pecado nos hace desconfiados, egoístas, suspicaces. Pero como Dios se ha hecho hombre, actúa en todo lo humano, y también en la amistad. Por eso, la amistad es más rica cuando se enraíza en Cristo, y sólo si hay amistad verdadera, puede haber auténtica evangelización». 
Así que, ya lo sabe: si las vacaciones de verano son un buen momento para pasar más tiempo con los amigos, son, además, una ocasión para evangelizar. Porque, con Dios, quien tiene un amigo, tiene mucho más que un tesoro.
José Antonio Méndez
Maestros de la amistad
Ésta es la verdadera, la perfecta, la estable y constante amistad: la que no se deja corromper por la envidia; la que no se enfría por las sospechas; la que no se disuelve por ambición: la que, puesta a prueba de esta manera, no cede; la que, a pesar de tantos golpes, no cae; la que, batida por tantas injurias, se mantiene inflexible (Beato Elredo).
* Quien es verdaderamente amigo, alguna vez corrige, nunca adula (San Bernardo).
* Es propio del amigo hacer bien a los amigos, principalmente a aquellos que se encuentran más necesitados (Santo Tomás).
* Cuando encuentro a un hombre inflamado por la caridad cristiana y que, por medio de ella, se ha hecho mi amigo fiel, los planes y pensamientos que le confío no los confío sólo a un hombre, sino a Aquel en quien él vive para ser así. Dios es amor, y quien permanece el amor, permanece en Dios y Dios en él (San Agustín).
* La amistad crea una armonía de sentimientos y de gustos que prescinde del amor de los sentidos, pero, en cambio, desarrolla hasta grados muy elevados, e incluso hasta el heroísmo, la dedicación del amigo al amigo. Creemos que los encuentros, incluso casuales y provisionales de las vacaciones, dan ocasión a almas nobles y virtuosas para gozar de esta relación humana y cristiana que se llama amistad. Lo cual supone y desarrolla la generosidad, el desinterés, la simpatía, la solidaridad y, especialmente, la posibilidad de mutuos sacrificios. Será fácil, pura, fuerte la amistad, si está sostenida y alimentada por aquella peculiar y sublime comunión de amor, que un alma cristiana debe tener con Cristo Jesús (Pablo VI).

 

   
 fuente: www.jovenescristianosenaccion.com

   

 

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