Esforzarse es crecer

Esforzarse es crecer

Si un niño sigue creyendo que esforzarse solo sirve para complacer a los adultos o para obtener una recompensa, es que todavía no ha comprendido el sentido del esfuerzo. La redacción de la revista infantil francesa Pomme d’Api os ofrece unos consejos de la psicoanalista Claude Halmos para despertar su interés por el éxito y la satisfacción personal.

Pomme d’Api: A menudo, los niños dicen que se esfuerzan “para que papá, mamá o la profesora estén contentos”. ¿Cómo debemos reaccionar?

Claude Halmos: “Creo que hay que explicar al niño que, cuando hace un esfuerzo, no lo hace por complacer a otra persona, sino para sí mismo, para que su mente crezca. Sin contar con que, si el niño se esfuerza por agradar a sus padres y fracasa, se sentirá muy culpable”.

P. d’A.: Cuando les hablamos de hacer un esfuerzo, algunos niños contestan pidiendo una recompensa…

C.H.: “No hay que confundir aprendizaje del esfuerzo con el “adiestramiento”. No podemos convencer a un niño de que se esfuerce presentándole como señuelo una recompensa. El niño tiene que esforzarse porque el esfuerzo forma parte de su trabajo como niño, es decir, ir al colegio y crecer.

En este sentido, el esfuerzo es el fruto de su trabajo, como el pan lo es del panadero. La única recompensa válida y estructurante es el éxito –parcial al principio, y luego total- que el esfuerzo le permite obtener.

Testimonio de una maestra de Educación Infantil de París

Stéphanie Griso: “Para despertar su interés por el esfuerzo, trabajo con situaciones prácticas como ponerse el abrigo, lavarse las manos correctamente o cerrarse una cremallera… e insisto hasta que lo consiguen. Muchos niños se conforman con la aproximación (los abrigos no están abotonados, las manos no están bien limpias…). Luego, este comportamiento lo encontramos en los aprendizajes llamados “escolares” de algunos niños.

Por eso prefiero asignarles un “trabajo” corto que van a hacer bien e ir aumentando progresivamente el esfuerzo que les exige la tarea. Por ejemplo: media serie de círculos bien hecha, es mejor que una serie entera chapucera.

Antes de cada actividad, cuando explico cómo debe realizarse, los niños dicen por qué quieren hacerla: para enseñársela a sus padres por la tarde, para colgarla en clase o para poder repetirla ellos solos en casa. Después de cada taller, nos reunimos en los bancos y los niños explican cómo han logrado realizar la actividad propuesta: “Me he esforzado mucho, pensando que mi trabajo tenía que ser muy bonito para poder presentarlo a toda la clase…”. Los demás alumnos comprenden que ese triunfo no ha “caído del cielo”, que ha supuesto un esfuerzo y una verdadera voluntad de alcanzar el éxito”.

fuente: conmishijos.com

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