El arte de educar

 

Decía el gran filósofo Aristóteles que la realidad está constituida por los individuos concretos que nos rodean en un lugar y momento determinado, formando parte del mundo sensible y material. En ellos existe el componente físico o material y las cualidades específicas o forma para que una cosa sea lo que es. Estos dos componentes, materia y forma, sólo se pueden separar teóricamente, nunca en la vida real, es decir, sin madera no puede haber mesa. Esas sustancias se transforman, aparecen y desaparecen, ninguna es inmune al paso del tiempo y es explicada por cuatro causas. Si miramos una estatua de Zeus distinguiremos la materia de la que está hecha, en este caso el mármol, la forma es el modelo, la finalidad es el honrar al dios Zeus y también se encuentra el artista que la ha realizado.

Valga esta larga introducción para hablar de cómo llegamos a ser lo que somos, de cómo ese niño recién nacido se convierte en el joven y en el adulto deseado. En cuanto a la materia hay que decir que son muy variadas, los hay tranquilos e inquietos, inteligentes y con dificultades en el aprendizaje, cariñosos y distantes, simpáticos y tímidos, graciosos y serios y un ilimitado etcétera. En cuanto a la forma, queremos esculpir buenas personas, tolerantes con los demás y que sean colaboradores, sensibles y trabajadores, que intenten ser cada día mejores y para eso hay que potenciar las cualidades y capacidades y aceptar las limitaciones que no puedan superarse.

En cualquier obra de arte son importantes las habilidades y destrezas del artista y en el caso que nos atañe, la de moldear niños y jóvenes bien desarrollados y obtener una sociedad más justa e igualitaria, son la familia y los maestros y profesores.

Los padres

La familia se representa fundamentalmente en los padres. Son esas personas que realizan continuos esfuerzos para transmitir principios, creencias y valores de la vida, por enseñar lo que saben y por proporcionar los medios adecuados para aprender incluso lo que ellos desconocen o han olvidado y eso a costa de vivir con austeridad personal y de pareja. Son los que prestan cuidados en las enfermedades, consuelos en las pesadillas, protecciones en los miedos, besos y abrazos, muchas renuncias y algunos consejos nacidos del amor y de la experiencia. Esperan al hijo que se retrasa o no llega, acompañan en las alegrías y consuelan en las penas. También cometen errores, como castigos no justificados, imposiciones no dialogadas, criterios no compartidos, valores no adaptados a los tiempos, cabezonerías o visiones trasnochadas sobre cuestiones actuales. Y así van modelando esa materia que llamamos hijos.

Los maestros

Otros artistas en el tallado de nuestras personalidades son los maestros y profesores. Saben mezclar en dosis adecuadas el aprendizaje de conocimientos y destrezas con el desarrollo afectivo, teniendo en cuenta el período evolutivo en el que se encuentra el niño, y son expertos en transmitir entusiasmo por los contenidos proporcionando explicaciones claras en un ambiente sereno en el que se potencie la participación y el respeto. Aquellos que mezclan paciencia y seriedad con sonrisas sacan del alumno lo mejor de él. Los hay que intentan ser colegas y generan mucha inseguridad porque dejan la clase sin referente y los que se ponen a la misma altura que los educandos en momentos de tensión y conflictos con voces o faltando al respeto. Los buenos maestros son artistas que escuchan antes que castigan y cuando lo hacen saben medirlo para no generar situaciones injustas. Ayudan con la palabra que anima, con el gesto aprobatorio de una conducta adecuada y con la corrección cariñosa del fallo. 

Si un buen mármol es fundamental para una magnífica estatua, no lo son menos, las manos y la mente del artista. Al material debemos adaptarnos, pero procuremos ser habilidosos artesanos que sacan lo mejor de lo que tienen delante y para ello habrá que ampliar los aspectos positivos y eliminar pobrezas y limitaciones.

José María Fernández Chavero
Psicólogo Clínico y Máster en Bioética
consulta@josemariafernandezchavero.es

 Fuente: Semanario iglesia en Camino

Deja tu comentario

0 comentarios.

Deja tu comentario


[ Ctrl + Enter ]