¿Cuánto importa el regalo?

Pilar (35) está frustrada porque su marido, Alfonso (40), nunca le regala nada para las fechas importantes, o si lo hace, llega con algo comprado al pasar. Ella ha intentado pensar que es un tema menor, pero una y otra vez, sus cumpleaños, aniversarios o navidades terminan en drama.
Cuenta Pilar
“Llevo quince años felizmente casada. Mi marido es un excelente hombre, un papá entretenido y muy involucrado en la educación de nuestros hijos. De verdad, no tengo ninguna queja importante. Sin embargo, todos los años, ya sea para mi cumpleaños, la Navidad, nuestro aniversario o el nacimiento de un hijo, lloro. La causa: Alfonso le da cero importancia a los regalos. En esas ocasiones siempre vivo alguno de los siguientes escenarios: a) no recibo regalo alguno, b) recibo un vale que finalmente nunca se hace efectivo, c) recibo algo que claramente ha sido comprado a último momento o, lo que es peor, d) recibo algo que satisface sólo sus necesidades, por ejemplo, un termómetro para el vino.

Sé que lo material no tiene importancia, sobre todo si tengo un marido que vale oro en todos los demás aspectos. Pero su dejación en este tema me afecta mucho. Quiero dejar claro que no me importa el valor, no me interesa que el regalo sea caro o grandioso, sólo pido, por ejemplo, para el nacimiento de un hijo, un ramo de flores. ¿Qué hago al respecto? ¿Estoy equivocada? ¿Debo hacer un esfuerzo para que no me importe? ¿O es algo que debo hablarlo con él? ¿Qué pasa si se lo digo, lo encuentra una tontera y todo sigue igual?”

Análisis
Regalar, según su definición, implica halagar, acariciar y expresar afecto.

En estricto rigor, quizás Pilar no necesita nada, e incluso puede que Alfonso no tenga la holgura económica para “satisfacerla”. Sin embargo, nunca se debe olvidar que lo importante del regalo está en el gesto de dar y sorprender.

Todo lo anterior cobra especial sentido en el amor conyugal, donde son fundamentales el reconocimiento y la gratuidad mutuas.

Tampoco hay que minimizar otras “pruebas” que cumple quien regala: comprar un regalo implica dedicación, tiempo, interés en los gustos que tiene el cónyuge y atención en ellos.

Recomendaciones para Pilar
Primero que nada, tienes todo el derecho del mundo a tener expectativas en este plano. Por eso, para empezar a solucionar tu problema, intenta detectar cuál es la raíz de esta actitud. Alfonso, ¿es avaro, pajarón, descuidado, viene de una familia en la que nunca se regaló? ¿Con los hijos también es despreocupado o es sólo contigo?

Si es una actitud general, porque, por ejemplo, su educación no contempló este ítem, entonces tú debes enseñarle.

En una conversación clara entre los dos, explícale que para ti es importante sentir su cariño a través de la preocupación puesta en un regalo. Sé clara y concreta, nómbrale ciertas fechas en las que debe haber un gesto.

También dale a Alfonso una lista con las cosas que a ti te gustan o necesitas: una carta, algo personal para el cumpleaños y para los aniversarios importantes, una merecida salida a comer.

Pero ¡paciencia!, existe la posibilidad de que Alfonso no entienda o, por inercia, continúe con su actitud. Por eso, una semana antes de la fecha, recuérdasela en persona o por e-mail. Es un gran error hacerse la lesa, pues así sólo acumularás más frustración. Es mejor ponerse el parche antes de la herida y avisar, incluso con algún emisario, por ejemplo, la hija mayor.

Recomendaciones para Alfonso
Con una mano en el corazón, piensa si a ti te gustaría que no te regalaran nada o no pensaran en tus gustos.

Piensa, además, que hay una educación silenciosa que reciben los hijos en la casa y que es fundamental, pues ellos la imitarán en el futuro.

Un matrimonio no se construye sólo con grandes gestos ni a través de grandes pruebas. Por el contrario, llenar la vida cotidiana de detalles tiene excelentes resultados. Un día cualquiera regálale una flor. Empezarás a tomarle el gusto a los placeres que produce dar.

Pilar, más que el regalo, quiere sentir tu cariño. El ser humano necesita de los ritos, que por definición son formas de celebrar, de acogerse. De lo contrario, se van perdiendo las ilusiones y las ganas de vivirlos. ¡Dale importancia, porque la tiene!

Sin pautas consumistas
Hoy la sociedad de consumo programa algunas fechas para comprar, lo que a veces lleva a perder el verdadero sentido que tiene la Navidad, el día de la madre o del padre.
También se han llegado a imponer eventos exclusivos para regalar, por ejemplo, los baby shower, o se estereotipan reglas como que el marido debe regalar una joya cuando nace el primer hijo.
La idea es no dejarse dominar por esas “pautas”. Lo mejor es acordar una completa libertad a la hora de regalar, favorecer la autenticidad y la originalidad, que por lo demás son los verdaderos componentes de un presente.

Fuente: www.hacerfamilia.net

Deja tu comentario

0 comentarios.

Deja tu comentario


[ Ctrl + Enter ]