Motivos que llevan a la separación

 

Para los estudiosos de la familia, uno de los más grandes retos es entender por qué las relaciones de pareja se deterioran a través del tiempo. Cuando esto sucede, la relación se lanza hacia un precipicio de amargura, y las personas cambian el placer perdido del encanto mutuo, por satisfacciones económicas o sociales, o se gratifican tratando de hacer felices a los hijos.

El psiquiatra Ramón Rojano de la Hoz escribió un artículo sobre las causas del fracaso matrimonial con base en el análisis de aproximadamente 200 casos de conflictos conyugales y 50 conflictos entre novios atendidos en consulta, así como de algunos peritazgos psiquiátricos en solicitudes de anulaciones matrimoniales y de entrevistas a algunas personas sobre el tema.

Estas son las conclusiones del autor:

Etapas del ciclo vital

Para recorrer históricamente un matrimonio es necesario tener en cuenta el ciclo vital de la familia, es decir, cada una de las etapas por las que evoluciona una pareja desde el momento en que se conocen.

El conocimiento previo

El noviazgo

El convenio matrimonial

El matrimonio

La luna de miel

El inicio de vida aparte

El nacimiento del primer hijo

El nacimiento de otros hijos

Su escolaridad

Su adolescencia

Su noviazgo y matrimonio con la iniciación de otra familia

El nacimiento de los nietos

La jubilación o retiro del trabajo

Y la muerte de uno o de ambos cónyuges

Cada etapa trae nuevas obligaciones y la familia debe ajustarse a esos cambios. Es decir, es casi imprescindible que la pareja, cada cierto tiempo, haga una renegociación de su convenio anterior. Sin embargo, lo que observamos frecuentemente es que, por la distancia emocional y el escaso diálogo, se dejan ir a la buena ventura de los acontecimientos.

El ciclo psicológico

Al margen del ciclo vital, las parejas pasan por un proceso emocional que va del encanto y la idealización al desamor y el conflicto. En muchas ocasiones no se necesitan más de dos o tres años para llegar allí. Las etapas emocionales por las que se pasa son más o menos las siguientes:

1. La fascinación o enamoramiento

2. La idealización

3. La negación o minimización de los problemas del otro

4. El pensamiento mágico

5. El descubrimiento de la real magnitud de las limitaciones del otro

6. La proyección. Poner en la pareja la responsabilidad de los problemas

7. La lucha por tratar de cambiarlo

8. La frustración

9. El conflicto como paso obligado en el proceso

10. El desenamoramiento

11. La pérdida de la esperanza en la felicidad conyugal

12. El divorcio emocional

13. La resignación

14. La búsqueda de compensaciones externas a la relación (licor, trabajo, juego, familiares, hijos, lujos, amantes, etc.).

15. La cronificación del conflicto (hacerlo crónico)

Podemos observar que las parejas entran en una etapa de adaptación al conflicto. No le encuentran salida a la dificultad y aprenden a vivir así. Para eso, comúnmente hacen negación del problema y, por días enteros, pueden dar la impresión de ser una pareja feliz. Hacen lo que podemos llamar capitulaciones falsas, porque muy pronto vuelve a estallar la crisis. Es un vaivén emocional muy frustrante que generalmente hace mucho daño a los hijos.

Actitud frente a los problemas

Luego de cierto tiempo de unión conyugal, comienza a desmoronarse la idealización y la magnitud de las dificultades aparece crudamente día a día. En ese momento, para poder corregir los errores, se necesitaría asumir una posición muy madura y firme, pero, desafortunadamente se presentan muchas limitaciones en la actitud que se toma.

La gente se queda aguardando pasivamente por un futuro más acogedor que generalmente no llega. Lo más común, es la confianza en que el tiempo solucionará las dificultades. Otro intento de solución mágica es la utilización del embarazo como evento salvador. Se le atribuyen al futuro hijo funciones de terapeuta de pareja. Otro recurso que utiliza la mujer es la búsqueda de adivinos, hechiceros y similares para tratar de solucionar los problemas. Y los maridos, muy comúnmente, intentan apaciguar el mal genio o las quejas de las esposas con dinero o con regalos.

Todas estas son acciones equivocadas porque están al margen del problema. Son tácticas de evasión de la realidad, algo así como acumular basura debajo de la alfombra.

Otros intentos de solución que no funcionan

Los fracasos en el intento de solucionar los problemas mágicamente conducen a la pareja a utilizar otras estrategias que, aunque no han sido coordinadas entre ellos, apuntan a lo mismo: tratar, por medios errados, que el otro cambie.

El error más frecuentemente cometido es aguardar los momentos de tensión para reclamar los derechos personales agresivamente: Una mujer que no se siente satisfecha con su vida sexual, luego de diez años de silencio al respecto, en un momento violento puede gritar: “! Es que tú, ni como hombre me sirves!”.

El conflicto

Las raíces del antagonismo se encuentran en las primeras etapas del ciclo vital. Las agresiones que aparecen y se incrementan poco a poco son la manifestación de descargas anteriores represadas, y significan la capacidad de atreverse a decir lo que no se dijo, a luchar lo que no se luchó antes.

El paso del tiempo va brindando confianza, pero confianza que sirve no para comunicarse más profundamente, sino para aliviar un poco el temor al conflicto. Muchos cónyuges después de la separación se manifiestan sorprendidos de las “verdades” que oyeron días antes de separarse. Cabe preguntarse cómo es posible que conceptos, rencores, dudas, y otros recuerdos y sentimientos tan importantes se hubieran escondido durante tantos años.

Del libro: “Protagonistas de la separación” Familia y sociedad, Audiovisuales Cenpafal, 1987

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