La influencia de la figura del padre en los hijos e hijas

Mientras los varones reciben un buen modelo de crianza masculino y herramientas para estar más conscientes de sus sentimientos y emociones, ellas suelen ser más independientes y seguras de sí mismas cuando el padre está involucrado en su crianza.

Beneficios indirectos en los niños

La crianza de los niños realmente compartida entre ambos padres parece que cada día gana más adeptos entre la población masculina. Basta con notar cómo en las mañanas aumenta el número de hombres que llevan a sus hijos al jardín infantil o la sala cuna, tarea que en el pasado era más bien exclusividad de la mujer.

Alberto (32 años) se considera uno de esos padres y confiesa que estar junto a su pequeña hija en las tareas diarias y atender sus necesidades le ha permitido desarrollar un lazo muy fuerte con ella: “De alguna manera eso acrecienta ese sentimiento de ternura que sientes por los hijos. Además, ellos confían en ti, te necesitan y te buscan tanto como a la mamá. Eso me hace feliz”, señala.

Desarrollo del lenguaje

Una de las preguntas que han sido abordadas por numerosas investigaciones es qué pasa con los niños que crecen con dos figuras significativas en su crianza. Un estudio realizado por Mauren Black, profesora de Pediatría de la U. de Maryland (EE. UU.), reveló que los niños que tienen al papá involucrado en su crecimiento presentan un mejor desarrollo del lenguaje y menos problemas conductuales.

Estos beneficios también fueron encontrados en aquellos niños que no vivían con su padre, pero que mantenían un vínculo cercano con ellos. Otra investigación, en tanto, desarrollada por expertos de la Universidad de Oxford (Inglaterra) -que involucró a 17 mil escolares británicos-, llegó a la conclusión de que existe una relación entre el involucramiento paternal y el éxito académico de los niños.

La psicóloga Eirine Flouri, una de las autoras del estudio, indica que cuando un padre está interesado en la educación de los hijos, los observa, comprende, salen juntos y comparte con la madre su manejo, estos menores suelen mostrar buenos resultados en el colegio.

Una variedad de conductas

El rol que cumple el padre en el desarrollo de los niños, a juicio de Verónica Pérez, psicóloga infantil y académica de la U. del Desarrollo, es ampliar el repertorio conductual que recibe el niño en su crecimiento. “La figura masculina es un modelo diferente al materno, les da significados a las normas, a los juegos y a la vida en general que complementan la visión femenina”.

A esto se suma una visión más lúdica de criar y el aporte del padre en la definición de la identidad sexual de los hijos. Por otro lado, señala la sicóloga, un padre involucrado constituye un modelo de crianza para sus hijos muy potente y positivo, porque estos tenderán a ser padres también comprometidos con sus hijos.

“Si existe un buena calidad del vínculo padre e hijo, los niños reciben un plus adicional para un sano desarrollo psicológico y se les presentan más posibilidades de ampliar y complejizar su relación con el mundo”, opina Patricia Condemarín, sicóloga infanto-juvenil de la U. Andrés Bello.

Si pensamos en los beneficios específicamente para el hijo hombre, los expertos de la U. de Oxford señalan que los padres que mantiene una relación cercana con ellos, constituyen un modelo positivo para el niño en términos de identidad de género y le ayuda a estar más concientes de sus sentimientos y emociones.

El impacto en las niñas, en tanto, según los investigadores británicos, de una figura paterna importante en la crianza, es que las mujeres desarrollan más seguridad en sí mismas, son más independientes y se relacionan mejor con el sexo opuesto.

Beneficios indirectos en los niños

Un padre involucrado en la crianza de sus hijos implica, necesariamente, una madre menos estresada y con más tiempo para disfrutar de sus hijos, asegura la psicóloga Verónica Pérez. “Son beneficios indirectos que involucran a la madre, pero que -finalmente- ayudan a los hijos. Cuando el hombre asume responsabilidades en la crianza y los deberes del hogar, incluso desde la lactancia, la mujer se siente acompañada y, por lo tanto, con una mejor disposición anímica para criar. Esto redunda en un clima en el hogar más relajado y con niños más felices”, acota la experta.

Diversos estudios afirman, además, que la flexibilidad de roles en la crianza junto a límites claros, impactan en los niños diminuyendo conductas de riesgo en la adolescencia. La psicóloga Patricia Condemarín agrega que la paternidad compartida genera una crianza más integral del niño, con menos énfasis en las diferencias de género.

Mientras los varones reciben un buen modelo de crianza masculino y herramientas para estar más conscientes de sus sentimientos y emociones, ellas suelen ser más independientes y seguras de sí mismas cuando el padre está involucrado en su crianza.

Beneficios indirectos en los niños

La crianza de los niños realmente compartida entre ambos padres parece que cada día gana más adeptos entre la población masculina. Basta con notar cómo en las mañanas aumenta el número de hombres que llevan a sus hijos al jardín infantil o la sala cuna, tarea que en el pasado era más bien exclusividad de la mujer.

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