Ludopatía: influencia en la familia

Hace unos años impartíamos en la Escuela de Padres una sesión dedicada a este tema que por entonces lo considerábamos de actualidad por haber sido legalizado el juego en España y comenzaban tímidamente las restricciones de entrada, en determinadas salas dedicadas a esta actividad, a jugadores adictos debido al perjuicio personal, familiar y social que su adicción estaba ocasionando.

La ludopatía, como adicción a los juegos de azar en sus múltiples variedades, es considerada por algunos como una enfermedad que empuja a quien la padece a un abrumador e incontrolable impulso de jugar, que progresa en intensidad y urgencia; que consume cada vez más tiempo, energía y recursos emocionales y materiales; que invade, socava y a menudo destruye todo lo que es significativo en la vida de quien la padece.

Testimonios

En un momento de aquella sesión y sin conocerlo previamente, se levantan 5 hombres, hechos y derechos, manifestando su intención de expresar su testimonio pues eran ludópatas que se estaban rehabilitando y alguien les había informado de esta charla y creían oportuno y conveniente manifestar todo el dolor que su adicción incontrolada al juego les había producido tanto a ellos personalmente como a sus familias. Puedo manifestaros que sus testimonios impactaron sobremanera entre los asistentes: el tiempo libre y de ocio de que disponían, los llevaron a su adicción al juego, al alcohol y a las drogas; conseguir todo con el menor esfuerzo posible era su meta, para la diversión se les hacía necesario el alcohol y el dinero se obtenía con el juego que daba el máximo beneficio con el menor trabajo si la “suerte” estaba de su lado. Llegar tarde a casa, la mentira, la falta de asistencia al trabajo, el despido, el paro, el robo de los enseres familiares primero y de los ajenos después, su marcha del domicilio familiar y la desestructuración de la familia fueron las consecuencias.

El jugador patológico no controla el juego ni sus impulsos; no ve problemas, su centro de vida es el juego. En ese momento es ya un enfermo psíquico al que hay que ayudar. Él sabe y se acuerda que ha fallado a la familia, a los amigos y ha destruido la economía familiar. Sus sentimientos son de culpabilidad y arrepentimiento; es entonces cuando entra en juego la ayuda de la familia, de los amigos, de los médicos y de los centros de rehabilitación con toda la gama de psicólogos, educadores sociales, etc..

Hasta hace poco tiempo parecía que sólo entraban por los caminos del juego y más tarde se convertían en ludópatas, quienes llevaban una vida aburrida y monótona. En el juego buscaban la excitación que sustituyese sus carencias emocionales y encontraban experiencias intensas. La Asociación Zaragozana de Jugadores de Azar Rehabilitados nos da algunas pistas.

Ludopatía precoz

En un estudio realizado en 1998 detectó un problema nuevo: el de la ludopatía precoz. En otros posteriores sobre sus posibles causas, comprobaron, que el 90% de los jóvenes afectados entre 16 y los 23 años, tenían antecedentes de adicción obsesiva a los videojuegos y consolas que les compran sus propios padres. Este porcentaje se repite, según esta Asociación, a lo largo de estos últimos años. En todos los casos, empezaron con los videojuegos y después pasaron a las máquinas tragaperras. Últimamente el fomento de esta adicción se nos puede colar en casa por otro medio: los juegos y apuestas a través de Internet.

Se hace necesario que las familias estemos muy atentas en nuestros hogares para evitar este gran problema social pues creo que ya tenemos bastante con los que actualmente se nos presentan: paro, hipoteca, crisis… ¿O no?

Francisco L. Bobadilla Guzmán
Maestro. Coordinador de Escuela de Padres

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