La Familia, los primeros responsables en el aprendizaje de las TICs

Cada vez más en la Escuela se nos dan casos de problemas con el mal uso de las técnicas de información y comunicación (TICs). Sobre todo con las redes sociales y las repercusiones de las conversaciones que mantienen con sus iguales.

Pero, ¿qué tenemos que hacer? ¿Es bueno impedir que los niños a cierta edad accedan a lo que en el futuro será su medio de relación con los demás? ¿Debemos evitar que se conecten a Internet porque pueden encontrar contenidos que no son positivos para su formación y educación?

Mi respuesta sería contundentemente que no. Eso sería igual que hace unos años haber evitado y prohibido que usásemos el teléfono para quedar, las cartas para mantener nuestros primeros amigos y amores, y la televisión para entretenernos e informarnos.

Entonces, ¿cuál sería la diferencia? Bueno, pues está claro que la diferencia está en el control que tenemos sobre los nuevos medios de comunicación e información. Y es que el teléfono, la televisión y, en menor medida, el correo, tenía sus limitaciones.

Vayamos por partes: cuando hablábamos por teléfono, dependíamos de la longitud de un cable y sobre todo del coste de la llamada (no había entonces tarifas planas); en el caso de la televisión, la programación establecía un horario infantil, y fuera de éste era raro que nos permitiesen verla; y el correo, está claro que estaba limitado por su propia lentitud y sobre todo porque quedaba clara la permanencia del mensaje. Estaba escrito y por lo tanto en cualquier momento se podía volver en contra de nosotros.

Sin embargo, nuestros hijos hoy se encuentran ante instrumentos en los que además de no percibir ningún control, se sienten protegidos por un falso anonimato y por una sensación de “no dejar rastro”.

Por todo esto, los padres debemos ser conscientes de que no debemos limitar en su formación de estos medios a nuestros hijos, pero sí controlar, educar y enseñarlos en su buen uso. No es misión del Colegio o de la sociedad hacer este trabajo, sino de las propias familias.

Debemos enseñar a nuestros hijos que Internet tiene sus beneficios, pero también sus peligros. Que no existe el anonimato, y que sobre todo, lo que se escribe o se habla por medio de los chat o las redes sociales, puede herir, molestar, ofender e insultar igual que si lo hiciéramos de otra forma. Debemos explicarles que las conversaciones también pueden ser guardadas, que no “desaparecen” y que como nuestras antiguas cartas pueden tener sus consecuencias.

Es bueno que nos sentemos junto a ellos de vez en cuando mientras navegan para explicarles los peligros de la red. Pero sobre todo porque a ciertas edades, es inevitable que nuestros hijos necesitan un control, y eso no nos debería acomplejar. Se trata de asumir la responsabilidad. De entender que igual que nuestros padres nos recordaban y nos obligaban a colgar cuando llevábamos un tiempo hablando por teléfono, o nos apagaban la televisión cuando los programas no eran los adecuados, también nosotros debemos cortar el acceso de ciertas páginas y contenidos, y limitar el tiempo de permanencia delante del ordenador y la televisión.

Algunas recomendaciones que me gustaría aconsejaros son:

1. Limitar mediante un programa de “control parental” el acceso a páginas de contenido no apropiado para su edad. Existen muchas y son muchos los antivirus que los ofrecen como parte del paquete. Son fáciles de usar y muy útiles, sobre todo si sabemos que no vamos a poder estar junto a nuestros hijos en todo momento.

2. Activar el historial del chat o la red social que empleen para relacionarse, haciéndoselo saber y que sepan que periódicamente se lo revisaréis para saber qué tipo de charlas mantienen con sus amigos.

3. Hablar con ellos de la importancia de mantener el respeto y la educación a través de los medios de comunicación de la red. Explicarles las consecuencias que pueden tener las conversaciones que mantengan y que pueden repercutir en el “mundo real”.

4. Persuadirles de que eviten el relacionarse a través de foros y chats con personas desconocidas o que no estén seguros de saber quiénes son. Se corre el riesgo de que otras personas se hagan pasar por quienes no son y tengan otros intereses desconocidos.

5. Avisar a nuestros hijos del peligro de desvelar a través de la red información personal y familiar (claves, fechas de viajes y vacaciones, lugares donde se guardan las cosas, planos de la vivienda, objetos de valor que se tienen,…), así como no facilitar fotografías que puedan revelar información de este tipo.

6. Controlar siempre el tiempo que están delante del ordenador y la televisión. Más de media hora diaria delante del ordenador, ya sea navegando como jugando, se puede considerar demasiado para un menor de 12 años y poco recomendable a partir de esa edad.

7. No permitir que los niños tengan acceso a Internet sin que una persona mayor esté con ellos o bajo su control.

8. Controlar las páginas que visitan con nuestra presencia y periódicamente a través del historial. Igualmente es aconsejable que conozcamos el tipo de juegos con los que se divierten, su edad recomendada y su nivel de violencia y sexo.

9. Enseñar a nuestros hijos en el uso educativo, didáctico, lúdico e instrumental de las nuevas tecnologías, pero sin que no conozcan otras formas de entretenerse, trabajar, jugar, relacionarse,…

10. Educar en la responsabilidad del uso razonado y razonable de las TICs, siendo personas críticas en su utilización y capaces de controlar y no ser controlados por las tecnologías.

Si seguimos estas recomendaciones y cuidamos un poco el uso, pero no el abuso, de las TICs, estaremos formando unas personas que serán capaces de integrarse felizmente a la sociedad y disfrutar de las ventajas que nos ofrecen las nuevas tecnologías. Les haremos disfrutar y beneficiarse de ellas, sabiendo extraerles su verdadero potencial, pero sobre todo no dejándolos convertirse en esclavos de ellas.

Jose Angel Suarez Palomo – maestro de primaria – casado, cuatro hijos

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