Colaboración padres-escuela

Hemos elegido un tipo concreto de escuela, con un proyecto y un ideario que aceptamos y que ha de ser compartido entre familia y escuela. También debemos perder el pudor de ir a las reuniones escolares en cuanto nuestros adolescentes cumplen 12 años. Una escuela primaria lo suficientemente buena no sería suficiente para que los padres nos olvidáramos de ella. Un alumno o alumna de doce años no es un adolescente rebelde, es un púber, que está descubriendo su cuerpo y las transformaciones que las hormonas están efectuando en él.

Padres y madres tendemos a sobreproteger a nuestros hijos e hijas, aunque también queremos darles autonomía en ciertas cosas. Lo uno no es incompatible con lo otro. Pero no debemos equivocar momentos y temas. Por eso, no lamentemos unos resultados escolares deficientes, cuando hay medios para corregirlos en un estado incipiente. Existe la igualdad de oportunidades porque salvo quien presenta algún déficit genético, todos nacemos con las mismas capacidades.

¿Rebeldes en infantil?

A edad temprana, todos somos como esponjas, absorbemos absolutamente todo. Por eso cuando algún docente me dice que no, que hay niños y niñas rebeldes en las aulas de infantil, hay que llamar inmediatamente a los padres y tratar de solucionar el problema. Vivir en Sociedad y vivir democráticamente, exige respetar las reglas y ser consciente de que si se traspasan o llegan a trasgredirse, hay que responder por ello. No hablo de castigar al niño, me refiero a buscar la solución entre los componentes de la Comunidad Educativa.

Está claro que educar incluye el enseñar a poner límites, pero ¿para qué enviamos a nuestros hijos e hijas a la Escuela? Aparte de para que reciban unos conocimientos, para que aprendan a vivir en sociedad. La Escuela debe enseñar a convivir socialmente, lo que significa adquirir todos esos valores que distinguen al ser humano de los irracionales.

La escuela y la familia deben de coordinar los esfuerzos en el hecho educativo, el niño recibe en el seno familiar calor y cariño, muy importantes para su crecimiento emocional, así como comportamiento, generosidad, etc, que luego se irán completando en la escuela, que a la vez que enseña materias también lo hará llevando a la práctica los citados valores. La tarea de educar es una apuesta a largo plazo y requiere una mirada lúcida hacia el futuro y mucha paciencia.

Creo no equivocarme si digo que incrementar la participación de los padres en la escuela está en el ánimo de todos los componentes de la Comunidad Educativa. Padres y madres debemos dejar de ver la escuela como ese coto al que enviamos a nuestros hijos e hijas, porque no nos queda más remedio.

Clientes de la escuela

El siguiente paso es dejar de ver la escuela como si fuéramos clientes del Sistema Educativo, y que, como clientes, siempre tenemos razón. No nos cortamos ni un ápice, despotricando por que una vecina nos ha dicho que en el centro al que van nuestros hijos, se ha cometido una tropelía. Creemos a la vecina, y no nos preocupamos de ir al centro a comprobar. Tampoco titubeamos cuando insultamos a nuestros colegas, maestros y maestras, en presencia de nuestros hijos e hijas. Consideramos cumplida nuestra obligación con nuestro exabrupto, hasta dirán algunos “para eso cobran”.

Esta postura de los padres ha hecho que la desidia en el trato con la escuela haya podido con las pocas ganas de cooperación y participación. Sin embargo creo que deberíamos reflexionar acerca de la necesidad de incrementar y mejorar tanto la cooperación como la participación.

Muchas AMPAs no quisieron entrar en los matices políticos que presenta la LOE. Está claro que eso deberá ser defendido por quienes tengan responsabilidad política, y si les invaden competencias, les apoyaremos en la defensa de su posición.

Fco. Javier López de Lerma Entonado

Ex-presidente de CONCAPA Extremadura

lopezdelerma2@terra.es

Deja tu comentario

0 comentarios.

Deja tu comentario


[ Ctrl + Enter ]