La comida familiar: Espacio de comunicación

Manuel tiene 14 años, cuando llega a casa se encuentra un tanto solo porque ese día como otros tantos su padre no esta en casa y su madre se esta arreglando para irse al trabajo. Su madre le ha dejado la comida preparada y solo tiene que poner la mesa y comer, ante esto decide encender la televisión por ser su única compañía en esos momentos.
Estas situaciones son encontradas cada vez más en las familias, que sin darse cuenta están dejando pasar inadvertido el espacio más importante de comunicación con sus hijos.
En la mayoría de ocasiones en que me he encontrado con padres que tienen dificultades con sus hijos, no compartían este espacio con ellos, ¿Cómo darse cuenta entonces lo que les ha pasado durante el día? ¿De cómo comen?, etc. Supongo que todos cuando llegamos a casa queremos encontrarnos seguros protegidos, valorados, recibidos, acogidos,… sin embargo cuando cualquiera de nuestros hijos no tiene esta sensación, ¿Cómo después pedirle que se comporte, que estudie, que sea responsable, etc.? Los hijos necesitan de esta dedicación ya que alguien, bien sea el padre o la madre es importante que compartan esos momentos.
¿Cómo lograr entonces ese espacio de comunicación entorno a la comida? Para empezar dicen los especialistas que es conveniente establecer la costumbre de realizar en familia, al menos una comida al día. Partiendo de esa base, bien podemos acordar en cual de las comidas del día podemos esforzarnos para estar juntos, y cómo ese espacio va ser para eso. Tenemos que darle un trato preferencial y exclusivo centrado en el nosotros, donde los ruidos externos, bien sean los del teléfono, móviles, televisión, etc. sean expulsados de ese momento. ¿Quién no ha tenido la sensación de no ser escuchado cuando quien se lleva toda la atención es la televisión y no la persona que está hablando por ejemplo?
Además de que en ese espacio estén ausentes este tipo de ruidos, tiene que ser un ambiente relajado, exento de tensiones y discusiones banales. Si lo vemos así asociamos ese tiempo de la comida a algo fundamentalmente positivo y placentero, inculcando en nuestros hijos que la comida es un espacio en donde uno se encuentra bien.

Además con este espacio de la comida fomentamos y permitimos:
– Fomentar el reparto de las tareas, de esa manera se les involucra en la actividad que puede ser desde la preparación de la comida hasta recoger lo que es la mesa. Y con esto les estamos ayudando a que asuman una responsabilidad y que de esta manera ellos se encuentren valorados y se favorezca su autoconfianza y autoestima.
– Educa en conductas saludables para detectar posibles alteraciones o trastornos del comportamiento alimentario.
– La comunicación adecuada. En donde podremos dar la oportunidad a nuestros hijos para que nos cuenten cómo ha sido su día, las cosas que se van proponiendo en la familia, digamos que es también una reunión familiar, donde se puede y se debe fomentar la participación. No conviene olvidarnos de que para que una buena comunicación resulte efectiva es necesario una buena y adecuada escucha, a veces hay que respetar los silencios.
La conclusión a todo este es que enseñamos a nuestros hijos a favorecer su autonomía, al mismo tiempo que creamos un entorno positivo que refuerza nuestros vínculos familiares actuando como factor de protección y prevención hacia futuros comportamientos en nuestros hijos.

Mª del Carmen González Rivas
psicóloga

mcarmengr@cop.es

Mi hija se ha gastado 2.700 € en el móvil en un mes

Es irremediable que la tecnología entre en nuestras casas y ello no es malo en sí mismo. Es bueno disponer de medios de comunicación tan efectivos como el móvil o Internet, pues todos ellos son instrumentos de comunicación, de diversión o entretenimiento. Aunque si es imprescindible preguntarse por el uso o abuso que hagamos de ellos.

En la actualidad lo que está ocurriendo es este abuso o uso excesivo del móvil entre nuestros adolescentes. Muchos se valen de este instrumento como medio de relación con sus amigos o de diversión, haciéndose verdaderamente imprescindible. Ante esto, los padres se alertan cuando llegan las facturas de estas compañías de telefonía móvil; verdaderamente grandes cantidades, ante lo cual es fácil llevarse las manos a la cabeza y preguntarse: ¿cómo es posible? Posible lo es, desde luego.

Si que es cierto que las compañías telefónicas y empresas asociadas al sector de las nuevas tecnologías alertados por la cantidad de riesgos que entrañan éstos, ofrecen a los padres determinados contratos para que puedan sentir que sus hijos están protegidos de estos riegos. Tal es así que en ocasiones los padres depositan su entera confianza en estas empresas, obviando una parte fundamental, la que les toca a ellos.

En su caso lo que verdaderamente importa en todo esto, es ver cómo su hija ha llegado a esta situación. Desde luego si que tiene que hacer frente a un gasto que no le es grato pero eso es lo de menos. Y es que hoy en día una de las señales de alarma que nos inducen a pensar en una posible dependencia hacia al móvil, son -como es el caso de su hija- facturas de grandes cantidades de dinero.

Siempre que nos referimos a las dependencias o las adicciones desplazamos el tema hacia el consumo de algún tipo de sustancia, pero este concepto esta siendo superado ya que se han descrito casos en donde se han diagnosticado adiciones hacia las nuevas tecnologías, tal que han recibido el sobrenombre de “el botellón electrónico”. Y es que el uso del móvil se convierte en adicción cuando pasa a ser una conducta repetitiva que resulta placentera, al menos en sus primeras fases, y que genera una pérdida de control en la persona. Todavía son pocos los casos conocidos, pero ya se puede dibujar un perfil del adicto al móvil: son adolescentes -jóvenes entre los 12 y 18 años- se enganchan más al móvil ante determinadas situaciones, como un fracaso escolar o un desengaño amoroso, con una tendencia al aislamiento, la ruptura de las relaciones sociales o la agresividad.

Hay quien asocia esta adicción a la crisis que crea el paso a la adolescencia, como puede ser la falta de autoestima, de integración social o incluso los problemas de aceptación del cuerpo, que se ven incrementados si, además, las relaciones con la familia son débiles. Todo este tipo de comportamiento les puede estar impidiendo el desarrollo de sus habilidades sociales, les hace hipersensibles a los juicios y acrecienta sus sentimientos de inseguridad. De esta manera igual que las drogas cada vez se necesitan dosis mayores para conseguir el mismo efecto, en el caso de los móviles se traduce en un aumento de la factura del teléfono.

¿Quiere decir que su hija tiene una adicción al móvil? Las anteriores líneas descritas son factores que se han comprobado en otros adolescentes pero para llegar a esto es necesario que tanto usted como su mujer hablen con ella, fijarse si han apreciado algún cambio de actitud, de comportamiento, cómo va en sus estudios, cómo se relaciona con sus compañeros o amigos, etc. Todo esto les dará pistas de porque ese abuso en la utilización del móvil. Y desde ahí podrán intervenir. Además que es importante establecer con ella límites conforme al uso del móvil, a convenir con ella un gasto mensual al mes y si llega a superarse obtener alguna consecuencia negativa. Ya que en esta ocasión no se si existía tal límite. Es fundamental en la adolescencia actuar con el uso de estos límites y ser consistentes y coherentes en su aplicación, porque si no se ponen o se infringen y no se obtienen ninguna consecuencia negativa esto le esta aportando el mensajes a su hija de que haga lo que haga bien o mal dará igual porque no ve la diferencia.

ACTUACIONES PREVENTIVAS PARA EL BUEN USO DEL MÓVIL:

– Es esencial reconocer cuando es propio comprar un móvil a nuestro hijos y con que finalidad. Los padres deben tener un criterio formado al respecto Aquí tendremos que considerar cómo criterio importante la edad.
– Aunque nuestros hijos manejen la tecnología con mayor soltura no por eso tienen que saber cómo realizar su consumo, esta es tarea de los padres. Éstos serán los encargados de educarles en su consumo y establecer con ellos una serie de reglas para su utilización. Éstas serán siempre claras, asumidas y consensuadas.
– Por otra parte su uso irresponsable también tendrá sus penalizaciones. E incluso algo muy normal es que colaborare en el gasto dependiendo del uso que haga de él.
– Importante es que nuestros hijos no encuentren la única satisfacción en su móvil o tecnologías asociadas; que puedan participar en otras actividades, donde no se requiera su uso evitando que así pase largas horas recluido con él.
– En la misma línea facilitar y fomentar en nuestros hijos el contacto social con otros compañeros o amigos, evitando al menos todo aislamiento.
– Y en todo esto hacer en la medida de lo posible un seguimiento de nuestros hijos: detectar actitudes y comportamientos no habituales en ellos, así como comportamientos que puedan ser sintomáticos de posibles dependencias al móvil.

Mª Del Carmen González Rivas
psicóloga

mcarmengr@cop.es

Los efectos positivos de la voz de mamá

 

Hablando de los beneficios de la voz de los padres en los hijos, hay algunos pasajes bíblicos que nos hablan del efecto que puede causar la voz en los suyos […] El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. A él le abre el portero, y las ovejas oyen su voz. Y cuando saca fuera a todas las suyas, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. (Juan 10:2-4)

Bien, les dejo una interesante noticia que aborda uno de los efectos positivos de la voz de la madre en sus hijos:

Las madres que no puedan estar junto a su hijo o hija cuando estos se encuentran en una situación estresante deben llamarlos por teléfono.

Su voz tendrá el mismo efecto tranquilizante que un abrazo, según sugiere un estudio publicado en la revista Proceedings of the Royal Society del Reino Unido.

Un equipo de investigadores estadounidenses realizó el experimento con 60 niñas que fueron colocadas antes situaciones estresantes y monitorearon su actividad hormonal cuando eran abrazadas o recibían una llamada telefónica.

Escuchar la voz de sus madres produjo prácticamente la misma cantidad de la hormona oxitocina que las generadas cuando las niñas experimentaron algún tipo de contacto físico.

La oxitocina, bajo ciertas circunstancias, inhibe la liberación de hormona cortisol, común ante situaciones estresantes, y además parece estar involucrada en el reconocimiento y establecimiento de relaciones sociales.

Las niñas, con edades de entre siete y doce años, fueron presentadas con distintas tareas. Debían realizar un discurso improvisado, o resolver una serie de cálculos matemáticos en frente de un panel compuesto por desconocidos.

Durante estas experiencias, las niñas manifestaron un aumento de los latidos del corazón y los niveles de la hormona cortisol aumentaron.

MADRE EN LÍNEA

Para un grupo de niñas, su mamá estuvo con ellas inmediatamente después de cada prueba, para ofrecerles apoyo mediante el contacto físico con un abrazo o una mano tendida por encima del hombro.

Al segundo grupo, les pasaron una llamada telefónica de sus madres, mientras que al tercero, le mostraron el documental “La marcha de los pingüinos”, que es visto como emocionalmente neutral.

La hormona oxitocina, que se cree está asociada a la creación de lazos afectivos y que alivia los efectos de la hormona cortisol, aumentó considerablemente en los primeros dos grupos. Los niveles de oxitocina en el grupo que vio el documental se mantuvieron constantes.

“Hasta ahora se pensaba que la oxitocina, secretada en contextos de afectividad, usualmente requería del contacto físico”, expresó la doctora Leslie Seltzer de la Universidad de Wisconsin – Madison, quien lideró el estudio.

“Pero estos resultados dejan claro que la voz de una madre puede tener el mismo efecto que un abrazo, incluso si no está presente”, agregó.

Investigaciones previas realizadas en roedores sugerían que era necesario el contacto físico para que el organismo secretara oxitocina, en respuesta a situaciones estresantes, sin tener en cuenta el impacto humano del lenguaje, aclaran los investigadores.

Científicos sugieren que incluso el feto dentro del útero, al menos durante la última etapa del embarazo, es capaz de reconocer la voz de su progenitora.

Pero de ahí a que esto tenga algún impacto emocional a tan corta edad, aún no está claro.

Fuente: BBCMundo

ALERTA SOBRE NUEVA RED SOCIAL

Padres y educadores norteamericanos están alarmados ante la última fiebre adolescente en Internet: Formspring.me, una red social donde el anonimato favorece el intercambio de comentarios de unos sobre otros. Abundan las críticas, chismes, pullas y obscenidades. “Es sencillamente tremendo que los chicos tengan acceso a todas esas cosas en Internet y nosotros ni siquiera nos enteremos”, dice el padre de una quinceañera usuaria. Y concluye: “¿Cómo lo bloqueas? ¿Cómo lo vigilas?” (International Herald Tribune, 7-05-2010).
No es, en el fondo, un fenómeno tan nuevo. Formspring.me facilita y amplifica el cotilleo que existe fuera de la red. Los adolescentes buscan la aceptación de los demás, la identificación con el grupo, y desean saber la fama que tienen entre los amigos y compañeros. No todo se dice a la cara, y en corrillos hablan de los ausentes: que este no quiere invitarnos a su cumpleaños, que aquella está espantosa con ese nuevo corte de pelo… Aunque casi todo acaba llegando a conocimiento de los interesados después de dar algunos rodeos.
Formspring.me (solo para mayores de 13 años) permite enviar preguntas anónimas, contestar las recibidas y enterarse de las respuestas que dan otros. Cada usuario tiene su “caja de la verdad” adonde le llegan los anónimos, a los que puede contestar o no. Si lo hace, las preguntas y respuestas aparecen publicadas en su página de Formspring.me. Además, tiene la opción de publicarlas también en su blog o sitio web, o en su cuenta de Facebook o Twitter. Y eso hacen muchos, para perplejidad de observadores que se preguntan por qué tantos chicos airean comentarios desagradables sobre sí mismos.
La razón, probablemente, es que les interesa saber qué dicen de ellos, y las críticas mucho más que los elogios. Por eso muy pocos usan la opción de no recibir preguntas anónimas.
Hay otro motivo para esta “transparencia”. También gusta a todos saber qué se dice de sus conocidos, y en eso salen todos ganando si cada uno publica las murmuraciones sobre sí.
Formspring.me advierte a los usuarios que no se hace responsable de los contenidos “censurables, obscenos o de mal gusto” que puedan encontrar. A la vez, señala que no les está permitido usar Formspring.me para transmitir material “pornográfico, obsceno, ofensivo”, o bien “calumnioso”, “difamatorio”… El descargo de responsabilidad resulta oportuno, pues la prohibición se infringe a menudo.
De todas formas, la mayor parte del chismorreo que circula por Formspring.me no llega a tales extremos. La usuaria cuyo padre es citado arriba dice que no le ha molestado mucho ningún comentario negativo recibido, pero reconoce que uno de ellos la llevó a no ponerse más ciertos leotardos que había incorporado a su ropero.
Con independencia de lo peligroso que pueda resultar este nuevo mentidero digital para adolescentes, quizá habría que preguntarse si los mayores no van por delante. Aparte de que murmurar no es exclusivo de colegiales, la industria del cotilleo florece, más que en Formspring.me, en programas de televisión y revistas con audiencia compuesta principalmente de adultos. La mayor diferencia está en que este caso, el público es espectador de exhibiciones ajenas, mientras que los jóvenes de Formspring.me también saltan a la arena.
http://ivaffam.blogspot.com/